
Puerto Madryn armó una mesa para ordenar la prevención de consumos problemáticos
Chubut13/04/2026
REDACCIÓNEl primer encuentro se hizo en el Hospital Ísola con organismos, escuelas y actores territoriales. El objetivo es mejorar prevención, derivaciones y acompañamiento.

Puerto Madryn abrió una nueva instancia de articulación para enfrentar los consumos problemáticos con una lógica más territorial y coordinada. La ciudad puso en marcha la conformación de una Mesa Intersectorial que busca reunir a organismos públicos, instituciones y referentes comunitarios en una misma agenda de trabajo. El primer paso se dio en el Hospital “Dr. Andrés Ísola”, donde distintos actores compartieron diagnósticos, preocupaciones y prioridades para empezar a ordenar una respuesta común.
La convocatoria no quedó planteada como una reunión aislada ni como un encuentro meramente formal. La intención fue empezar a construir una red capaz de intervenir sobre una problemática que exige seguimiento sostenido, circulación de información y presencia en el territorio. Por eso, el eje principal de la jornada estuvo puesto en cómo mejorar la coordinación entre quienes ya trabajan sobre estas situaciones desde distintos lugares.


Durante el encuentro se expusieron experiencias concretas y miradas diversas sobre la realidad local. Ese intercambio permitió poner en común dificultades, advertencias y necesidades que atraviesan a instituciones y dispositivos que intervienen todos los días en Puerto Madryn. La reunión dejó así una primera foto del problema, pero también una base de trabajo para pasar del diagnóstico a la organización de respuestas más integrales.
Uno de los puntos más remarcados fue la necesidad de consolidar una red intersectorial que no actúe de manera fragmentada. La discusión giró alrededor de cómo construir circuitos más claros entre prevención, detección, derivación y acompañamiento. En ese marco, la mesa empezó a perfilarse como un espacio para evitar superposiciones, cubrir vacíos y darles continuidad a intervenciones que muchas veces quedan dispersas entre distintas áreas.
La jornada también tuvo un valor fundacional dentro del proceso que ahora se abre. Además de promover el intercambio entre actores institucionales y comunitarios, sirvió para iniciar formalmente la conformación de la mesa y para socializar diagnósticos preliminares sobre la situación en el territorio. Esa combinación entre mirada general y organización práctica fue una de las claves del primer encuentro.
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A partir de lo discutido, se acordó avanzar en una agenda compartida que tenga impacto concreto sobre la accesibilidad y los dispositivos de respuesta. Entre los ejes definidos aparecieron la mejora de los circuitos de derivación, acciones de prevención y sensibilización, y un relevamiento más preciso de recursos y datos disponibles en la ciudad. La idea es que ese trabajo permita ordenar mejor la red existente y detectar con mayor claridad dónde están hoy los puntos más débiles.
Dentro de las primeras líneas de acción también quedaron incluidas futuras capacitaciones para equipos técnicos y referentes comunitarios. A eso se sumarán actividades de sensibilización en territorio, un mapeo de dispositivos ya activos y la identificación de nudos críticos en los circuitos de intervención y acompañamiento. La mesa empezó, de ese modo, a definir tareas concretas y no solo una declaración de intención.
La integración inicial del espacio mostró una participación amplia y heterogénea. En esta primera etapa quedaron incluidos la Defensoría Pública, el Centro Barrial Poggio, la Policía Comunitaria, escuelas secundarias, Equipos de Trayectorias Escolares, COSE y distintos dispositivos territoriales y comunitarios vinculados con la temática. Esa diversidad fue uno de los rasgos más visibles de la convocatoria y refuerza la idea de un abordaje que no quede encerrado en un solo ámbito institucional.
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Otro de los acuerdos centrales fue sostener la continuidad de los encuentros para que la mesa no pierda impulso después de esta primera reunión. La apuesta oficial y comunitaria es consolidar una dinámica participativa que permita revisar avances, ajustar intervenciones y sumar nuevos actores estratégicos. Ese compromiso aparece como una condición básica para que el espacio tenga utilidad real y no quede reducido a un arranque prometedor.
Lo que empezó en el auditorio del Hospital Ísola deja planteado, entonces, un desafío más amplio para la ciudad. Puerto Madryn busca ordenar una respuesta integral, comunitaria y sostenida frente a los consumos problemáticos, con una red que combine instituciones, territorio y seguimiento. La mesa recién empieza a tomar forma, pero ya dejó algo definido: la prevención y el acompañamiento necesitan una trama estable, compartida y capaz de actuar antes de que los problemas lleguen demasiado tarde.














