
AC/DC volvió a River y desató una fiesta roquera que esperó 17 años para explotar
Otros Temas24/03/2026
REDACCIÓNLa banda australiana regresó al Monumental con un show cargado de clásicos, energía y una conexión intacta con el público argentino que no paró de cantar.

El Monumental volvió a latir como pocas veces. No se trató solo de un recital: fue una descarga emocional acumulada durante casi dos décadas, una espera que encontró su desahogo cuando AC/DC regresó a la Argentina después de 17 años y se reencontró con un público que nunca dejó de sentirse parte de la historia.
Desde temprano, el estadio mostró señales de lo que vendría. Camisetas negras, cuernitos rojos encendidos y una energía que crecía minuto a minuto anticipaban una noche distinta. Cuando las luces se apagaron, el grito colectivo fue inmediato, casi instintivo, como si el tiempo no hubiera pasado.


La banda apareció en escena con una formación sólida y sin concesiones. Brian Johnson y Angus Young encabezaron un show que no necesitó artificios para sostenerse. La conexión fue directa, sin intermediarios, con un ida y vuelta constante entre escenario y tribunas.
El primer impacto no fue solo musical. Fue físico. El sonido envolvió el estadio y generó una reacción inmediata. Nadie se quedó quieto. El público cantó, saltó y acompañó cada riff como si formara parte del espectáculo. La sensación fue clara: el show también se construyó desde abajo.
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En ese clima, los clásicos funcionaron como puntos de encuentro generacional. Canciones que atraviesan décadas volvieron a sonar con la misma fuerza y encontraron en River una respuesta que pocas bandas logran sostener con el paso del tiempo.
“Hola ¿Cómo están?”, dijo Johnson en español, en uno de los momentos más celebrados de la noche. La frase, simple pero efectiva, terminó de romper cualquier distancia. A partir de ahí, el show se convirtió en una celebración compartida.
El despliegue escénico acompañó sin imponerse. Pantallas, fuego y estructuras reforzaron la potencia del espectáculo, pero el protagonismo siempre estuvo en la música. Angus Young recorrió el escenario con su energía característica, manteniendo intacto un estilo que sigue siendo marca registrada.
Más allá del sonido, hubo algo que se repitió durante toda la noche: la sensación de pertenencia. AC/DC no volvió como una banda extranjera que visita el país. Volvió como un grupo que tiene una historia propia con Argentina, construida a lo largo de años y consolidada en cada show.
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El regreso también funcionó como puente entre generaciones. En las tribunas convivieron quienes habían estado en shows anteriores con jóvenes que vivían su primera experiencia. Todos respondieron de la misma manera, con la misma intensidad.
Con más de medio siglo de trayectoria, la banda sigue sosteniendo una identidad clara. Sin reinventarse ni buscar nuevas fórmulas, mantiene una propuesta que se apoya en lo esencial: guitarras, actitud y una conexión directa con el público.
Lo que ocurrió en River no se limita a una noche. Es parte de una historia más amplia que sigue escribiéndose. Y aunque todavía quedan funciones por delante, el primer reencuentro dejó algo claro: la relación entre AC/DC y Argentina sigue intacta, cargada de energía y lista para seguir sonando fuerte.














