
Mientras algunos sectores crecen, el consumo sigue sin reaccionar y preocupa el escenario
Actualidad04/04/2026
REDACCIÓNUn economista advirtió que la economía avanza de manera desigual y que el consumo interno continúa débil, sin señales claras de recuperación en el corto plazo.

El repunte de algunos sectores de la economía no logra trasladarse al bolsillo de la mayoría. Mientras actividades vinculadas a la energía, la minería y el agro muestran dinamismo, el consumo interno sigue sin reaccionar y expone una brecha cada vez más visible.
Esa diferencia entre sectores en crecimiento y otros estancados marca el pulso actual de la economía. La actividad no cae de manera uniforme, pero tampoco muestra una recuperación generalizada, lo que genera incertidumbre sobre el corto plazo.


El economista Jorge Vasconcelos puso el foco en ese desequilibrio. “No hay señales de que esa divergencia se revierta”, advirtió al analizar los primeros meses de 2026, en los que el consumo continúa como uno de los puntos más débiles.
En ese contexto, los indicadores reflejan una situación que se mantiene sin cambios profundos. Los salarios muestran un poder adquisitivo que no logra despegar, el crédito permanece limitado y las importaciones siguen en niveles bajos en comparación con el año anterior.
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Para el especialista, el escenario no anticipa un giro inmediato. “Quizás lo que podemos esperar es que haya un piso en la caída de la parte menos favorecida”, señaló, aunque aclaró que la brecha entre sectores sigue siendo significativa.
El impacto de esta dinámica no se limita a lo económico. También tiene consecuencias políticas, especialmente en zonas densamente pobladas como el conurbano bonaerense, donde el nivel de consumo tiene un peso directo en el clima social.
Al mismo tiempo, el funcionamiento del sistema financiero agrega otro elemento a la discusión. Según explicó Vasconcelos, el Banco Central compra dólares, pero esos pesos no terminan circulando en la economía, lo que restringe el acceso al crédito.
“Los pesos que se emiten para comprar los dólares se recuperan por distintos instrumentos del Tesoro y del Banco Central”, explicó, describiendo un mecanismo que, en los hechos, limita la expansión de la demanda interna.
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Frente a este escenario, aparece una posible vía de cambio en el corto plazo. El economista planteó que una reducción de encajes y tasas en torno al 20% anual podrían incentivar a los bancos a prestar más y generar un impulso en los sectores rezagados.
Sin embargo, ese eventual movimiento no garantiza una recuperación inmediata. La economía continúa atravesada por una lógica donde el crecimiento se concentra en áreas específicas, mientras otros sectores quedan al margen de ese dinamismo. En paralelo, el tipo de cambio cumple un rol central en la estrategia oficial. Utilizado como ancla inflacionaria, el dólar contribuye a estabilizar precios, pero al mismo tiempo condiciona la competitividad de parte del aparato productivo.
Aun así, el contexto externo ofrece cierto margen de maniobra. “Este año podemos tener una balanza comercial positiva de 20.000 millones de dólares”, destacó Vasconcelos, apoyado en mejores precios internacionales, especialmente en el sector energético.
El mensaje final del análisis apunta a un cambio de lógica. Para el economista, la salida no pasa por ajustes cambiarios sino por mejoras en productividad, en un escenario donde la abundancia de energía puede transformarse en un factor clave para el desarrollo.














