
Dijo que su ex le disparó pero su nueva declaración sumó una acusación mucho más grave
Policiales25/03/2026
REDACCIÓNLa joven primero apareció herida en una casa del barrio Evita, pero su nueva declaración sumó violencia previa y una acusación mucho más grave.

El expediente que empezó con una mujer herida de bala en una vivienda de Río Gallegos ya no se discute en los mismos términos que al comienzo. La joven de 25 años sostuvo en una ampliación de su testimonio que su ex pareja, un efectivo de la Policía de Santa Cruz, le disparó en una pierna y luego intentó instalar una versión distinta de lo que había pasado dentro de la casa. Con esa nueva declaración, la causa dejó de girar solamente alrededor de un hecho confuso con un arma reglamentaria y pasó a quedar atravesada por una denuncia mucho más pesada.
El episodio ocurrió el 17 de marzo en una vivienda ubicada sobre Ortega y Gasset al 300, en el barrio Evita, cuando un llamado al centro de despacho alertó que había una mujer herida. Cuando llegó el personal de la Comisaría Sexta, encontró a la víctima, identificada como S.O., con una lesión de arma de fuego en el muslo de la pierna izquierda. Aun con la gravedad del cuadro, la joven permanecía consciente y fue derivada al Hospital Regional, donde quedó fuera de peligro.


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Dentro de la casa también estaba N.M., de 27 años, quien era pareja de la víctima al momento del hecho y quedó demorado durante el procedimiento. En esa primera etapa, la secuencia fue leída a partir de una hipótesis ligada a un forcejeo y a un contexto de tensión mientras se manipulaba el arma oficial del policía. Ese encuadre inicial fue el que abrió la investigación, pero con el paso de los días perdió centralidad frente a la versión posterior de la joven.
La causa quedó desde el arranque bajo la órbita del Juzgado de Instrucción N° 2, a cargo de la jueza Yamila Borquez, y también intervino la Comisaría de la Mujer y la Familia por la posible existencia de violencia de género. En paralelo, trabajaron en la escena la División Gabinete Criminalístico y la DDI, que hicieron pericias y secuestraron el arma para intentar reconstruir la mecánica del disparo. Ese despliegue técnico, que en un primer momento apuntó a establecer cómo se había producido la lesión, ahora queda cruzado por la necesidad de revisar si la escena relataba realmente lo que pasó.
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El cambio más fuerte llegó este martes, cuando la joven amplió su declaración y describió un vínculo atravesado, de acuerdo con su testimonio, por meses de violencia verbal, física y psicológica. En esa reconstrucción personal, el problema no quedó reducido al momento del disparo, sino que apareció una trama previa de hostigamiento, miedo y aislamiento que, según dijo, se agravaba cuando había consumo de alcohol. Esa parte del relato empujó a la investigación hacia un terreno muy distinto, porque ya no se trata solo de precisar una secuencia material sino de entender el contexto en el que ocurrió.
La joven fue terminante al rechazar cualquier lectura que ubique el hecho dentro de un episodio accidental o autoinfligido. En su declaración descartó de plano las hipótesis de “accidente” e “intento de suicidio” y sostuvo que lo que sufrió fue un “intento de homicidio”. En la presentación del caso, además, dejó planteado que para ella se trató de un intento de femicidio, una definición que eleva todavía más la gravedad de la acusación que ahora debe analizar la Justicia.
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A esa acusación se sumó otro punto sensible: la denuncia de que el efectivo habría tratado de alterar la escena para hacer pasar el hecho por otra cosa. Esa sospecha no solo compromete la reconstrucción judicial, sino que también golpea sobre una dimensión institucional muy concreta, porque el arma involucrada era la reglamentaria del policía. Por eso, además del expediente penal, se abrió un sumario administrativo dentro de la fuerza para determinar si hubo irregularidades en el uso de ese armamento.
Hasta ahora, el acusado recuperó la libertad después de cumplir los plazos legales, fijó domicilio y quedó supeditado a la causa, una situación frecuente en tramos preliminares cuando no aparecen riesgos procesales inmediatos. Ese dato, sin embargo, quedó rodeado por un nuevo escenario después de la ampliación testimonial, porque las declaraciones de la víctima modificaron el peso específico del expediente y dejaron abierta la posibilidad de medidas más severas. Cerca de la investigación deslizaron incluso que podrían surgir definiciones judiciales de mayor impacto en las próximas horas.
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Lo que la Justicia tiene ahora no es solo la historia de una mujer herida dentro de una casa, sino una denuncia que reordena por completo el sentido del caso y compromete a un integrante de la fuerza provincial en dos planos al mismo tiempo. Por un lado, está la determinación de responsabilidades penales por el disparo; por otro, la evaluación de si existió una maniobra para distorsionar lo ocurrido y encubrirlo bajo otra versión. A la espera de nuevas directivas del juzgado, la causa quedó parada en un punto mucho más delicado que el que mostraba en las primeras horas.
















