
La noche que terminó en tragedia: qué pasó el 5 de marzo, antes de la caída de Alberto Olmedo
Otros Temas05/03/2026
REDACCIÓNHoras antes de su muerte, Alberto Olmedo había terminado una función exitosa en Mar del Plata y celebraba una reconciliación amorosa.

La temporada teatral de Mar del Plata en 1988 transitaba uno de sus momentos más intensos cuando comenzó a circular una noticia imposible de creer. En pocas horas, el rumor recorrió camarines, redacciones y bares de la ciudad: Alberto Olmedo, una de las figuras más populares del espectáculo argentino, había muerto tras caer desde el balcón del departamento donde vivía durante el verano.
La información empezó a confirmarse durante la mañana del 5 de marzo, cuando policías y ambulancias trabajaban frente al edificio Maral 39, sobre el Boulevard Marítimo Patricio Peralta Ramos. Allí se alojaban varios artistas que participaban de la temporada teatral. En ese lugar, desde el piso 11, el humorista cayó minutos antes de las ocho de la mañana.


La noticia provocó desconcierto en el ambiente artístico porque apenas horas antes el actor había estado en el escenario. La noche del 4 de marzo participó de una función de “Éramos tan pobres”, la revista que encabezaba en el Teatro Tronador y que lideraba la taquilla de la temporada. El espectáculo reunía a un elenco conocido que incluía a Javier Portales, César Bertrand, Beatriz Salomón, Silvia Pérez, Susana Romero, Divina Gloria y Romina Gay.
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Quienes compartieron esa jornada recordaron un clima habitual de temporada alta: camarines llenos, público entusiasta y un Olmedo especialmente activo en escena. El actor improvisaba, jugaba con los compañeros y extendía los momentos de humor, una dinámica que ya era parte de su estilo. Esa capacidad para modificar el libreto en vivo lo convirtió durante años en una de las figuras más influyentes de la televisión argentina.
Su trayectoria no había empezado en los grandes escenarios. Olmedo nació en Rosario y llegó a la televisión después de pasar por distintos trabajos. Con el tiempo desarrolló un estilo propio basado en la improvisación y el humor físico, rasgos que lo llevaron a crear personajes que quedaron grabados en varias generaciones.

Durante las décadas del setenta y ochenta su presencia en la pantalla se volvió constante. Programas como El botón, El Chupete, No toca botón y Las aventuras del Capitán Piluso lo transformaron en uno de los artistas más reconocidos del país. En este último ciclo compartía escena con Humberto Ortiz, recordado por su personaje de Coquito.
En paralelo a la televisión, el humorista encontró en el teatro de revista un espacio donde desplegaba una libertad particular. Cada verano repetía la experiencia en Mar del Plata y se convertía en una de las principales atracciones de la ciudad. El ritmo de trabajo incluía ensayos por la tarde, función por la noche y encuentros posteriores que muchas veces terminaban en restaurantes frecuentados por el elenco.
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Uno de esos lugares era el restaurante Hamburgo, ubicado en la zona de Colón y 14 de Julio. Allí solían reunirse artistas después de las funciones para comentar la jornada. Según recuerdan quienes trabajaban en el local, Olmedo era un cliente habitual que muchas veces improvisaba escenas humorísticas incluso fuera del escenario.
Aquella temporada, sin embargo, transcurría bajo un clima particular. Semanas antes, el país seguía con atención el caso del asesinato de Alicia Muñiz, ocurrido el 14 de febrero de 1988, en el que estaba involucrado el ex campeón mundial de boxeo Carlos Monzón. El episodio generó una fuerte repercusión y se comentaba con frecuencia en el ambiente artístico.
La madrugada que siguió a la última función de Olmedo comenzó de forma privada. El actor se retiró antes que otros integrantes del elenco y pasó la noche en su departamento junto a su pareja, Nancy Herrera. Según declaraciones posteriores, en esas horas atravesaban una etapa de reconciliación y conversaban sobre el embarazo que ella acababa de anunciarle.
El hecho que terminó con la vida del humorista ocurrió cerca de las 7:45 de la mañana. De acuerdo con la reconstrucción realizada durante la investigación, Olmedo salió al balcón del departamento y comenzó a jugar con la baranda. En medio de esa situación perdió el equilibrio y cayó al vacío mientras Herrera intentaba sostenerlo desde el interior.
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Antes de caer, alcanzó a gritar: “¡Me caigo, mamita, me caigo! ¡Agarráme la pierna!”. El intento por sujetarlo no alcanzó y el actor cayó desde el undécimo piso hacia el frente del edificio. Minutos después llegaron policías y ambulancias, pero el impacto resultó fatal.
La investigación judicial quedó a cargo del juez Pedro Federico Hooft. Durante ese proceso se tomaron declaraciones y se reconstruyeron los movimientos de las horas previas. El expediente concluyó que no hubo intervención de terceros y estableció que la muerte se produjo por un accidente tras perder el equilibrio en el balcón.
Con el paso de las horas, radios, diarios y canales de televisión difundieron la noticia en todo el país. En Mar del Plata, el impacto fue inmediato en el circuito teatral. La temporada continuó, pero la muerte de Olmedo dejó una marca profunda en el ambiente artístico que había compartido con él las últimas funciones.















