
En la previa de la reforma laboral, Milei apuntó contra Rocca, Madanes Quintanilla y Méndez en X. Las firmas eligieron callar, con una salvedad.

La disputa entre Javier Milei y parte del empresariado sumó un nuevo capítulo a horas del debate por la reforma laboral en el Senado. Esta vez, el Presidente eligió el formato que repite en las últimas semanas: un mensaje en redes con apodos, acusaciones y una línea de confrontación personal. Del otro lado, según el texto, predominó una respuesta simple y elocuente: silencio.
El posteo apuntó a Paolo Rocca (Techint), Javier Madanes Quintanilla (Fate y Aluar) y Roberto Méndez (Neumen). Milei los colocó como parte de un mismo relato de responsabilidades sobre la crisis argentina y los ubicó en el centro de su “batalla cultural”. El tono quedó explícito en la frase con la que abrió el ataque: “Han dejado en evidencia al sistema corrupto que hundió a los argentinos de bien”.


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En el mismo mensaje, Milei profundizó la descalificación con sobrenombres y una idea de “revelación” de prácticas empresarias. Escribió: “BATALLA CULTURAL. Agradezco profundamente con todo mi alma, las contribuciones enormes que han hecho Don Chatarrín de los Tubitos Caros, Don Gomita Alumínica y el Señor Lengua Floja en los últimos 30 días. Han dejado en evidencia al sistema corrupto que hundió a los argentinos de bien”. Luego remató con otro tramo en el que reforzó la acusación y cerró con una consigna política: “Muchas gracias por este gran aporte al despertar de un País que, pese a estos delincuentes, quiere ser grande nuevamente. VLLC!”.
La reacción empresarial, de acuerdo al texto, se midió por lo que no ocurrió. Consultadas sus compañías, eligieron no responder públicamente pese a la exposición y a los nombres propios. Ese silencio se sostuvo incluso cuando el Presidente venía de confrontarlos durante el último mes por motivos distintos. La única excepción parcial que aparece en la fuente fue Méndez, que dijo que “el Presidente lo malinterpretó”.
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En el caso de Rocca, el conflicto venía de antes y se reactivó por varios frentes. El texto menciona que en enero Techint elevó quejas tras perder frente a una firma india una licitación vinculada a la exportación de gas de Vaca Muerta. Milei lo rotuló con un apodo directo: “Don Chatarrín de los Tubitos CAROS”, en una referencia que también conectó con una pelea previa por la exportación de chatarra.
Esa discusión por la chatarra aparece atada a una decisión oficial con fecha: el levantamiento de una prohibición en enero de 2025 por parte de Federico Sturzenegger. La medida, según el texto, perjudicó a la empresa de Rocca, que “solía ser el principal comprador de los residuos de pymes industriales”. Más adelante, Milei llevó la disputa a otro plano al insinuar, en Washington y ante el auditorio del BID, que Rocca influía detrás de diagnósticos sobre atraso cambiario, aunque evitó nombrarlo.
Con Madanes Quintanilla, la tensión creció por el cierre de FATE en medio de la discusión laboral. El texto señala que la empresa denunció pérdida de ganancias por una apertura de importaciones que el Gobierno defiende y que empuja a competir con valores internacionales. Tras el anuncio, Milei escribió una línea breve que quedó como guiño de sospecha y escalada: “¿Conspiranoico yo? Fin”. Después, replicó mensajes que sugerían un intento desestabilizador atribuido al dueño de la compañía.
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La conflictividad no quedó solo en redes y llegó a la planta. Según la fuente, los trabajadores tomaron la fábrica durante unas horas y el Gobierno intervino con una instancia de conciliación. Ese cruce dejó expuesto un punto sensible para el oficialismo: la discusión por “competitividad” se vuelve concreta cuando aparece el cierre de una planta y el conflicto laboral estalla. En ese marco, el ataque público a Madanes Quintanilla sumó presión sobre una disputa que ya venía cargada.
El caso más reciente, el de Méndez, se vinculó a una entrevista sobre precios en el mercado de neumáticos. El empresario reconoció prácticas abusivas y lo hizo con una frase que el propio Gobierno amplificó después: “multinacionales y empresarios” robaban con valores de un mercado que, según explicó, “no era real”. Milei compartió el video de esa declaración y lo usó para reforzar su denuncia contra quienes, según él, levantan banderas industriales para obtener rentas.
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En esa secuencia, el Presidente escribió otro mensaje con un destinatario explícito y un mismo vocabulario de acusación. Al difundir el material, afirmó: “Dedicado a los delincuentes que hacen del nacionalismo barato una bandera para robar a los argentinos de bien”. También sostuvo que con la “industria nacional” se asocian “para robar a los argentinos de bien”, según el texto. La ofensiva cerró con otra frase dirigida al intercambio en X: “Chatarrín y Gomita activaron a full el Principio de Revelación”.
El dato político que atraviesa todo el episodio es el momento elegido para la embestida. El texto ubica el posteo en la previa del debate por la reforma laboral en el Senado, con cruces también dentro del sistema empresario. En lugar de una discusión técnica o reservada, Milei convirtió la disputa en un mensaje público con nombres propios y acusaciones directas, mientras los señalados eligieron medir su respuesta con silencio.







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