
Veinte años después, La Escalera vuelve a abrirle el teatro a las escuelas de Madryn
Chubut08/04/2026
REDACCIÓNLa edición 2026 de la Escuela Va al Teatro ya está en marcha en Puerto Madryn, con funciones entre mayo y octubre, cuatro obras y una red escolar que sigue activa.

El teatro volvió a presentarse esta semana como parte de la vida escolar de Puerto Madryn y no como una actividad periférica o excepcional. En el Galpón de La Escalera se lanzó la edición 20 de la Escuela Va al Teatro, Escuela de Espectadoras y Espectadores, un proyecto artístico y educativo que durante dos décadas sostuvo una relación continua con escuelas primarias, secundarias, terciarias e institutos de formación. La continuidad, en este caso, no funciona como dato decorativo: es la prueba más fuerte de que la propuesta consiguió instalarse dentro de la experiencia cotidiana de miles de estudiantes y docentes.
La presentación tuvo una carga simbólica especial por ese aniversario y por la necesidad de volver a mirar con detenimiento una iniciativa que lleva muchos años circulando en la ciudad. Desde el escenario lo plantearon con una frase que resumió el espíritu del lanzamiento: “Hace 20 años que los estudiantes de las distintas escuelas de la ciudad asisten a ver teatro”. Esa duración no solo habla de permanencia institucional, sino también de una práctica cultural que dejó de ser novedad para convertirse en parte del recorrido formativo de generaciones enteras.


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La edición 2026 ya quedó abierta para quienes quieran sumarse y coordinar funciones. Según se explicó durante la actividad, desde ahora mismo las instituciones educativas pueden comunicarse con La Escalera para organizar salidas y asistir a funciones que se desarrollarán de mayo a octubre inclusive. El esquema mantendrá una amplitud horaria poco habitual para este tipo de propuestas, porque habrá funciones de lunes a viernes, a la mañana, a la tarde y a la noche, con horarios que se acuerdan según la disponibilidad de cada escuela y de la sala.
Esa flexibilidad aparece como uno de los rasgos que le dieron solidez al proyecto con el paso del tiempo. La referente entrevistada lo dijo de forma muy precisa al explicar el criterio con el que se trabajó durante estos años: “No sea una imposición el proyecto, sino que sea una elección, y que no sea una irrupción para destartalar la organización escolar”. En lugar de pedirle a la escuela que se acomode al teatro, la propuesta buscó adaptarse a la dinámica institucional para que la experiencia pueda integrarse sin romper la rutina pedagógica.
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La accesibilidad económica también aparece como una condición central del programa y no como un detalle secundario. Desde su primera edición en 2007, la iniciativa cuenta con el apoyo de Aluar, un respaldo que, según se remarcó en la presentación, resulta “vital para que el proyecto tenga las características y la accesibilidad que tiene”. Ese acompañamiento permite sostener entradas de valor muy bajo y, además, evita que el dinero se convierta en una barrera para quienes quieren participar, ya que se aclaró expresamente que si un estudiante no puede pagar, esa situación “no es una dificultad, no es un impedimento” para formar parte de la experiencia.
La programación de este año incluye cuatro obras y amplía el abanico etario de la convocatoria. Pensadas para primaria, secundaria y terciaria, mientras que “Instantes en mi boca”, “Llevo todo conmigo” y “Pría”, la última obra estrenada por la compañía, estarán dirigidas a secundarios y terciarios. La selección vuelve a mostrar que el proyecto no trabaja sobre una única franja escolar, sino sobre distintos niveles educativos con materiales que se ajustan a edades y recorridos diferentes.
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La experiencia, de todos modos, no termina cuando baja la luz o se cierra la función. Después de cada presentación se abre un espacio de conversación entre artistas, estudiantes y docentes, una instancia que completa la lógica de la llamada Escuela de Espectadoras y Espectadores. La entrevistada explicó ese núcleo pedagógico con una definición que va más allá del consumo cultural: “Una escuela es un espacio, un tiempo para compartir conocimientos, para adquirir herramientas, para ir construyendo la subjetividad”, y colocó al teatro dentro de ese proceso como “un espacio de compartir experiencias poéticas para la construcción de la mirada simbólica”.
Uno de los efectos más fuertes del programa aparece hoy en la propia trama educativa de la ciudad. Quienes impulsan el proyecto contaron que muchos docentes actuales vivieron esa experiencia cuando todavía eran estudiantes y que ahora regresan desde otro lugar, ya no como espectadores jóvenes sino como organizadores de nuevas visitas escolares. Esa circulación entre generaciones le dio al proyecto una densidad singular: no solo se sostuvo en el tiempo, sino que fue formando mediadores propios dentro del sistema educativo que hoy siguen empujándolo.
Esa relación prolongada también consolidó una red de confianza entre la compañía y las instituciones. En la entrevista se destacó que hay docentes que participan hace 20 años y otros que, después de jubilarse, “pasaron la posta”, mientras nuevos estudiantes llegan por primera vez porque la ciudad crece y la matrícula se renueva. El proyecto, entonces, combina continuidad y renovación: conserva actores históricos, suma otros nuevos y mantiene viva la posibilidad de que cada edición tenga público debutante aunque la estructura general lleve dos décadas en marcha.
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Lejos de volverse una práctica rutinaria o un dispositivo agotado por repetición, la propuesta parece haber encontrado justamente en esa conversación con los chicos una razón para seguir activa. La responsable del proyecto lo expresó con una frase que deja ver el corazón del trabajo cotidiano: “No estoy automatizada, no estamos en un automático, sino que pensamos con los estudiantes”. A veinte años de su nacimiento, la Escuela Va al Teatro vuelve a ponerse en marcha desde ese mismo lugar: como una invitación persistente a que el teatro entre a la escuela sin pedir permiso para ser accesorio, sino reclamando un lugar en la formación sensible de la ciudad.







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