Vaca Muerta cambia de manos: una firma de EE.UU. se mete en dos áreas sensibles

Actualidad03/04/2026Sergio BustosSergio Bustos

El mapa empresario de Vaca Muerta suma otro movimiento que merece atención, no tanto por el volumen inmediato de producción sino por el tipo de jugador que entra. JPM Energía, una firma de capitales estadounidenses que hasta ahora operaba como proveedora de servicios para petroleras, compró dos áreas que estaban en manos de Pluspetrol. La operación confirma que en el megayacimiento neuquino sigue el recambio de operadores y que todavía hay espacios para modelos de negocio menos tradicionales.

vaca muerta record
Cambios en Vaca Muerta.

La empresa que vende no se desprende de activos centrales de alta producción, sino de bloques con un recorrido distinto y con margen para intentar otra clase de estrategia. Pluspetrol cedió su participación del 80% en Los Toldos I Sur y del 50% en Pampa de las Yeguas I, dos áreas en las que además tenía el rol de operadora. En ambos casos, la apuesta del comprador pasa menos por capturar una producción actual relevante y más por intentar reactivar y escalar esos activos.

En Los Toldos I Sur, el 20% restante queda repartido entre GyP y Tecpetrol, en partes iguales. En Pampa de las Yeguas I, el socio es YPF, dentro de una concesión de explotación no convencional de hidrocarburos y de transporte de gas. Ese entramado muestra que el desembarco de JPM Energía no ocurre en una zona virgen, sino en bloques con estructura societaria, antecedentes y vínculos con jugadores de peso.


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El dato más interesante de la operación aparece cuando se mira quién compra y desde dónde lo hace. JPM Energía no venía de producir petróleo y gas en la Argentina, sino de ofrecer servicios para esa misma industria. En el país, su presencia estaba atada al abastecimiento de agua para las fracturas de fracking, una tarea clave pero bien distinta a tomar el control de áreas y asumir el riesgo operativo de explotarlas.

Esa transición de proveedor a operador no parece improvisada. El principal accionista de la firma es Jon McCreary, CEO de JMAC Energy Services, una compañía nacida en Estados Unidos y vinculada al no convencional tanto en su mercado de origen como en la cuenca neuquina. A ese respaldo se suma una estructura local que incluye socios argentinos y un equipo con experiencia en compañías que conocen de cerca el negocio en Vaca Muerta.

La cara visible de esa etapa en la Argentina es Gustavo Nagel, expresidente de GyP Neuquén, que encabeza la firma en el país. Su desembarco no llega en soledad, porque el equipo también incorpora exejecutivos de Exxon y Pluspetrol. Esa combinación le da a la nueva operadora un conocimiento muy preciso sobre áreas, procesos e infraestructura que ya existe en la cuenca.


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Detrás de la compra aparece, además, un modelo de negocio bastante definido. La empresa apunta a comprar áreas con infraestructura existente, reactivar pozos, optimizar instalaciones y avanzar con un esquema de inversión progresivo. En otras palabras, no busca irrumpir con un desembolso explosivo desde el primer día, sino crecer sobre activos que hoy muestran producción marginal pero que todavía admiten otra oportunidad.

Ese enfoque también ayuda a entender por qué esta operación encaja con la etapa actual de Vaca Muerta. En los últimos meses, varias áreas empezaron a cambiar de manos y el tablero dejó de estar reservado solo para las grandes petroleras con espalda para proyectos masivos. En ese escenario, empresas más chicas o de recorrido lateral encuentran una ventana para entrar donde otros ven activos secundarios.

La venta de bloques que Pluspetrol había adquirido cuando tomó posiciones que antes eran de Exxon también agrega una capa extra de lectura. No se trata solo de una compra, sino de una nueva redistribución dentro de activos que ya venían de otro cambio de dueño. Así, el movimiento no solo incorpora a un actor nuevo, sino que refuerza la idea de que el negocio no convencional neuquino sigue reacomodando fichas con velocidad.

Lo que viene ahora será menos discursivo y mucho más concreto. JPM Energía tendrá que demostrar que puede convertir ese pasado como prestadora de servicios en capacidad real para producir hidrocarburos, administrar socios y hacer rentable una operación sobre áreas de rendimiento limitado. En Vaca Muerta, la puerta de entrada ya la consiguió; lo que falta saber es si podrá sostenerse adentro.

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