
Puerto Pirámides quiere llegar a la temporada de ballenas con agua y cloacas como obras clave
Chubut31/03/2026
REDACCIÓNJorge Perversi confirmó en #LA17 la llegada de seis bombas para reforzar servicios básicos y dijo que la meta es tener la nueva desalinizadora al 100% antes de fin de año.

Seis bombas llegaron a Puerto Pirámides y la noticia cayó sobre dos de los puntos más sensibles para la localidad: el agua y las cloacas. En diálogo con #LA17, el intendente Jorge Perversi explicó que cuatro de esos equipos están destinados al esquema que alimenta la planta desalinizadora nueva y que otros dos apuntan a sostener un sistema cloacal que arrastra un deterioro severo. La escena, en ese sentido, no quedó reducida a una visita política, sino a una intervención concreta sobre servicios que definen la vida cotidiana del pueblo.
La charla arrancó con una referencia menor en apariencia, pero útil para medir la fragilidad de la infraestructura local. Perversi contó que el domingo hubo “una precipitación intensa, pero breve” y aclaró que, pese a la tormenta, “sin mayores inconvenientes, hubo un corte de luz que fue durante apenas un tiempo, unos minutos, pero se superó rápido”. Esa secuencia breve funcionó casi como antesala de un problema bastante más estructural: la necesidad de reforzar sistemas básicos para que Pirámides no quede atado a respuestas de emergencia.


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Sobre la visita oficial, el intendente precisó que “el día sábado pasado nos visitó en representación del gobernador Nacho Torres el ministro de Gobierno Victoriano Erazo Parodi”, y agregó que también participaron Daniel Holman y un representante del área de Infraestructura. Pero enseguida llevó el foco al punto central de la recorrida: “fundamentalmente vinieron a hacer la entrega de bombas que realmente son muy importantes”. A partir de ahí, el tramo más fuerte de la entrevista pasó por explicar para qué sirve cada una y por qué ese equipamiento puede modificar el funcionamiento de la localidad.
Perversi detalló que “cuatro de esas bombas son para la planta desalinizadora, dos para el sistema de captación y dos para el sistema de impulsión”. Al mismo tiempo, aclaró que no se trata de piezas internas de la desalinizadora, sino de componentes ligados a las etapas previas del proceso: “estas bombas no son propiamente de la desalinizadora en sí, sino que son de etapas previas que tienen que ver con la captación y el bombeo de agua hacia la desalinizadora”. La precisión no es menor, porque muestra que el problema actual no pasa por la existencia de la planta nueva, sino por la capacidad de alimentarla de manera continua.
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En esa línea, el intendente sostuvo que la planta instalada el año pasado ya funciona, pero todavía no en su mejor nivel. “La desalinizadora funciona bien desde que se instaló el año pasado”, dijo, aunque enseguida aclaró que las nuevas bombas “van a mejorar esos sistemas” y que el salto definitivo dependerá también de otra obra. Según explicó, todo esto “se va a complementar con la construcción de la cisterna de 500 metros para agua cruda, que es lo que le va a permitir a la desalinizadora llegar a su régimen óptimo de producción”.
La limitación actual, según describió, tiene una explicación técnica muy concreta. Perversi señaló que hoy la planta “está limitada porque el reservorio que tiene es chico y porque de esa manera el funcionamiento queda limitado o asociado a los momentos de captación solo con las mareas”. Esa frase deja claro que el cuello de botella no es teórico ni administrativo, sino operativo: la nueva infraestructura existe, pero todavía depende de un sistema de almacenamiento insuficiente para garantizar un ritmo sostenido de producción.
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Cuando en la entrevista le preguntaron si el objetivo es llegar con normalidad al próximo pico de visitantes, el intendente respondió con una mezcla de alivio y cautela. Dijo que “venimos teniendo una situación de normalidad relativa”, y explicó que el faltante que todavía tiene la planta nueva “se sigue cubriendo con camiones, obviamente que en mucha menor medida”. Sin embargo, fijó un horizonte temporal preciso al remarcar que “el objetivo es llegar antes de fin de año con la desalinizadora funcionando al 100%”.
