
La ciudad repartirá la conmemoración entre el puerto, el monumento y la vigilia, con presencia naval, acto oficial y visita pública a la ARA “Rosales”.

Puerto Madryn no llegará al 2 de abril con un único acto, sino con una secuencia completa que empieza en la noche previa y se proyecta sobre el puerto y el monumento a los caídos. La agenda municipal confirmada para estas horas incluye el arribo de la Corbeta ARA “Rosales” y del Aviso ARA “Bahía Agradable”, dos unidades que le darán espesor militar y simbólico a una fecha que en la ciudad siempre tiene un peso especial. La organización fue articulada entre el Apostadero Naval Puerto Madryn, la Administración Portuaria y el Municipio.
La primera postal fuerte será marítima. La ARA “Rosales” participará de las propuestas conmemorativas y abrirá luego una franja de visita pública, mientras que el ARA “Bahía Agradable” llegará con personal de buzos que se integrará a la XXII edición del Vía Crucis Submarino. Así, la presencia de ambos buques no quedará reducida a una escala protocolar en el muelle, sino que se meterá de lleno en dos de los momentos más visibles de la agenda local.


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El tramo más accesible para el público será el del jueves 2 por la mañana. Ese día habrá “puertas abiertas” para recorrer exclusivamente la Corbeta ARA “Rosales” entre las 9 y las 12:30, una ventana horaria que el parte municipal vinculó a “cuestiones operativas vinculadas a mareas, seguridad y movimiento portuario durante el fin de semana largo”. La decisión, en otras palabras, no responde a una restricción ceremonial, sino al modo en que el puerto ordena su actividad en días de mucha circulación.
El acto oficial tendrá otro tono y otro escenario. El intendente Gustavo Sastre encabezará la ceremonia junto al Centro de Veteranos de Malvinas el mismo 2 de abril a las 11, en el monumento ubicado sobre avenida Rawson 250. La jornada, de ese modo, combinará una mañana de contacto directo con una unidad naval y, poco después, el momento más institucional de la conmemoración.
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Antes de eso, la ciudad volverá a encender su ritual de espera. El 1° de abril desde las 19 se desarrollará la vigilia “Esperando el 2 de abril”, con participación de artistas locales y una intervención en vivo del muralista Claudio Segundo. Durante la noche habrá música y danza, y a las 23:50 la orquesta YAYAU interpretará el Himno Nacional Argentino para abrir paso al acto central de la vigilia a la medianoche.
La agenda naval también traerá una presencia jerárquica a la ciudad. Según se confirmó oficialmente, estará en Puerto Madryn el Comandante de División de Corbetas, Capitán de Navío Christian David Corona, una señal de que la participación de la Armada no se limitará al amarre de los buques y al acceso del público. Esa presencia acompaña una conmemoración que, en Madryn, suele trenzar memoria local, vínculo con excombatientes y un fuerte peso portuario.
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La ARA “Rosales” llega, además, con una historia propia que refuerza ese cruce entre Armada y comunidad. Es una corbeta MEKO 140 construida en el Astillero Río Santiago, incorporada a la Flota de Mar en 1987, con 91,2 metros de eslora, una dotación de alrededor de 100 tripulantes y actualmente al mando del Capitán de Fragata Pablo Román Bianco. La visita pública del jueves, entonces, no será sólo una actividad complementaria, sino la posibilidad de subir a una unidad concreta del poder naval argentino.
El ARA “Bahía Agradable”, por su parte, carga otro tipo de recorrido. La Armada lo presenta como un aviso con capacidad polar, y hace apenas semanas informó que había completado la etapa “Charlie” de la Patrulla Antártica Naval Combinada, después de más de 40 días de despliegue en la Antártida con tareas de seguridad de la navegación, búsqueda y rescate, trabajos hidrográficos y operaciones de buceo. Que esa unidad llegue ahora a Madryn para integrarse a una conmemoración por Malvinas le agrega una capa más a la escena: Atlántico Sur, actividad antártica y memoria bélica en un mismo marco.
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Lo que prepara Puerto Madryn para este 2 de abril no es una agenda fragmentada, sino una narrativa pública bastante definida: puerto, vigilia, homenaje y cercanía con la Armada en una misma secuencia. La ciudad ordenó el calendario para que la memoria no quede encapsulada en un acto breve, sino repartida entre la noche del recuerdo, la mañana del encuentro con la ARA “Rosales” y el homenaje central frente al monumento. Ese diseño deja claro que, en Madryn, la conmemoración de Malvinas se sigue construyendo tanto desde el ritual cívico como desde la relación viva con el mar y sus buques.

















