Una testigo habló de trato preferencial en el vuelo de Adorni

Actualidad30/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La causa por el viaje a Punta del Este sumó un testimonio sobre controles especiales, chats, audios y presiones a una pieza central del expediente.

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El expediente por el viaje privado de Manuel Adorni a Punta del Este incorporó un elemento que mueve el foco de la discusión. Ya no se trata solo de quién pagó los vuelos o de cómo se emitieron las facturas, porque una testigo describió un circuito de atención diferencial en el aeropuerto que colocó bajo otra luz tanto la salida como el regreso del funcionario y su familia. Ese tramo de la causa apareció a partir de la declaración de Vanesa Tossi, quien habló ante la Justicia sobre un “trato preferencial” de parte de fuerzas de seguridad y Migraciones.

Tossi no quedó ubicada en el expediente como una observadora lateral, sino como una pieza con contacto directo con toda la operatoria. La mujer es secretaria del broker aeronáutico Agustín Issin, participó en la logística del viaje y, de acuerdo con distintas publicaciones sobre la causa, acompañó a la comitiva en la partida y también estuvo involucrada en el regreso. Esa cercanía con los movimientos concretos del vuelo hizo que su testimonio ganara un peso especial dentro de una investigación que ya venía creciendo por los chats, los audios y la documentación comercial agregada al expediente.


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Según su relato, el 12 de febrero, cuando el grupo salió desde San Fernando rumbo a Uruguay, un agente de la PSA que se presentó como jefe de la fuerza ya estaba esperando a la comitiva. Tossi declaró que, después de una consulta interna, ese agente indicó que no debían cumplirse los trámites habituales que atraviesa cualquier pasajero, aun en vuelos privados. En esa secuencia, el equipaje sí pasó por control, pero la familia no atravesó la máquina de rayos y los papeles migratorios fueron gestionados por personal de seguridad, no por los propios viajeros.

El regreso, siempre según lo incorporado a la causa a partir de la declaración de la testigo, mostró un esquema todavía más reservado. El 17 de febrero el avión fue derivado a un hangar especial, una camioneta con vidrios polarizados se acercó hasta la nave para retirar a Adorni y su entorno, y otra vez los trámites personales en Migraciones quedaron en manos de terceros. Tossi también afirmó que desde seguridad le pidieron no tomar fotos ni en la ida ni en la vuelta, un detalle que refuerza la idea de un traslado manejado con discreción extraordinaria.


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La dimensión aeroportuaria del caso se sumó a otra línea de prueba que ya complicaba el cuadro. Agustín Issin declaró durante más de cuatro horas ante el juez Ariel Lijo, aportó chats y audios, y sostuvo que el contrato del vuelo fue gestionado por Marcelo Grandio. En esa misma línea, una factura del regreso fue emitida el 9 de marzo por 3.000 dólares a nombre del periodista, mientras que la causa también incorporó que el broker había comprado antes un paquete de diez vuelos por 42.250 dólares, uno de los cuales fue usado para el retorno desde Uruguay.

La declaración de Tossi añadió además una capa documental que vuelve más espesa la discusión sobre el circuito de pago. La testigo presentó ante el juzgado una copia de la carta documento en la que Grandio desconocía la factura correspondiente al vuelo y pedía la emisión de una nota de crédito. También contó que, antes de eso, el periodista le había pedido que no se facturaran los viajes y que luego se acordó que, en todo caso, quedara solo un ticket de ida, una secuencia que encaja con los chats y audios mencionados en la cobertura del caso.


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La situación escaló todavía más cuando la propia testigo denunció presiones durante su comparecencia. Distintos medios consignaron que, mientras declaraba el viernes, recibió llamados y mensajes de Grandio en tiempo real, algo que quedó registrado en la causa y fue interpretado por la fiscalía como un intento de intimidación. A partir de ese cuadro, Lijo dispuso medidas de protección y le ordenó al periodista abstenerse de contactarla o acercarse a su domicilio, su trabajo o los lugares que frecuente.

Ese punto cambió el clima del expediente porque dejó de hablarse solo de un vuelo polémico para pasar a una causa con una fuente de prueba que el juzgado decidió resguardar. En el dictamen citado por las publicaciones, el fiscal Gerardo Pollicita entendió que había indicadores concretos de presión sobre una testigo y que esa secuencia podía afectar tanto la investigación como la espontaneidad de su declaración. La propia Tossi resumió ese cuadro con una frase breve y pesada: “Me sentí amenazada”.

Con todo eso sobre la mesa, la causa dejó de girar únicamente alrededor de una invitación entre amigos o de una explicación contable sobre el costo del viaje. El expediente ahora reúne presunto trato diferencial en aeropuerto, facturación discutida, chats, audios, una carta documento y restricciones judiciales para proteger a quien declaró. El paso que viene ya no depende de una defensa pública o política, sino de cuánto puedan confirmar los cruces entre testimonios, documentación y registros sobre un viaje que cada semana suma un problema nuevo para Adorni

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