
La FIA prepara un cambio que toca el momento más sensible de cada GP: agrega segundos antes de las luces rojas y ajusta modos aerodinámicos para evitar sorpresas.

En la pretemporada, el foco se corrió del ritmo de vuelta rápida a un instante que dura apenas unos metros y puede arruinar un domingo entero. En Bahrein, durante seis días, los equipos repitieron ensayos de partida como si se tratara de una sesión aparte. La razón aparece en la agenda técnica 2026: la FIA impulsa un procedimiento de largada que obliga a repensar cómo “sale” cada auto.
El ajuste más visible apunta al reloj y a la tensión previa al semáforo. El nuevo esquema suma cinco segundos adicionales antes de la secuencia tradicional de cinco luces rojas. Ese margen extra llega acompañado por paneles LED en azul, pensados para que los pilotos eleven el motor hasta un régimen óptimo y preparen el turbo antes de acelerar.


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Detrás de ese cambio hay un problema mecánico y de comportamiento que ya asomó en los tests. La eliminación del MGU-H, un componente que ayudaba a mantener el turbo listo antes de la aceleración, obliga a depender del motor de combustión para alimentar ese sistema. En pista, esa diferencia se tradujo en largadas desparejas: algunos autos “se ahogaron” en el arranque y otros mostraron una tracción excesiva, con brechas de reacción entre equipos.
A ese escenario se suma otra condición que complica el primer golpe de acelerador. El motor eléctrico MGU-K recién interviene después de que los autos alcanzan 50 kilómetros por hora, por lo que los pilotos quedan sin apoyo eléctrico en el momento más crítico del lanzamiento. Con esa limitación, el margen de error se agranda y el cálculo de embrague, aceleración y control de tracción pasa a tener un peso mayor.
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La FIA también mira un factor que en 2026 toma más protagonismo: la aerodinámica activa. El borrador que circula en el ambiente incluye que, para la salida, se utilice una especificación vinculada al “modo curvas”, con ambos alerones cerrados. La intención es que la largada gane estabilidad, reduzca variaciones bruscas y deje menos espacio a un salto inesperado de rendimiento en los primeros metros.
En esa misma línea, se discute una restricción puntual que podría cambiar la forma de atacar el sprint hasta la primera curva. La propuesta indica que quede prohibido el uso del modo de baja resistencia aerodinámica en el momento de largar. Solo se permitiría el modo de máxima carga aerodinámica desde la grilla hasta la primera curva, para que todos cuenten con mayor estabilidad y tracción.
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La discusión no quedó cerrada y todavía necesita respaldo formal. Según se informó, esa medida requiere aprobación por la FIA, ya sea mediante un cambio reglamentario o una orden directa del director de carrera de F1 por razones de seguridad. En ese punto, el texto deja una pista sobre el calendario: “parece que eso sucederá a tiempo para el Gran Premio de Australia”.
El clima en el paddock combina curiosidad con cautela, porque el arranque puede convertirse en un punto de quiebre estratégico. Varios pilotos expresaron preocupación por la cantidad de combinaciones nuevas que entran en juego en el primer tirón del acelerador. En ese registro, el temor recurrente aparece resumido en una palabra que se repite en el debate: “caos”.
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En ese marco, Pierre Gasly eligió no suavizar el pronóstico y dejó una frase que alimentó la expectativa. “¿Las largadas? Bueno, les aconsejo que estén frente al televisor para Australia, porque podría ser una largada que todo el mundo recordará”, dijo el francés en Motorsport. Con ese aviso, la primera largada del año queda marcada como una prueba en vivo del nuevo método.
La temporada 2026 ya tiene fecha de estreno y la conversación técnica se mete en el corazón del espectáculo. El Gran Premio de Australia abrirá el calendario el 8 de marzo en Melbourne. En la Argentina, la largada se espera pasada la medianoche, con la novedad de una cuenta regresiva más larga y un semáforo que, esta vez, busca anticiparse al desorden.
Fuente: LA NACION.

















