
En 1965 se inauguró la Jefatura Zonal y comenzó una etapa que impulsó reservas, camping y conservación en la región.

Puerto Madryn no siempre fue el destino turístico consolidado que hoy atrae visitantes de todo el mundo. Hace seis décadas, el impulso institucional al desarrollo y la conservación recién comenzaba a tomar forma concreta en la ciudad. La apertura de la Jefatura Zonal de Turismo, en diciembre de 1965, marcó el inicio de una estructura organizada para proteger y promover los recursos naturales de la zona.
La base legal de ese proceso se remonta a la Ley Provincial N° 436/64, que creó la Dirección Provincial de Turismo como entidad autárquica. En su capítulo III, la norma fijaba como atribuciones y deberes “Conservar las zonas y lugares de turismo declarados tales por el Poder Ejecutivo y adoptar medidas que considere necesarias para proteger las bellezas naturales, la flora, la fauna y todo aquello que constituya una fuente de atracción turística, cultural, estética y económica”. Ese marco normativo dio sustento a una política que empezaba a mirar al turismo como política de Estado.


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Con ese respaldo, en los primeros días de diciembre de 1965 se abrió formalmente la delegación en Madryn. Funcionó en un local de 28 de Julio al 140 y quedó bajo la conducción de Sebastián Eguillor, designado como titular de la Jefatura. Lo acompañaron en la tarea inicial Raquel Meisen de Curti, Luis Gabriel Montesinos y Argentino Melin, quienes integraron el primer equipo de trabajo.
La estructura fue creciendo casi de inmediato. El 6 de enero de 1966 comenzaron a ponerse en marcha iniciativas que ampliaron la agenda turística y de conservación en la región. La creación de la Reserva de Punta Loma, el funcionamiento del Albergue de la Juventud en Madryn, los campeonatos de caza submarina y el camping en Pirámides generaron una demanda operativa mayor.

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Ese crecimiento obligó a incorporar más personal. La elección recayó en José Gaspar Pepitone, recordado por su perfil técnico y su capacidad de gestión. Su labor resultó especialmente significativa en materia de conservación y en el acompañamiento a los primeros guardafaunas, a quienes respaldó hasta consolidar su función dentro del esquema provincial.
La apertura de la Jefatura no solo implicó sumar oficinas y nombres propios. Representó un cambio en la forma de administrar el patrimonio natural, con una mirada que combinaba desarrollo turístico y cuidado ambiental. La planificación institucional permitió ordenar actividades que hasta entonces se desarrollaban de manera más dispersa.
En ese contexto, el impulso también se vinculó con la visión de Antonio Torrejón, señalado como gestor y conductor de una de las realizaciones más importantes de la provincia en materia turística. El proyecto comenzó como una apuesta ambiciosa y con el paso del tiempo logró consolidarse.

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Hoy, al cumplirse 60 años de aquella apertura, el balance remite a una experiencia que integró conservación y promoción. La estructura que nació en una oficina de la calle 28 de Julio fue el punto de partida de un modelo que posicionó a la región en el mapa turístico nacional e internacional.
La historia de la Jefatura Zonal de Turismo en Madryn refleja cómo una decisión administrativa puede transformar el destino de una ciudad. Seis décadas después, el legado de aquel equipo inicial sigue presente en cada área protegida y en cada visitante que llega atraído por los paisajes y la fauna de la zona.





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