
Mientras muchos asocian a Puerto Madryn con ballenas y cordero, hay una cocina que decidió contar otra historia. Esa historia viaja ahora a Buenos Aires con un objetivo concreto: competir en el Mundial de Sushi. Detrás de esa apuesta está Marcelo Neira, nacido y criado en la ciudad.

El 4 de abril, en La Rural, se realizará el certamen que reunirá a cocineros de distintos puntos del país y del exterior. El evento se transmitirá por Twitch, lo que permitirá que el público pueda seguir la competencia en vivo. Para Neira, la convocatoria representa un reconocimiento al trabajo sostenido desde la apertura del restaurante.
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“Lo del Mundial creo que es un mimo a todo este trabajo, a todo este camino recorrido que llegamos desde que abrimos”, expresó el chef. Su restaurante abrió el 28 de enero del año pasado, después de casi dos años de preparación y ajustes. El proyecto nació como una búsqueda personal y tomó forma a partir de una idea clara: construir algo que trascendiera.
El lugar “nació como una búsqueda personal. Era la necesidad de hacer algo en la ciudad que trascendiera en el tiempo. No era un restaurante más, sino un deseo de construir una experiencia, una identidad”, explicó. Esa identidad gira en torno al mar y a los productos locales, con una técnica profundamente influenciada por la cocina japonesa.
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La propuesta no surgió de manera improvisada. Neira cuenta con años de experiencia en Puerto Madryn, donde tiene otro restaurante, Kame House, dedicado al ramen y a la cocina japonesa caliente. Sin embargo, sintió la necesidad de trabajar con la materia prima patagónica desde otro lugar.
En ese proceso apareció una figura clave: Akira Takeuchi, a quien define como su maestro. “En ese momento aparece Akira en mi vida, un cocinero japonés muy importante de acá de Argentina”, relató. El chef japonés viajó para evaluar la calidad de la pesca de profundidad y los mariscos locales antes de dar el visto bueno al proyecto.
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“Vino, le encantó toda la materia prima, la pesca de profundidad, la calidad de los mariscos y ahí empezó un proceso que llevó casi dos años”, recordó Marcelo Neira.
La competencia tendrá como protagonista un plato que sintetiza esa fusión entre Japón y Patagonia. “El plato con el que vamos es un Nigiri de pejerrey con algarrobillo patagónico”, adelantó. En esa preparación se condensa la idea que define al restaurante: una conversación entre técnicas orientales y producto local.
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Para el chef, el desafío también tiene una dimensión colectiva. “Que Madryn no solamente es ballenas, pingüinos y cordero, sino que hay un sector gastronómico que también cuenta historias”, sostuvo. Considera que el viaje al Mundial funciona como vidriera para mostrar lo que ocurre en la escena culinaria local.
El apoyo de la comunidad se volvió un motor adicional. “Uno se emociona porque llegan tantos mensajes de apoyo de todos lados”, afirmó. En un contexto económico complejo, destacó a quienes apostaron por el proyecto desde el inicio y acompañaron su crecimiento durante el primer año. Con esa energía, Marcelo se prepara para competir con el deseo explícito de dejar bien representada a la ciudad. “Vamos a viajar como todo argentino que le gusta competir y con ganas de hacer un papel importante y mostrar sobre todo lo que tenemos acá”, señaló. La meta no es solo un premio, sino visibilizar una propuesta que pone al mar patagónico en el centro de la escena.

















