
El gobierno municipal de Esquel atraviesa horas de tensión luego de un episodio que derivó en la salida de un funcionario clave. El intendente Matías Taccetta decidió apartar a Iván Pereyra tras una denuncia por amenazas y agresión contra el periodista Daniel Almendra.

La determinación se conoció luego de una entrevista en la que el propio jefe comunal dio explicaciones públicas. Allí no solo confirmó la salida, sino que también pidió disculpas a la víctima y a la comunidad por lo ocurrido.
“He tomado la decisión de pedirle su alejamiento. Somos vecinos y todos nos conocemos, pero esta situación escaló de una manera inaceptable”, afirmó Taccetta, al justificar la medida.


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El intendente dejó en claro que el comportamiento del ahora ex titular de la Unidad Ejecutora de Proyectos Municipales no tiene margen dentro de su gestión. “Un comportamiento así no es aceptable para un funcionario público”, sostuvo.
En su exposición, también remarcó el rol que le toca como conductor político. “El pueblo me eligió a mí y uno no puede hacer lo que quiera”, expresó, al señalar que la responsabilidad final recae en quien designa a los funcionarios.
Pese a la gravedad del hecho, el jefe comunal reconoció el perfil profesional de Pereyra. Señaló que su salida representa una pérdida desde el punto de vista técnico, aunque insistió en que las formas son innegociables.
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“No tenemos ninguna queja de mala calidad en las obras que él llevaba a cabo. Es un profesional que no tenía horarios, pero nadie está ajeno a las equivocaciones”, explicó.
Taccetta también buscó diferenciar su decisión de prácticas habituales en la política. Aseguró que no habrá reubicación del funcionario en otro cargo, marcando una postura de gestión frente a situaciones de este tipo.
“En mi gestión, quienes se van por su comportamiento no terminan en una asesoría o en un cargo en Provincia. Uno predica con el ejemplo”, remarcó.
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El episodio abrió además otros frentes dentro del gabinete. El intendente confirmó que mantuvo una conversación con el área de Prensa Municipal tras la difusión de contenidos vinculados al conflicto, y advirtió sobre la responsabilidad institucional.
“Le expliqué que la imagen de una gestión es la imagen de una ciudad”, indicó, en referencia al uso de redes y la comunicación oficial.
Por otro lado, se refirió a la situación de la subsecretaria Marcelina Angiorama, aclarando que su caso responde a una incompatibilidad legal y no a un conflicto interno.
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Finalmente, el mandatario hizo una lectura más amplia del contexto. Vinculó el episodio con un clima social atravesado por la violencia y cuestionó la naturalización de ese tipo de conductas.
“Estamos mal como sociedad si aplaudimos las barbaridades que dice un presidente o las agresiones constantes. Hemos perdido educación”, reflexionó.
El caso dejó expuesta la interna de la gestión y obligó a una definición rápida. Con la salida de Pereyra, el intendente busca cerrar el conflicto y marcar un límite claro dentro de su equipo.

















