
El Presidente lo definió como “una declaración de principios” y volvió a cargar contra el kirchnerismo, pero la foto del año deja avances, costos y restricciones todavía abiertas.

El aniversario que Javier Milei eligió para reivindicar la salida del cepo tiene una cifra difícil de esquivar: el dólar minorista del Banco Nación cotiza este 14 de abril de 2026 a $1.385, cuando en el primer día sin cepo para personas físicas, el 14 de abril de 2025, había cerrado en $1.230. Ese recorrido muestra una suba de $155, equivalente a poco más de 12,6% en un año, aunque dentro de ese mismo lapso la divisa llegó a tocar valores más altos. La celebración oficial, entonces, se apoya en una decisión política que el Gobierno considera fundacional, pero convive con un precio del dólar que no quedó congelado en el punto de partida.
Milei eligió una defensa frontal y cargada de contenido ideológico. En su mensaje por X sostuvo que “hoy hace exactamente un año se ponía fin a una de las peores herramientas de control, saqueo y empobrecimiento que el kirchnerismo le impuso a los argentinos durante décadas”. Más adelante redobló esa idea al afirmar que “la salida del cepo no fue una medida técnica. Fue una declaración de principios”.


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La carga política del mensaje también se apoyó en una caracterización mucho más dura del esquema anterior. El Presidente escribió que “el cepo cambiario era una aberración” y describió el funcionamiento del sistema como una imposición sobre el precio al que los argentinos debían vender sus dólares. En la misma línea, sostuvo que el régimen anterior empujaba a la gente hacia mercados paralelos mientras, según su formulación, “los degenerados fiscales del régimen y sus amigos vaciaban el Banco Central”.
El aniversario remite a una decisión que tuvo una fecha política y una fecha operativa muy cercanas. El nuevo régimen de bandas cambiarias fue anunciado el 11 de abril de 2025, con un rango inicial de $1.000 a $1.400 por dólar, y el Banco Central dispuso luego que las adecuaciones en materia cambiaria rigieran desde el 14 de abril de 2025. Por eso el Gobierno toma este martes como el primer año efectivo de la liberación del cepo para personas físicas.
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Sobre ese punto, Milei defendió el resultado con una frase que apunta a la médula de su relato económico. Dijo que “levantar el cepo requería algo que la política argentina perdió hace muchas décadas: convicción” y agregó: “Nosotros sabíamos que como nuestro programa era y sigue siendo sólido no iba a haber crisis”. La afirmación funciona como respuesta directa a quienes, según su mirada, anticipaban una corrida inmediata después del cambio de régimen.
El Presidente también construyó su balance alrededor de dos variables que considera favorables: el dólar y las reservas. Afirmó que, después del 14 de abril de 2025, “a pesar de la campaña de miedo de los periodistas ensobrados y los profetas del caos de siempre, el dólar no se disparó”, y agregó que “el BCRA acumuló una gran cantidad de reservas”. Esa lectura coincide con el argumento oficial de que el nuevo esquema pudo sostenerse sin un desborde inmediato, aunque el Fondo y analistas privados siguen poniendo el foco en la necesidad de seguir fortaleciendo el frente externo.
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La foto del año, de todos modos, no muestra una normalización completa del mercado cambiario. Aunque el cepo para personas físicas se levantó en abril de 2025 y el BCRA volvió a flexibilizar restricciones hace apenas unos días, todavía persisten límites para empresas y para determinadas operaciones, en especial en deudas con vinculadas, combinaciones entre mercado oficial y financiero y otras restricciones cruzadas. Eso significa que el discurso de liberación total convive, en los hechos, con un proceso todavía incompleto para parte del sistema económico.
Esa tensión entre relato político y transición regulatoria explica por qué Milei insistió en presentar la medida como algo más profundo que una corrección técnica. En el cierre de su mensaje escribió: “Le devolvimos a los argentinos el derecho a decidir sobre su propio dinero” y remató: “Eso es libertad. No en abstracto, sino en los hechos”. Allí quedó condensada la apuesta oficial: convertir la salida del cepo en una marca identitaria del Gobierno, aun cuando el sistema cambiario todavía conserve zonas bajo control.
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Un año después, el balance permite sostener dos cosas al mismo tiempo sin contradicción. Para la Casa Rosada, el fin del cepo a personas físicas fue una señal política decisiva y una prueba de convicción; para el mercado real, el recorrido dejó un dólar más alto que en el arranque, nuevas flexibilizaciones y restricciones que no desaparecieron del todo. Entre esas dos fotos se mueve hoy la conmemoración oficial de Milei.
Fuente: NA.

















