
El presidente de EE.UU. apuntó contra Reino Unido y Francia, los acusó de no acompañarlo en la ofensiva y los empujó a arreglar solos su energía.

El conflicto con Irán empezó a golpear también en la relación de Estados Unidos con sus socios europeos. Donald Trump eligió el faltante de combustible y la crisis abierta en torno al estrecho de Ormuz para lanzar una advertencia directa contra países que, según su mirada, no lo acompañaron en la ofensiva militar. El mensaje tuvo un blanco preciso: Reino Unido y Francia.
La frase más dura del presidente estadounidense no dejó margen para la diplomacia clásica entre aliados. En su cuenta de Truth Social, escribió: “A todos esos países que no pueden conseguir combustible por culpa del estrecho de Ormuz, como el Reino Unido, que se negó a involucrarse en la decapitación de Irán, les tengo una sugerencia. Primero, compren a Estados Unidos, tenemos de sobra; y segundo, ármense de valor, vayan al estrecho y ¡tómenlo!”. Reuters y The Washington Post registraron ese posteo en términos coincidentes y lo ubicaron dentro de una escalada pública contra gobiernos europeos que evitaron involucrarse más a fondo en la guerra.


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La presión no se agotó en Londres. Trump apuntó también contra Francia, a la que acusó de haber obstaculizado la logística militar vinculada a Israel, y lo hizo con un tono de reproche que excedió el desacuerdo puntual. La frase reproducida por agencias fue terminante: “Francia ha sido muy inútil”.
Ese enojo se apoyó en un episodio concreto que Washington atribuye a París. Trump sostuvo: “Francia no permitió que aviones con destino a Israel, cargados con suministros militares, sobrevolaran su territorio. Francia ha sido muy inútil con respecto al ‘Carnicero de Irán’, ¡quien fue eliminado con éxito! ¡EE. UU. lo recordará!”. La prensa internacional señaló que Francia sí había permitido algunos usos limitados de sus bases, como reabastecimiento, pero no para operaciones directamente ligadas a ataques, un matiz que ayuda a entender por qué el reproche se volvió tan áspero.
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La amenaza política fue todavía más lejos cuando Trump dejó en duda el compromiso estadounidense con socios de la OTAN que optaron por no sumarse a la ofensiva. Su mensaje fue que esa negativa tendrá costo estratégico. En ese marco lanzó otra advertencia textual: “Tendrán que aprender a defenderse, Estados Unidos ya no estará ahí para ayudarlos, igual que ustedes no estuvieron ahí para nosotros”.
La frase pega en un punto especialmente sensible porque aparece dirigida a aliados que dependen, en distinto grado, del paraguas militar norteamericano. The Washington Post señaló que varios gobiernos europeos endurecieron su resistencia a involucrarse en la guerra, aun frente a la exasperación creciente de Trump. Reuters y AP, por su parte, remarcaron que el presidente eligió convertir esa falta de respaldo en un argumento para desentenderse de futuras necesidades energéticas y defensivas de esos países.
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El trasfondo económico terminó dándole más espesor a esa pelea diplomática. AP informó que la guerra con Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz empujaron los precios globales de la energía, con el Brent rondando los 106 dólares por barril, más de 45% arriba desde el inicio de la guerra, y con la nafta en Estados Unidos por encima de los 4 dólares el galón. Esa presión sobre combustible y mercados explica por qué Trump eligió hablar de petróleo y no sólo de alineamiento militar.
Dentro de ese marco apareció otra frase que resume el cambio de tono hacia Europa. Trump escribió: “Irán ha sido, en esencia, diezmado. Lo más difícil ya pasó. ¡Vayan a buscar su propio petróleo!”. El mensaje no sólo da por cumplida la parte más costosa de la operación militar, sino que además traslada a sus aliados la carga de resolver el abastecimiento y la seguridad en una zona crítica del comercio energético global.
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La secuencia dejó algo más serio que una ráfaga verbal en redes sociales. El presidente de Estados Unidos usó la guerra, el combustible y la dependencia estratégica de Europa para marcar un límite político frente a gobiernos que eligieron no seguirlo en la ofensiva contra Irán. Si esa línea se profundiza, el conflicto ya no se medirá sólo por los ataques en Medio Oriente, sino también por el desgaste que empiece a producir dentro del vínculo entre Washington y sus principales aliados europeos.
Fuente: NA, Reuters, AP News.




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