
Las primeras pericias sobre el cuerpo de Ángel detectó lesiones internas y giró la causa en Comodoro
Policiales09/04/2026
REDACCIÓNLa autopsia al cuerpo de Ángel López detectó lesiones internas en la cabeza y cambió el eje de la investigación judicial en Comodoro Rivadavia.

Las primeras pericias sobre el cuerpo de Ángel López, de 4 años, encontraron lesiones internas en la cabeza y empujaron la investigación hacia un terreno mucho más delicado. Hasta ese momento, la muerte del niño seguía rodeada por incertidumbre y por una causa de deceso todavía no precisada de manera concluyente. El dato forense cambió ese eje porque dejó de discutir sólo un desenlace trágico y empezó a instalar la necesidad de reconstruir cómo se produjo ese daño interno.
La novedad central surgió de la autopsia realizada por el Cuerpo Médico Forense. Los estudios sobre el cuerpo del niño arrojaron un resultado que podía modificar por completo el hilo de la investigación y que las primeras evaluaciones habían detectado “lesiones internas en la cabeza”. El informe preliminar habla de “lesiones internas” y que ahora resta determinar de qué modo se produjeron y si estuvieron o no vinculadas a golpes previos.


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Ese punto es el que vuelve decisiva a la autopsia dentro del expediente. En el examen preliminar no se consignaron signos de violencia externa sobre el cuerpo, por lo que la causa quedó apoyada en un plano más complejo: entender si el daño detectado en el interior del organismo responde a una agresión, a un cuadro clínico previo o a otro mecanismo todavía no esclarecido. Por eso la investigación quedó atada a estudios complementarios y no a una conclusión inmediata.
En este sentido, se tomaron “múltiples muestras patológicas” para tratar de establecer qué provocó primero el cuadro grave con el que el niño ingresó al Hospital Regional y luego su fallecimiento. Uno de los puntos centrales de la pesquisa es precisamente determinar la causa de muerte, porque hasta ahora no hay una versión final cerrada desde la Fiscalía. La autopsia, entonces, no cerró la causa: la volvió más específica y más exigente en términos probatorios.
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La reacción judicial frente a ese hallazgo fue avanzar sobre el lugar donde el niño residía. La Brigada de Investigaciones realizó una inspección ocular en la vivienda ubicada en la extensión del barrio Máximo Abásolo, mientras el procedimiento buscó reunir indicios para establecer si hubo violencia o responsabilidad de alguna persona en las horas previas al fallecimiento. En paralelo, se secuestraron elementos de interés y la causa siguió acumulando prueba material.
La inspección del domicilio no quedó reducida a una búsqueda superficial. La Fiscalía pidió además un informe socioambiental sobre la zona y sobre la vivienda en la que vivía el niño, una decisión que amplía la pesquisa más allá del examen médico y lleva la mirada hacia las condiciones concretas del entorno. Esa medida muestra que la causa intenta reconstruir no sólo cómo murió el nene, sino también en qué contexto estaba viviendo antes del desenlace.
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Otro dato relevante es que la autopsia no despejó todavía la calificación judicial del hecho. Los peritajes buscan establecer si existió una causa natural, un cuadro previo no detectado o algún tipo de intervención externa, mientras que el Ministerio Público Fiscal seguía analizando el informe preliminar sin una definición cerrada. En otras palabras, el expediente avanzó sobre una pista fuerte, pero todavía no cruzó el umbral de una imputación pública conocida.
En ese marco, la causa entró en una etapa donde cada informe técnico pesa más que cualquier especulación lateral. El hallazgo de lesiones internas en la cabeza desplazó la investigación desde una muerte bajo análisis hacia una posible escena de daño previo, pero al mismo tiempo obligó a la Fiscalía a moverse con cautela porque aún falta el informe anatomopatológico final. Ese equilibrio entre gravedad del indicio y falta de conclusión definitiva es, por ahora, el rasgo más fuerte del caso.
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Lo que dejó la autopsia fue un giro concreto y verificable. La muerte del niño ya no se investiga solamente como un deceso de causa incierta: ahora está atravesada por una pericia que detectó lesiones internas y obligó a reordenar el expediente alrededor de esa evidencia. El paso pendiente será determinar qué originó esas lesiones, cuándo se produjeron y si alcanzan para establecer responsabilidades penales.
Fuente: El Patagónico, La Opinión Austral.
















