
La falta de agua volvió a encender señales en Chubut y el Gobierno provincial decidió dar un paso que apunta directo a la información pública. El presidente del Instituto Provincial del Agua (IPA), Esteban Parra, confirmó que avanzarán con la instalación de caudalímetros en todas las plantas potabilizadoras para transparentar cuánta agua se utiliza y publicar esos datos en la web oficial del organismo.

El anuncio llega en un contexto que el propio funcionario definió como delicado. “Estamos en una situación bastante parecida a la de aquel año, con una sequía que ha sido en toda la provincia”, señaló al comparar el escenario actual con el período 2021-2022. El balance hídrico del río, recordó, se mide entre el 1 de abril y el 31 de marzo, y el ciclo en curso muestra números ajustados.
OTRAS NOTICIAS


El Dique Florentino Ameghino aparece como pieza central para amortiguar los momentos críticos. Parra repasó que el nivel más bajo desde su construcción se registró en 1988, cuando alcanzó la cota 127,54 metros. Hoy el embalse ronda los 136,80 metros, todavía lejos de aquel mínimo histórico, aunque dentro de un esquema de administración prudente.
En la actualidad se liberan unos 27 metros cúbicos por segundo. De ese total, 10 corresponden al caudal ecológico y 17 se destinan al sistema de riego y a las plantas potabilizadoras. Con el cierre de la temporada alta de riego hacia fines de abril, el IPA analizará junto a la compañía de riego cómo reducir progresivamente esos volúmenes, según la evolución climática de marzo y abril.
OTRAS NOTICIAS
A la altura de Trelew circulan aproximadamente 10 metros cúbicos por segundo, mientras que la cooperativa local extrae entre 600 y 700 litros por segundo para potabilización. El titular del organismo aseguró que no se registran inconvenientes en el proceso de tratamiento. Una vez concluido el riego, se proyecta sostener un caudal ecológico similar al fijado en 2022.
En paralelo, el instituto trabaja en la revisión técnica del caudal ecológico establecido en 2021. La tarea se desarrolla junto a equipos de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, la Universidad Tecnológica Nacional, el Conicet y el Inta. El objetivo es redefinir parámetros aguas abajo del dique y en la cuenca alta, en un escenario donde las condiciones climáticas modificaron los caudales medios previstos hace medio siglo.
OTRAS NOTICIAS
Uno de los puntos más sensibles es el crecimiento de la superficie bajo riego en la cuenca alta del río Chubut. Según relevamientos catastrales e imágenes satelitales, hoy se superan las 15.000 hectáreas. En diciembre de 2024 se registraban 2.500 hectáreas fuera del Valle Inferior; ahora el número ronda las 14.000, tras un proceso de regularización que exige permisos vigentes.
La estrategia oficial también contempla la instalación de puntos de medición en los canales Norte y Sur del sistema de riego y en Boca Toma, para precisar cuánta agua se deriva. Además, cada planta potabilizadora contará con su propio caudalímetro. “El manejo del agua indica transparencia y la idea es que esa información sea pública en la página del IPA”, remarcó Parra.
OTRAS NOTICIAS
Más allá de la coyuntura, el funcionario planteó un debate de fondo. Señaló que cerca de 18.000 hectómetros cúbicos anuales drenan hacia el Pacífico, mientras que los caudales medios disponibles para las zonas más pobladas —sobre los ríos Chubut y Senguer— rondan los 3.000 hectómetros cúbicos. “Hay que empezar a mirar seriamente las opciones de trasvase para reforzar las cuencas donde vive el 90% de la población y se concentra la producción”, sostuvo.
De cara a 2026, los modelos climáticos proyectan un año normal en una transición entre La Niña y El Niño, aunque el IPA trabaja “día a día” sobre la realidad del embalse. Parra también remarcó la necesidad de fortalecer los comités de cuenca provinciales e interjurisdiccionales con Río Negro y Santa Cruz, además de avanzar en instancias con Chile.
El organismo impulsa un Plan de Gestión Integral de los Recursos Hídricos, que comenzará con una etapa de diagnóstico para definir la planificación futura. “La agenda del conflicto por la falta de agua ya está sobre la mesa y hay que discutirla permanentemente”, concluyó el titular del IPA, en un escenario donde la sequía vuelve a marcar el pulso de la provincia.

