La conversación también abrió un capítulo sobre la planta anterior, que todavía no logró salir del todo de sus viejos problemas. Perversi aclaró que por ahora el esfuerzo está concentrado en que la nueva opere en régimen óptimo y agregó que “seguramente, no sé si de manera paralela o una vez que se logre el objetivo de poner la desalinizadora nueva, se va a recuperar la desalinizadora anterior”. Sobre esa estructura vieja, explicó que no todo se reduce al desgaste habitual de las membranas: “la desalinizadora vieja tiene, además del tema de las membranas, que es normal, digamos, porque la membrana tiene un tiempo de vida útil y hay que cambiarlas con una cierta periodicidad, tiene otros problemas técnicos que hay que resolver”.
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Esa complejidad técnica, además, aparece atravesada por una dificultad que Pirámides conoce desde hace años. El intendente reconoció que “los componentes de todas estas desalinizadoras son todos importados”, y aceptó que esa dependencia complica tiempos y soluciones. Aun así, defendió lo hecho hasta acá con una frase que también tuvo peso político: “cuando yo venía hablando en los dos años anteriores, desde que comencé mi mandato, que íbamos a tener una desalinizadora nueva, bueno, me miraban como si yo estuviera loco”, pero subrayó que “realmente en menos de dos años se concretó la adquisición y la instalación de la desalinizadora nueva”.
En ese punto, Perversi aprovechó para darle una lectura más amplia a la inversión provincial en la localidad. Señaló que “después de muchos años de desidia y de falta de interés en Pirámides, este gobierno provincial comprende que invertir en Pirámides es realmente una inversión y no un gasto”, y fundamentó esa idea en el peso turístico del lugar. Según dijo, se trata de “un destino turístico por excelencia a nivel nacional e internacional”, por lo que el esfuerzo oficial apunta no sólo a mejorar la vida de los vecinos, sino también a “poder venir a dar servicios adecuados” en una localidad cuya actividad depende en buena parte de la capacidad de recibir visitantes sin colapsar.
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Antes del cierre, el intendente sumó un tema que por momentos queda tapado detrás de la discusión por el agua, pero que arrastra una urgencia igual de seria. Remarcó que “hay dos bombas que son para el sistema de cloacas” y sostuvo que el municipio está “recuperando el sistema de cloacas que también venía con un deterioro crónico muy grave”. Incluso fue más lejos al definir que “la situación del sistema de cloacas estaba en estado crítico”, y precisó que desde el comienzo de este año “se está trabajando muchísimo en ese sistema”.
Sobre esas dos últimas bombas, volvió a insistir en que no se trata de compras menores ni fácilmente asumibles por el municipio. Perversi indicó que “las dos bombas son bombas importadas que son fundamentales para garantizar el funcionamiento del sistema” y calculó que “estamos hablando entre las seis bombas una inversión de aproximadamente 150 millones de pesos que realmente es una inversión que hoy en día para el municipio es imposible de afrontar”. En ese marco, atribuyó la solución a una decisión provincial y explicó que fue posible “a través de una operación de compensación de deuda entre la provincia y la cooperativa de Rawson”.
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La entrevista dejó así una conclusión bastante más concreta que una simple recorrida de funcionarios por la localidad. Puerto Pirámides no está discutiendo una obra abstracta ni una mejora para mostrar en una temporada, sino la posibilidad de sostener agua y cloacas con menos precariedad estructural. Entre bombas, cisterna pendiente, camiones que todavía cubren parte del déficit y una red sanitaria en recuperación, el desafío inmediato del pueblo no pasa por promocionar su paisaje, sino por llegar con servicios menos frágiles al momento de mayor exigencia del año.


















