
Más de 60 chicos y jóvenes ensayan cada semana en la Escuela 207. En su 25° aniversario, la orquesta del INTA se prepara para tocar en el Colón.

Cada tarde, después de las 18, la Escuela N° 207 de Trelew se transforma en un punto de encuentro para una comunidad musical que reúne a chicos desde los 5 años y a jóvenes que llegan hasta los 20. Allí se arma una rutina sostenida de ensayos, aprendizajes compartidos y circulación de instrumentos que también siguen sonando en las casas. Ese movimiento cotidiano, que durante años creció lejos de los grandes escenarios, ahora desembocará en una presentación en el Teatro Colón.
La noticia adquiere otra dimensión porque no se trata de una experiencia reciente ni de un proyecto armado para una ocasión puntual, sino de una trayectoria que este año cumplirá 25 años. Dentro de esa historia ya hubo chicos que pasaron de alumnos a asistentes de los profesores, otros que continuaron su formación en el Instituto N° 805 y algunos que hoy sostienen sus propios grupos o dirigen otras orquestas en distintos puntos de la ciudad y la zona. La agrupación del barrio INTA no solo forma intérpretes: también alimenta una red cultural que se multiplica más allá del aula donde ensaya.


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El anuncio tomó forma durante la visita del gobernador Ignacio Torres a ese espacio de ensayo, donde confirmó que la orquesta viajará a Buenos Aires para presentarse en el Colón. La confirmación quedó expresada en una frase que colocó el hecho en una escala distinta para la comunidad artística local: “Hoy nos confirmaron que la Orquesta Infanto Juvenil del INTA va a tocar en el Teatro Colón en Buenos Aires, representando a la provincia del Chubut, y allá los vamos a estar acompañando”. Para Trelew, la novedad no se reduce a una función de gala: instala en la escena nacional a una experiencia nacida y sostenida desde un barrio.
Lo que aparece detrás de ese viaje no es solamente una meta artística, sino una forma de entender qué produce una orquesta en un territorio. Torres eligió poner el foco en ese valor cuando remarcó: “Tenemos algo maravilloso y que queremos que se conozca: la historia de los profesores que comenzaron en la orquesta, que hoy enseñan y siguen formando mejores personas, que es lo más importante”. La presentación en el Colón, vista desde esa lógica, funciona como una vidriera para una tarea pedagógica y social que viene de mucho antes del anuncio oficial.
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En esa construcción cotidiana también aparece un entramado menos visible pero decisivo: docentes, familias y una disciplina sostenida semana tras semana. El propio mandatario subrayó ese acompañamiento al felicitar “a los docentes y padres que acompañan” y al pedirles a los músicos que lleguen preparados para mostrar su potencial. La proyección pública de la orquesta, entonces, se apoya en una constancia barrial que no empezó con esta visita y que tampoco terminará cuando baje el telón de esa presentación.
La directora y coordinadora Mariana Navarro ubicó el hecho dentro de un proceso más amplio, atravesado por necesidades concretas que la agrupación arrastra desde hace tiempo. Su definición no pasó solo por la emoción del anuncio, sino también por el valor institucional de la visita: “Es la primera vez que viene un gobernador de la provincia en 25 años, por lo que nos sentimos muy honrados con su presencia y con el hecho de que haya conocido a nuestros músicos y escuchado nuestras necesidades, buscando alternativas para que podamos seguir creciendo, una de las cuales es contar con un lugar propio”. Esa demanda por un espacio estable aparece enlazada con la posibilidad de que, una vez terminada la obra del Centro de Encuentro El Valle, la orquesta pueda formalizar allí su ámbito de ensayo.
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La agenda abierta por esta visita suma además otro punto sensible: cómo ampliar el acceso para que ingresen más chicos y cómo conseguir mejores condiciones materiales para sostener el proyecto. Torres planteó que buscarán “fomentar padrinazgos por parte del sector privado para que más chicos, sobre todo aquellos de los sectores más vulnerables, puedan participar y formarse en este espacio”, mientras que Navarro valoró la posibilidad de fortalecer vínculos con instituciones y organizaciones que permitan sumar instrumentos. El viaje al Colón, leído desde ese ángulo, también puede transformarse en una oportunidad para conseguir apoyos que no se agoten en la foto del escenario.
Navarro describió a la agrupación como un espacio donde la música organiza mucho más que una práctica artística aislada. Lo sintetizó con una frase que define la identidad del proyecto: “La orquesta es un semillero donde nacen músicos y donde niños y jóvenes se encuentran con un lenguaje nuevo que, de a poco, van aprendiendo y haciendo propio, llevándose el instrumento a su hogar de forma gratuita y comenzando a pertenecer a esta comunidad en la que cultivamos el trabajo en equipo, el respeto, la escucha y la disciplina”. Esa idea explica por qué de allí ya surgieron profesionales, licenciados y directores que hoy empujan otras experiencias musicales en Trelew, como las orquestas de Planta de Gas, la Escuela de Treorky y otra que comenzará en la Escuela N° 787.
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La llegada al Colón marcará un punto alto para la orquesta del barrio INTA, pero no resolverá por sí sola todo lo que el proyecto todavía necesita para consolidarse. El desafío concreto queda planteado en otro lugar: conseguir sede propia, ampliar el acceso, sumar instrumentos y sostener una estructura que hace años forma chicos desde un barrio de Trelew con impacto real en toda la ciudad. Si esas condiciones logran afirmarse, la presentación en Buenos Aires no quedará como una excepción emotiva, sino como un paso visible dentro de una construcción mucho más profunda y duradera.
















