Todos dicen “lore” en redes, pero pocos saben qué están nombrando

Actualidad24/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La palabra se volvió habitual en posteos, memes y debates digitales, aunque su sentido viene de mucho antes y apunta al trasfondo que sostiene una historia.

Personas usando su celular. Foto Freepik
Personas usando su celular. Foto Freepik

En las redes sociales hay palabras que circulan con tanta velocidad que, de un día para otro, pasan de sonar extrañas a instalarse en conversaciones cotidianas. “Lore” es una de ellas: aparece en videos, publicaciones, fandoms, discusiones sobre series, videojuegos o celebridades, y muchas veces se usa sin detenerse demasiado en su verdadero alcance. Sin embargo, detrás de esa expresión corta y cada vez más repetida hay una idea bastante más rica que la simple moda del momento.

Lo que hoy se nombra como lore remite, en esencia, a todo aquello que le da espesor a una historia. No se trata solamente de lo que ocurre en la trama principal, sino también del conjunto de antecedentes, reglas, mitos, relaciones y episodios previos que vuelven más comprensible el universo en el que se mueven los personajes. En otras palabras, es la historia detrás de la historia, aquello que no siempre está en primer plano pero que sostiene el sentido de lo que se ve.


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Por eso el término suele aparecer con tanta fuerza cuando se habla de narrativas complejas. En mundos ficticios, especialmente en aquellos donde importa mucho la construcción del escenario, el lore funciona como una especie de armazón invisible que ordena el resto. Cuando ese trasfondo está bien desarrollado, el relato gana consistencia y permite que quienes siguen esa obra sientan que hay algo más allá de la escena inmediata.

La palabra, además, no nació con TikTok, X o Instagram, aunque hoy se la vea todo el tiempo en esos espacios. Su origen etimológico proviene del inglés antiguo “lár”, vinculado a la idea de enseñanza o sabiduría, y durante mucho tiempo estuvo asociada a conocimientos transmitidos de generación en generación. Esa raíz revela que el término ya cargaba, desde mucho antes de internet, una relación con lo heredado, lo aprendido y lo acumulado en el tiempo.


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Con el paso de los años, esa noción se fue desplazando hacia terrenos más ligados a la ficción y a la cultura pop. La literatura y, sobre todo, los videojuegos encontraron en el lore una herramienta ideal para construir mundos paralelos con más densidad y con mayor capacidad de atrapar al público. Allí el concepto empezó a ganar una relevancia particular, porque no solo ayudaba a narrar mejor, sino también a generar comunidades de seguidores interesadas en rastrear cada detalle del universo que consumían.

En ese punto se entiende por qué la palabra explotó con tanta facilidad en la cultura digital. Las redes sociales no inventaron el concepto, pero sí multiplicaron su circulación y lo pusieron al alcance de usuarios que hoy lo aplican a casi todo: desde sagas fantásticas hasta escándalos de internet, romances entre famosos, internas entre streamers o conflictos virales. En ese uso expandido, “tener lore” equivale a decir que hay un pasado, un contexto o una trama previa que explica mejor lo que está pasando ahora.


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La propia lógica de las plataformas empuja esa expansión. Las comunidades digitales se organizan alrededor de referencias compartidas, guiños internos y capas de sentido que no siempre están explícitas para quien llega desde afuera. Ahí el lore funciona como una especie de archivo narrativo colectivo, una reserva de datos, episodios y antecedentes que les permite a los usuarios sentirse parte de algo más grande que un contenido aislado.

Desde el Centro Universitario de Tecnología y Arte Digital (U-TAD) lo explican de una manera bastante clara al definir que el lore es “fundamental para dar credibilidad y profundidad a una historia. Sin él, un universo ficticio puede sentirse vacío o inverosímil”. Esa definición ayuda a entender por qué el término se volvió tan útil también fuera de la ficción clásica. Cuando una comunidad digital habla del lore de alguien o de algo, en el fondo está diciendo que hay una estructura previa que vuelve más entendible lo que se ve hoy en pantalla.


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No es casual, entonces, que las obras más seguidas de la cultura popular tengan un lore especialmente trabajado. El Señor de los Anillos, Star Wars y Harry Potter, entre muchas otras, se sostienen no solo por sus personajes o sus escenas memorables, sino por la profundidad del mundo que construyen alrededor. Sus seguidores no se conforman con la historia central: vuelven una y otra vez sobre linajes, épocas, reglas, símbolos y hechos pasados porque allí también encuentran parte del encanto.

La fuerza actual del término tiene que ver justamente con esa mezcla entre tradición y uso contemporáneo. “Lore” sirve para hablar de fantasía, ciencia ficción y videojuegos, pero también de cómo internet convierte cualquier episodio en una trama con antecedentes, desvíos y capas de lectura. Por eso se escucha cada vez más: no porque sea una palabra de moda vacía, sino porque nombra con bastante precisión algo que la cultura digital adora, que es descubrir que detrás de cada historia siempre hay otra más.

Fuente: LA NACION.

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