
La carne pegó otro salto en marzo y dolió más fuerte en las carnicerías
Actualidad09/04/2026
REDACCIÓNEl IPCVA midió una suba mensual del 10,6% en el AMBA. La presión fue mayor en mostradores barriales que en supermercados y volvió a achicar el margen del consumo.

Marzo volvió a mover el piso de la carne en el AMBA y lo hizo con una velocidad que se sintió de lleno en el gasto cotidiano. El precio promedio de los cortes vacunos subió 10,6% en un solo mes y dejó otra señal de tensión sobre uno de los consumos más sensibles de la mesa argentina. La suba no apareció repartida de manera pareja: el golpe fue más fuerte en las carnicerías que en los supermercados.
El promedio general del kilo de carne vacuna quedó en $18.564, con una variación interanual de 68,6%, de acuerdo con el relevamiento difundido por el IPCVA para marzo de 2026. Esa cifra ya no describe una corrección aislada ni una oscilación menor, sino una trayectoria que siguió empujando los precios hacia arriba durante el arranque del año. En términos concretos, el alza mensual volvió a correr el valor de referencia de casi todos los cortes al mismo tiempo.


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La diferencia entre canales de venta terminó de marcar dónde apretó más el incremento. En las carnicerías, la carne vacuna trepó 12,2% en marzo y 73,5% frente al mismo mes de 2025, mientras que en los supermercados la suba fue de 7,1% mensual y 57,9% interanual. El propio informe lo resumió con una frase que ordena toda la comparación: “con un kilo de carne promedio de supermercado se compra 0,92 kilos de carne promedio en las carnicerías”.
Entre los cortes que más empujaron el promedio mensual aparecieron opciones muy vinculadas al consumo popular. La picada común encabezó las alzas con 20,4%, seguida por la carnaza común con 17,7% y la falda con 13,4%. La foto de marzo, entonces, no muestra solamente aumentos en cortes premium o de parrilla, sino también en productos que suelen sostener compras más ajustadas o de cocina diaria.
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En el otro extremo quedaron los cortes que subieron menos, aunque igual se movieron con fuerza para un solo mes. El matambre aumentó 7,6%, el lomo 8,5%, y tanto el peceto como la picada especial registraron un alza de 9,3%. Eso significa que ni siquiera los cortes con variaciones más moderadas quedaron al margen del reacomodamiento general de precios.
La comparación por producto también dejó una lectura clara a favor de las grandes superficies en buena parte de la góndola cárnica. El asado se consiguió en supermercados con una diferencia de 16,8% menos, equivalente a $3.305,1; la falda mostró una brecha de 36,4% o $4.700,6; la picada común, de 37,8% o $4.770,3; y la carnaza común, de 36,2%. En otras palabras, el consumidor que salió a buscar precio encontró en marzo una ventaja más visible en los supermercados que en el mostrador tradicional.
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Ese patrón, de todos modos, no fue absoluto y tuvo excepciones concretas. El lomo resultó 5% más caro en supermercados, con una diferencia de $1.366,6, y la colita de cuadril quedó 7,6% por encima, con $1.795,5 de distancia. Incluso en un corte muy buscado para milanesas como la nalga, la brecha se movió en torno de $2.528,6, con el valor más conveniente del lado supermercadista.
El relevamiento mostró además que la presión no quedó limitada a la carne vacuna. El pollo fresco subió 10,9% frente a febrero y 49,1% contra marzo del año pasado, mientras que el pechito de cerdo aumentó 6,3% en el mes y 28,1% en la comparación interanual. Aun así, ambos siguieron apareciendo como opciones relativamente más accesibles, y también más baratas en supermercados, con diferencias de 13% en cerdo y 23% en pollo.
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La relación entre proteínas ayuda a medir hasta dónde llegó el reacomodamiento del asado. En marzo, con un kilo de asado se pudieron comprar en promedio 3,86 kilos de pollo, y en el promedio del primer trimestre esa relación quedó en 3,92 kilos, lo que implicó una mejora de 22,8% respecto del mismo período de 2025. Con el pechito de cerdo, la equivalencia fue de 2,08 kilos en marzo y de 2,02 kilos en el promedio trimestral, un salto de 37,3% interanual.
El nuevo cuadro deja una consecuencia inmediata que va más allá del número de cada corte. La carne siguió encareciéndose, pero además lo hizo con un reparto desigual que empujó a muchos compradores a mirar con más atención el canal de venta y los sustitutos posibles. Marzo no dejó solamente un aumento de precios: dejó otra señal concreta de cómo se está reordenando el consumo de proteínas en el bolsillo metropolitano.
Fuente: NA.
















