
Sin voz y con las manos, creó un streaming que cambió la TV para la comunidad sorda
Otros Temas22/02/2026
REDACCIÓNDurante años se sintió afuera de la información. Hoy conduce Locufre, el primer streaming en lengua de señas del país, y logró que miles de familias vuelvan a compartir la pantalla.

En muchos hogares argentinos, la televisión acompaña la cena como una presencia cotidiana. Pero para numerosas familias con integrantes sordos, ese ritual quedaba incompleto. Una madre le escribió a Matías Cufre y le contó lo que pasaba en su casa: “Antes la tele estaba apagada. No mirábamos nada juntos. Gracias a vos ahora puedo ver a mi hijo disfrutar”. Ese mensaje resume el impacto de una idea que empezó casi sin recursos y terminó cambiando una rutina familiar.
Matías Cufre tiene 37 años, es sordo y creó Locufre, el primer streaming en lengua de señas de la Argentina. Se sienta frente a una cámara y comunica sin usar la voz. A su lado está Mariana Ortiz, su pareja e intérprete, con quien construyó un formato que combina lengua de señas con locución en off para que personas sordas y oyentes compartan el mismo programa.


La propuesta nació en un momento límite. Durante la pandemia, el aislamiento y el uso obligatorio de barbijos complicaron aún más la vida cotidiana de la comunidad sorda. “Estábamos aislados en casas, en edificios, sin tener contacto con nadie. Eso generaba más miedo que lo habitual. Me preocupaba mucho y, hablando con Mariana, nos dábamos cuenta de la falta de información accesible en ese momento”, contó.
Con un celular e internet empezaron a transmitir en vivo por Instagram. Informaban sobre el COVID-19 en lengua de señas mientras gran parte de la televisión dejaba afuera a quienes no podían oír. “Empezó desde la preocupación por la comunidad sorda, para ofrecer un momento de información y acompañamiento. No había nada en la televisión que pudiéramos recibir como información accesible. El acceso a los medios sigue siendo escaso para nosotros”, explicó.
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Lo que comenzó como un gesto de urgencia se convirtió en un magazine semanal que hoy se emite todos los jueves por YouTube. El programa aborda actualidad, espectáculos y deporte, y suma columnistas y profesionales sordos, intérpretes y locutores. Incluso viajaron a Mendoza para cubrir en vivo el juicio por el caso Próvolo. “Tomamos la decisión porque fue un caso muy importante. Viajamos a Mendoza y entrevistamos a personas en lengua de señas”, relató.
El camino no fue sencillo. Matías trabaja en un banco y durante años buscó empleo sin éxito. “Empecé a buscar trabajo muy joven y me di cuenta de que había muchos obstáculos que todavía existen. Me llamaban a entrevistas, iba muy nervioso, pedía que me probaran un día en el puesto… y después no volvían a contactarme”, recordó sobre las puertas que se cerraban por su condición.
También debieron explicar una y otra vez cómo se produce un programa pensado desde lo visual. “Muchos técnicos o periodistas no conocen la lógica de la comunidad sorda. No saben cómo necesitamos los planos o la iluminación: las manos tienen que verse con claridad. Es un lenguaje visual y eso cambia todo”, señaló Matías, marcando una diferencia central con los formatos tradicionales.
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El sostén económico es otro frente abierto. No cuentan con grandes inversores y financian el proyecto con recursos propios. “Se interesan por la idea, pero después el diálogo se diluye. No sabemos bien cuál es la traba que impide que alguien apueste de lleno por el proyecto”, admitió sobre las conversaciones con posibles sponsors.
Detrás de cada emisión hay un trabajo previo minucioso. “Una semana antes empezamos a buscar secciones, seleccionamos noticias y evaluamos cuáles son más relevantes para la comunidad sorda. También investigamos las señas específicas de cada tema, porque surgen conceptos nuevos todo el tiempo y tenemos que estar actualizados”, explicó Mariana, que participa desde el origen del ciclo.
Seis años después del primer vivo, los nervios siguen presentes. “Nunca imaginé crear una radio para personas sordas. Todavía nos da mucha emoción”, dijo ella. Y para Matías el sentido es más profundo que cualquier estadística: “Me recuerda a lo que sentía de chico, esa sensación de querer ser parte. Que hoy un chico sordo pueda mirar la tele, opinar y disfrutar como cualquiera es cumplir un sueño”.
En la Argentina viven cerca de un millón de personas sordas. Para muchas, acceder a información en su propia lengua dejó de ser un privilegio aislado. En una pantalla encendida, sin sonido y con las manos en movimiento, encontraron un lugar donde por fin la televisión también les habla.














