
Marcha "Ni Una Menos" en el Congreso con reclamos por femicidios recientes
Actualidad03/06/2026
REDACCIÓNLa marcha frente al Congreso estuvo marcada por los femicidios de Agostina Vega y Dulce María Beatriz Candia, críticas al Gobierno y reclamos de políticas de género.

El Congreso quedó rodeado por una multitud de mujeres, familiares de víctimas, organizaciones sociales, agrupaciones políticas, estudiantes y jubilados que volvieron a marchar bajo la consigna de Ni Una Menos. La convocatoria se realizó con el lema “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, en una jornada atravesada por el dolor que dejaron los femicidios de Agostina Vega y Dulce María Beatriz Candia. La movilización también recuperó la memoria de Chiara Páez, cuyo crimen originó la primera marcha del colectivo feminista en 2015.
La concentración frente al Congreso de la Nación tuvo un fuerte tono de reclamo contra la violencia de género y contra el retroceso de políticas públicas destinadas a prevenirla. En el acto central se leyó un documento que exigió renuncias, condenas y la restitución de áreas y programas de género. El texto fue leído ante la multitud por Thelma Fardín, Liliana Daunes y Cazzu, en una escena que combinó denuncia política, memoria de las víctimas y acompañamiento colectivo.


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Los carteles llevaron los nombres de Agostina y Dulce, pero también los de otras mujeres asesinadas en distintos puntos del país. La movilización recordó que desde la primera convocatoria de 2015 se contabilizaron al menos 3.205 víctimas de violencia de género. Esa cifra atravesó el documento y las consignas callejeras, porque ubicó la marcha dentro de una continuidad de reclamos que ya supera una década.
La jornada tuvo una presencia especialmente dolorosa de familiares de Agostina Vega, que marcharon en Córdoba después del crimen de la adolescente de 14 años. Su abuela Elizabeth habló con la prensa y sostuvo: “A mi nieta ese hijo de puta ya la había matado, pero que la encontraron ese mismo día, en la dirección que nosotros dimos, hubiera sido distinto”. También afirmó que la familia entregó una carta hallada en un cajón, donde la adolescente contaba lo que venía viviendo.
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El abuelo de Agostina, Miguel Heredia, llegó a la marcha antes de ir al velorio de su nieta. “Te dije que iba a estar acá. Aunque sea un ratito, pero dije que iba a estar”, expresó durante la movilización en Córdoba. Su presencia sumó una dimensión directa al reclamo, porque el pedido de justicia no quedó como una consigna general sino como una demanda familiar inmediata.
En la Ciudad de Buenos Aires, la marcha reunió a generaciones distintas, desde niñas que asistieron con sus madres hasta mujeres mayores que dijeron haber comprendido con el tiempo las violencias naturalizadas. Graciela, de 77 años, contó que sus nietas le hicieron revisar su propia historia y la de su familia. “A mí me costó mucho entender que vivimos en una sociedad machista”, dijo, antes de señalar que muchas mujeres atraviesan violencias que van desde el miedo cotidiano en la calle hasta agresiones extremas.
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También participaron adolescentes que llegaron desde colegios y centros de estudiantes. Manuela y Emma, alumnas de una escuela de Barracas, explicaron que marchan para defender derechos y para no vivir con miedo. “Es el tercer año que venimos juntas. Para defender nuestros derechos, para que no maten más pibas y porque no queremos salir con miedo a la calle ni vivir con miedo”, expresó Emma.
El clima de la movilización alternó entre el hartazgo, la memoria y la reunión colectiva. Después de la lectura del documento, algunas columnas comenzaron a desconcentrarse, mientras otras permanecieron en las inmediaciones del Congreso con batucadas, bailes y cánticos. La frase “Avisen cuando lleguen”, dicha entre amigas al retirarse, condensó una experiencia compartida por miles de mujeres que siguen organizando sus desplazamientos cotidianos alrededor del miedo.
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La protesta también tuvo réplicas en distintas ciudades del país. En Córdoba, la convocatoria estuvo atravesada por el caso de Agostina Vega; en Rosario, las manifestantes marcharon desde la plaza 25 de Mayo hacia la Plaza San Martín; y en Mar del Plata, la concentración se realizó en el centro de la ciudad. En Neuquén, la movilización comenzó en el Monumento al General San Martín y sumó agrupaciones de localidades vecinas.
El documento leído frente al Congreso apuntó contra el negacionismo y reclamó la restitución de políticas públicas de género. El pedido incluyó renuncias y condenas, en una jornada marcada por críticas directas al Gobierno. La marcha no se limitó a recordar a las víctimas, porque también exigió respuestas institucionales frente a una violencia que las manifestantes definieron como persistente y sistemática.
La desconcentración dejó una imagen repetida en cada aniversario de Ni Una Menos: grupos de mujeres que se separan en esquinas, se reparten hacia colectivos, subtes o caminatas, y vuelven a pedirse aviso al llegar. Esa escena cotidiana mostró que el reclamo no termina cuando finaliza el acto central. La movilización cerró con una exigencia concreta de protección, justicia y políticas públicas para que los nombres de nuevas víctimas no sigan sumándose a las pancartas.
Fuente: Infobae














