
Las empresas empiezan a fallar en sus deudas y crece la preocupación en los bancos
Actualidad30/03/2026
Sergio BustosLa atención sobre la mora bancaria estuvo concentrada en los últimos meses en las familias, pero en paralelo comenzó a emerger otro foco de preocupación. Detrás de cifras que todavía parecen estables, las empresas empiezan a mostrar señales de tensión en su capacidad para cumplir con sus compromisos financieros.

El dato oficial más reciente del Banco Central ubica la irregularidad en los créditos corporativos en torno al 2,5%, un nivel que, en apariencia, no genera alarmas. Sin embargo, dentro del sistema financiero el diagnóstico es distinto y crece la inquietud por lo que describen como un deterioro más profundo de lo que reflejan las estadísticas.
En los bancos advierten que los problemas de repago comenzaron a intensificarse en los primeros meses de 2026. Esa percepción contrasta con la foto que muestran los números oficiales, lo que abre interrogantes sobre si el deterioro todavía no terminó de impactar en las series o si los indicadores tradicionales no alcanzan a captar la magnitud del fenómeno.


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Un informe de la consultora LCG aporta elementos para entender esa diferencia. El análisis señala que los indicadores habituales pueden verse distorsionados por el ingreso de nuevos créditos en buen estado y por el peso de las grandes compañías, que suelen mostrar mejores niveles de cumplimiento que las pymes.
Aun así, el deterioro ya alcanza a los principales actores del sistema. El ratio de irregularidad entre los 100 mayores deudores, que concentran más de un tercio del crédito corporativo, llegó al 4,2% a fines de 2025, por encima del promedio general del segmento.
El dato más revelador aparece al observar la evolución de una misma cartera a lo largo del tiempo. En ese análisis, cerca del 15% de los créditos comerciales que ya existían un año antes empeoraron su situación, mientras que menos del 1% logró mejorar su calificación.
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Ese nivel de deterioro supera ampliamente otros momentos críticos de la economía reciente. Se ubica muy por encima de los registros de 2018 y 2019, e incluso excede los niveles observados durante la crisis global de 2009, lo que refuerza la preocupación sobre la calidad del crédito en el sistema.
La velocidad del cambio es otro factor que inquieta. Más del 80% de las empresas que cayeron en situación irregular estaban clasificadas como deudores normales apenas un año antes. Ese salto abrupto redujo el margen de reacción tanto para las compañías como para las entidades financieras.
Las causas del fenómeno no se explican por movimientos bruscos en las tasas de interés, que en los últimos meses mostraron cierta estabilidad. El problema aparece vinculado a factores más estructurales, ligados al contexto económico general.
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La recesión, la caída del consumo y el deterioro del poder adquisitivo impactan directamente en las ventas de las empresas, lo que limita su capacidad para generar ingresos. En ese escenario, muchas compañías quedan atrapadas entre menores ingresos y deudas contraídas en momentos más favorables.
Algunos sectores ya reflejan ese impacto con claridad. En la construcción, por ejemplo, la mora alcanza el 4,7%, evidenciando las dificultades de una actividad particularmente sensible a los ciclos económicos.
El riesgo hacia adelante es que este proceso de deterioro continúe profundizándose y termine reflejándose con mayor claridad en los datos oficiales de los próximos meses. Mientras tanto, en el sistema financiero crece la cautela frente a un escenario que empieza a mostrar señales de desgaste más allá de los hogares.















