
La Feria Internacional arranca con libros importados sin tributos ni IVA
Actualidad17/04/2026
REDACCIÓNUn decreto liberó de aranceles, IVA e impuestos internos a material editorial extranjero destinado a la Feria y habilitó ventas directas con beneficio fiscal.

La 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires abrirá este año con una ventaja concreta para el material que llegue desde el exterior: el Gobierno resolvió quitarle una serie de cargas impositivas a los libros y productos asociados que ingresen para participar del evento. La medida ya quedó oficializada en el Decreto 255/2026, publicado este viernes en el Boletín Oficial. El beneficio alcanza a mercadería destinada a exhibición, obsequio o venta durante la muestra que se realizará en La Rural entre el 21 de abril y el 11 de mayo de 2026, según la norma.
El dato más fuerte del decreto no pasa sólo por el ingreso de libros sin tributos aduaneros, sino por el esquema más amplio que armó para mover esa mercadería dentro de la exposición. La norma exime del pago del derecho de importación, del IVA, de los impuestos internos y también de tasas vinculadas a servicios portuarios, estadística y comprobación de destino. A la vez, libera del IVA y de impuestos internos a la venta de esos productos al público que asista a la Feria, siempre que esos gravámenes correspondan.


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El universo alcanzado por la medida es más amplio que el del libro en sentido estricto. El decreto incluye libros, atlas, libros musicales y materiales complementarios como fotografías, discos, discos compactos, casetes, videos, catálogos, folletos y hasta material de decoración de stands. Ese recorte deja en claro que el Gobierno no pensó sólo en el ejemplar que se exhibe en una mesa, sino en toda la escenografía comercial y cultural que rodea la presencia internacional en la Feria.
La exención tampoco quedó abierta sin tope. El texto fija un máximo de USD 15.000 por país participante, calculado sobre valores FOB, para la mercadería que podrá ingresar con estos beneficios. Ese límite le pone volumen concreto al incentivo y muestra que la decisión busca facilitar la participación extranjera sin transformarse en una vía irrestricta de importación para cualquier operador.
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Hay otro punto relevante en el diseño de la medida: el beneficio no alcanza a cualquier producto extranjero ni a cualquier circuito comercial posterior. La mercadería debe ser originaria y procedente de los países participantes de la Feria y su destino queda atado exclusivamente al evento. El decreto incluso instruye a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) a realizar controles específicos para verificar que esos bienes se usen sólo para los fines previstos por la ley aplicable a este tipo de exposiciones.
Ese control posterior convive con un gesto claro de apertura para la compraventa en el predio. El Estado no sólo facilita que el material llegue, sino que además aliviana la carga fiscal al momento de la venta directa entre expositores y visitantes. La combinación entre ingreso exento y comercialización también exenta convierte a la Feria en una vidriera cultural con reglas tributarias especiales durante poco más de tres semanas.
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La decisión también empuja una lectura económica del evento, más allá de su perfil literario. Cada país invitado o participante podrá mover libros, material promocional y objetos de stand con menos costo de entrada, lo que abarata la logística de presencia internacional y vuelve más atractiva la oferta para el público. En una feria donde conviven promoción editorial, negocios de derechos y venta directa, esa baja de cargas puede pesar tanto en el armado del stand como en el precio final de algunos productos.
El decreto entró en vigencia el mismo día de su dictado, un detalle que le da inmediatez plena a la medida en la antesala de la apertura. Con ese paso, el Gobierno dejó lista la estructura fiscal para que los países participantes lleguen a La Rural con material ya encuadrado dentro de un régimen excepcional. La decisión no modifica la naturaleza cultural de la Feria, pero sí reordena de manera concreta las condiciones bajo las que circularán libros y materiales extranjeros en esta edición aniversario.
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Lo que queda planteado ahora es menos discursivo y más operativo: cuánto aprovecharán los expositores ese alivio impositivo y qué efecto tendrá sobre la oferta visible en los stands y sobre la venta al público. La herramienta ya está activada y el beneficio fiscal también, pero el resultado real recién se va a medir cuando la Feria abra sus puertas y el movimiento editorial empiece a verse en las mesas. Ahí se jugará si la exención queda como una formalidad aduanera o si termina modificando de verdad el pulso comercial del evento.
Fuente: NA, Boletín Oficial.
















