
Vecinos alertados por una denuncia de agua de red contaminada con arsénico
Actualidad26/02/2026
REDACCIÓNEn Azul, Buenos Aires, un reclamo sanitario encendió preocupación en los hogares por el agua que sale de la canilla. Un médico presentó una denuncia penal por presunta contaminación ambiental y el expediente ingresó a la Fiscalía de Estado provincial. El eje, según la presentación, son niveles de arsénico que exceden lo recomendado para consumo humano.

La discusión no se limita a un dato técnico: toca la rutina diaria de una ciudad que depende de la red domiciliaria para beber, cocinar y lavar alimentos. En su descargo, el denunciante resumió el problema en una frase que empuja el tema al centro de la escena: "No tenemos un plan B. No podemos abrir otra canilla distinta a la que abrimos todos los días." Ese planteo pone el foco en el impacto ciudadano y en la necesidad de respuestas concretas.
El autor de la denuncia es el médico Néstor Nassello, quien sostuvo que los valores detectados superan entre tres y cuatro veces los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La acusación, difundida por el diario El Orden de Pringles, apunta a la presencia de arsénico en el agua de red y a la necesidad de constatarlo con peritajes. Nassello explicó que busca que la prestadora del servicio, CEAL, reduzca los niveles a parámetros que no impliquen riesgo.


OTRAS NOTICIAS:
El marco sanitario del debate aparece en las definiciones internacionales que se citan alrededor del caso. La OMS describe al arsénico como un elemento natural que puede encontrarse en agua, aire o tierra, y remarca un punto central para interpretar el reclamo: "En su forma inorgánica es muy tóxico". También advierte que la exposición puede llegar por varias vías, con el agua como una de las principales.
En esa misma línea, el organismo internacional enumera situaciones de exposición que no dependen de un solo hábito individual. La OMS indica que las personas "están expuestas a niveles elevados de arsénico inorgánico a través del consumo de agua contaminada, el uso de agua contaminada en la preparación de alimentos y el riego de cultivos alimentarios, los procesos industriales, la ingestión de alimentos contaminados y el consumo de tabaco". Esa perspectiva amplía el problema más allá de “tomar o no tomar” agua de red y lo ubica como cuestión pública.
OTRAS NOTICIAS:
Nassello vinculó el riesgo a una patología conocida en regiones con exposición prolongada: el HACRE (Hidroarsemicismo Crónico Regional Endémico). En ese punto, la fuente incorpora un informe de la Asociación Toxicológica Argentina que describe el cuadro con precisión clínica. El documento sostiene que esta patología "se caracteriza por presentar lesiones en la piel y alteraciones sistémicas cancerosas y no cancerosas".
El mismo informe profundiza los posibles efectos de una exposición sostenida en el tiempo y enumera daños que explican la dimensión del temor social. Según el texto citado, "La exposición prolongada al arsénico a través del agua de bebida y los alimentos se relaciona con un incremento en el riesgo de padecer la presencia de lesiones dérmicas, tales como hiperqueratosis y cambios en la coloración de la piel (hiper o hipopigmentación), así como cáncer de piel, pulmones, vejiga y riñones". La mención a enfermedades graves refuerza por qué el caso dejó de ser un intercambio técnico y se volvió tema de conversación cotidiana.
OTRAS NOTICIAS:
En el plano institucional, Nassello dijo que espera que la Fiscalía envíe peritos ambientales para constatar los niveles denunciados en el agua. En paralelo, planteó un objetivo concreto que apunta a la prestación del servicio y no solo a una sanción: que la empresa baje los valores de arsénico a rangos seguros. En su argumento, volvió sobre el punto que interpela a toda la ciudad: "Por más que recurramos al agua mineral, estamos expuestos de distintas vías, por eso toda la ciudadanía debe involucrarse en el tema".
Para entender la discusión, la propia fuente incluye una guía de referencia que usa la OMS para clasificar valores de arsénico en el agua. Menos de 10 ppb se considera agua segura para consumo humano, entre 10 y 50 ppb exige precaución y estudios epidemiológicos por el riesgo de enfermedades como el HACRE, y más de 50 ppb implica un nivel alto no recomendado para ingesta directa ni para cocinar. Con ese cuadro de fondo, el caso de Azul queda atado a una verificación pericial y a una pregunta simple para cualquier vecino: qué calidad tiene el agua que usa todos los días.















