
La autoridad monetaria recortó del 75% al 65% el piso diario de encajes y amplió los bonos que pueden computarse, con la mira puesta en el crédito.

Desde este viernes, los bancos quedaron con más aire para moverse en el día a día con sus pesos. El Banco Central redujo al 65% la integración mínima diaria en moneda local dentro del régimen de efectivo mínimo, cuando hasta ahora ese piso estaba en 75%. La decisión salió por la Comunicación “A” 8423 y apunta a darle más flexibilidad al sistema para administrar liquidez de corto plazo.
El cambio tiene un detalle que ordena mejor su lectura. El recorte no elimina el esquema de encajes ni modifica de raíz toda la exigencia prudencial, sino que afloja el piso diario con el que las entidades deben integrarla. La Nación explicó que el régimen general sigue en 45% sobre los depósitos captados, aunque ahora el cumplimiento cotidiano tendrá menos rigidez que hasta ayer.


OTRAS NOTICIAS:
Ese alivio regulatorio busca pegar primero sobre el costo del dinero y después sobre el crédito. Con menos fondos inmovilizados cada jornada, los bancos ganan margen para cubrir necesidades puntuales, operar con menos tensión en el mercado mayorista y reducir volatilidad en las tasas de corto plazo. La apuesta oficial es que esa mejora de caja termine filtrándose a préstamos para empresas y familias.
La medida no vino sola. El BCRA también eliminó los plazos mínimos y máximos para los títulos públicos nacionales que los bancos pueden usar para integrar parte de esos encajes, siempre que hayan sido adquiridos en suscripciones primarias. Ese movimiento amplía el abanico de activos elegibles y les da más libertad para transformar cartera en liquidez regulatoria.
OTRAS NOTICIAS:
El directorio del Central encuadró la decisión con una explicación que va bastante más allá del mero tecnicismo bancario. Según el argumento oficial, la idea es “perfeccionar el funcionamiento del mercado monetario y facilitar la transmisión de las señales de política económica”. En esa misma línea, el organismo espera que las entidades administren mejor sus excedentes y que eso se traduzca en mejores condiciones de financiamiento.
El recorte actual, además, no cayó del cielo ni apareció aislado del recorrido reciente. En noviembre de 2025, el BCRA ya había bajado este mismo piso desde 95% a 75%, y ahora profundizó ese sendero con otro escalón descendente. Distintos medios económicos coincidieron en leerlo como parte de una normalización después de las medidas excepcionales tomadas durante el segundo semestre del año pasado.
OTRAS NOTICIAS:
El fondo de la jugada está en cómo se reparte la liquidez dentro del sistema y en qué velocidad puede llegar a la economía real. Un banco con más margen para moverse durante la jornada puede administrar mejor su tesorería, presionar menos sobre las tasas diarias y tener más incentivos para colocar préstamos. El beneficio para el público, de todos modos, no aparece por decreto: dependerá de cómo cada entidad traslade esa mejora a sus líneas comerciales.
También hay una lectura política y macroeconómica detrás del ajuste. Infobae, A24 y La Nación señalaron que el Central vinculó estas decisiones con el proceso de normalización financiera y con el acuerdo técnico alcanzado en la segunda revisión del programa vigente con el FMI. La medida, así, combina un objetivo doméstico inmediato —mover crédito y tasas— con una señal de ordenamiento sobre regulaciones que el mercado sigue de cerca.
OTRAS NOTICIAS:
Lo que queda planteado ahora es una prueba concreta sobre el sistema financiero, no una discusión teórica sobre encajes. Si los bancos usan este margen extra para aflojar el costo del dinero y volver más accesible el financiamiento, el movimiento del BCRA habrá encontrado efecto fuera de la planilla regulatoria. Si esa liquidez queda absorbida puertas adentro, la decisión habrá servido para ordenar tesorerías sin cambiar demasiado la vida del crédito.
Fuente: NA, Infobae, LA NACION.

















