
Hallaron muerta a la pareja desaparecida en Tucumán: el temporal ya dejó tres fallecidos
Policiales05/04/2026
REDACCIÓNMariano Robles y Solana Albornoz fueron encontrados sin vida tras pasar la noche incomunicados dentro de su auto, en una provincia colapsada por la lluvia.

La tormenta que desbordó calles, anegó barrios y paralizó parte de Tucumán dejó este domingo una imagen más grave que la del agua sobre el asfalto: la de una pareja encontrada sin vida dentro de su vehículo después de horas de búsqueda. Mariano Robles, de 28 años, y Solana Albornoz, de 32, fueron hallados en la zona de Nueva Italia, a unos 400 metros de la Ruta 9, y su muerte empujó a por lo menos tres el número de víctimas fatales vinculadas al temporal.
El caso quedó atado desde el comienzo a una secuencia cotidiana que terminó en tragedia. La pareja había salido a un casamiento y se comunicó por última vez con su familia alrededor de las 21 del sábado, cuando avisó que estaba bloqueada por el agua y que esperaba una baja en la intensidad de la tormenta para retomar el regreso a su casa. En ese trayecto, además, habían dejado a sus hijos al cuidado de una niñera, un detalle que volvió todavía más angustiante la desaparición cuando pasaron las horas y nadie pudo volver a contactarlos.


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El hallazgo se produjo durante la tarde del domingo y fue confirmado por el jefe de la Policía de Tucumán, Joaquín Alfredo Girvau, después de un operativo que buscaba reconstruir el último recorrido del auto. Según los reportes periodísticos publicados durante la jornada, el vehículo apareció en un paraje de Villa Nueva Italia, una zona castigada por el avance del agua durante la noche y la madrugada. La búsqueda ya se había transformado, para entonces, en una carrera contra un escenario que había superado ampliamente la lógica de una lluvia intensa.
La dimensión del temporal ayuda a entender por qué ese regreso quedó interrumpido. Los primeros informes oficiales y periodísticos indicaron que en la capital tucumana y su zona sur cayeron alrededor de 110 milímetros en tres horas, una descarga que colapsó arterias del microcentro y amplias áreas urbanas, con calles convertidas en corrientes, caída de árboles y afectación del tendido eléctrico. Defensa Civil de la provincia describió el fenómeno como un evento que superó ampliamente las previsiones y obligó a monitorear daños, evacuaciones y cortes en distintos puntos del territorio.
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Antes de conocerse la muerte de Robles y Albornoz, el temporal ya había dejado otra víctima confirmada. La Secretaría de Estado de Comunicación informó durante la mañana que “un adolescente falleció por electrocución mientras transitaba por la vía pública en medio de calles anegadas, en la intersección de Democracia y 9 de Julio”, en el sur de la capital tucumana. Distintos medios locales y nacionales precisaron luego que se trataba de un chico de 12 años, lo que convirtió a la tormenta en una tragedia múltiple y no en un simple episodio de daño material.
La noticia de la pareja muerta reordenó, entonces, el balance completo del fin de semana. Ya no se trataba sólo de una provincia con calles anegadas, árboles caídos y barrios complicados, sino de un temporal que combinó destrucción urbana, riesgo eléctrico y víctimas atrapadas en sus vehículos sin posibilidad de salir o ser asistidas a tiempo. Esa superposición de situaciones muestra que el daño no quedó concentrado en un punto específico, sino que se extendió tanto sobre la circulación como sobre la infraestructura básica.
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En Tucumán, además, las consecuencias se repartieron más allá de la capital. Los partes relevados durante el domingo hablaron de evacuaciones preventivas, rutas afectadas, desbordes de arroyos y registros todavía más altos en otras localidades, como Alpachiri, donde el acumulado superó los 210 milímetros hasta las 18. Ese contexto ayuda a medir que la tragedia de la pareja no se produjo en una noche de lluvia fuerte sin más, sino dentro de un evento meteorológico que golpeó a la provincia entera con una intensidad fuera de escala.
La secuencia final de Robles y Albornoz también expone un problema que suele aparecer después de cada tormenta de este tipo: el momento en que una persona decide permanecer dentro del auto para esperar que el agua baje y la situación ya se volvió inmanejable. El dato de que siguieron comunicados hasta que se cortó el contacto muestra que no desaparecieron en un tramo aislado sin aviso, sino dentro de una emergencia que fue creciendo mientras intentaban resguardarse y volver a su casa.
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Con los cuerpos ya hallados y el número de muertos en ascenso, la provincia quedó frente a una consecuencia inmediata que no se agota en el rescate ni en la remoción del agua. Lo que queda abierto ahora es medir la extensión real de los daños, revisar cómo respondieron los sistemas de prevención y asistencia y determinar si todavía hay zonas donde el temporal sigue dejando riesgos latentes para la circulación y la vida cotidiana. Tucumán ya salió de la fase de alerta meteorológica para entrar en otra más áspera: la de contar muertos, daños e interrogantes sobre una noche que desbordó todo.
Fuente: NA, LV12, El Tucumano.
















