
La escuela del Barrio Perón toma forma: “Vamos a empezar con la obra y la incorporación de nivel inicial”
Chubut16/04/2026
REDACCIÓNEl proyecto ya estaba en marcha, pero ahora sumó la donación del terreno, activó el recorrido de obra y definió un inicio paulatino desde 2027.

El proyecto de la escuela para la zona oeste de Puerto Madryn, que ya formaba parte de la agenda pública local desde hace meses, sumó ahora definiciones que empiezan a ordenarlo en su fase más concreta. La donación del terreno, la puesta en marcha del recorrido de obra y la confirmación de que el inicio será gradual desde el nivel inicial marcaron un nuevo tramo dentro de una iniciativa que involucra a Aluar, al Ministerio de Educación y a la Municipalidad. En esta etapa, el dato principal ya no pasa por anunciar la existencia de la escuela, sino por mostrar cómo empezará a materializarse y bajo qué esquema crecerá.
Ese punto fue el que explicó María Elena Lizurume, al hablar desde la Fundación Aurora Austral, creada por Aluar para empujar este proyecto educativo. La referente recordó que la idea nació como parte de la conmemoración por los 50 años de la primera colada y que, tras el acuerdo firmado el año pasado con Provincia y Municipio, ahora empiezan a darse los pasos que permiten mover el proyecto desde el plano institucional hacia la obra. La clave de esta etapa pasa, justamente, por ese pasaje: de la formulación y el diseño a la ejecución concreta.


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Uno de los hechos que terminó de destrabar ese recorrido fue la donación de tres hectáreas por parte de la empresa San Miguel. Ese aporte se convirtió en una pieza central para activar el proceso constructivo y ordenar el trabajo que viene por delante. A partir de allí, según explicó Lizurume, comienza una fase de gestión intensa que estará coordinada por INFA, parte del grupo Aluar, con experiencia previa en obras de gran escala.
La otra definición fuerte que dejó la entrevista tiene que ver con la forma en que la escuela va a abrir sus puertas. El proyecto contempla nivel inicial, primario y secundario, pero el arranque será escalonado, con una primera etapa centrada en las salas de 3 y 4 años. Ese crecimiento vegetativo buscará acompañar el recorrido escolar de los chicos y, al mismo tiempo, consolidar de manera gradual una propuesta que la propia organización pretende que tenga rasgos innovadores y una fuerte integración con el barrio.
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Lizurume remarcó que ese crecimiento progresivo también ordenará la lógica de la obra, que avanzará en paralelo con la incorporación de nuevos tramos educativos. “Vamos a empezar, esto es importante, tanto con la obra como con la incorporación de nivel inicial”, señaló, al dejar en claro que no habrá una apertura completa desde el primer día. Esa definición funciona además como una manera de bajar ansiedades y acomodar expectativas en una zona que espera hace tiempo una infraestructura escolar más cercana.
La ubicación del establecimiento en el barrio Perón sigue siendo uno de los rasgos más significativos del proyecto, pero ahora aparece leída desde sus efectos prácticos más inmediatos. La entrevista subrayó que la expansión de Madryn hacia el oeste dejó a muchas familias con trayectos largos para llegar a la escuela primaria y, más todavía, al nivel secundario. En ese contexto, la futura institución busca responder a una demanda ya conocida en la ciudad, aunque ahora con un horizonte más preciso en cuanto a tierra disponible, modalidad de gestión y primera etapa de funcionamiento.
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También empieza a delinearse con mayor claridad el perfil arquitectónico y comunitario que tendrá la escuela. Lizurume contó que el diseño fue realizado por el estudio local del arquitecto Alejandro Panaccio, con asesoramiento de un estudio porteño especializado en edificios escolares, y que la intención es que el edificio sea sustentable, eficiente energéticamente y amigable con el entorno. A eso se suma un criterio que no es menor: que la escuela no aparezca como un cuerpo extraño dentro del barrio, sino como una construcción pensada desde la estética, el clima y la vida cotidiana de esa zona de la ciudad.
El proyecto también sostiene un componente comunitario que excede el horario de clases y que ahora vuelve a quedar en primer plano a medida que la escuela se acerca a la obra. La idea, según explicó Lizurume, es que el edificio funcione además como un espacio abierto a actividades culturales, sociales, deportivas y formativas para familias y vecinos. “La escuela como parte del barrio, de la vida del barrio”, resumió, en una frase que sintetiza uno de los pilares con los que Aluar, la fundación y el Estado buscan diferenciar esta propuesta de un establecimiento escolar tradicional.
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La referencia a la experiencia previa en San Fernando también sirve en esta etapa como antecedente para dimensionar el objetivo. Lizurume sostuvo que allí la escuela resultó transformadora no solo en términos educativos, sino también en aspectos vinculados con el transporte, la organización barrial y otros servicios. En el caso del barrio Perón, esa expectativa sigue vigente, pero ahora empieza a apoyarse en datos más tangibles: terreno asegurado, articulación institucional ya definida y una primera fase de obra en condiciones de activarse.
















