
Santa Rosa volvió a quedar bajo agua con evacuados, cortes y escuelas sin clases
Actualidad18/04/2026
REDACCIÓNUna lluvia intensa en pocos minutos desbordó drenajes, obligó a asistir a decenas de familias, cortó servicios y frenó la actividad escolar.

El agua ganó las calles de Santa Rosa en cuestión de minutos y volvió a dejar a la ciudad en una situación de extrema fragilidad frente a un temporal intenso. La tormenta de este viernes repitió una postal que ya había golpeado a la capital pampeana el 18 de febrero, con grandes anegamientos, viviendas afectadas y un sistema de drenaje incapaz de absorber semejante volumen en tan poco tiempo. La diferencia, esta vez, estuvo en la velocidad con la que se acumuló la lluvia y en la cadena de efectos que se disparó casi al mismo tiempo sobre barrios, servicios, escuelas y circulación urbana.
Los datos difundidos a lo largo del día marcaron dos mediciones que ayudaron a dimensionar el fenómeno. El Servicio Meteorológico Nacional reportó 60 milímetros entre las 10:45 y el mediodía, mientras que el meteorólogo Jeremías Baraldi, en su sitio “La Pampa Tierra de Tormentas”, habló de 100 milímetros en aproximadamente media hora. Más tarde, el municipio precisó que entre las 10:45 y las 14 se registraron 60 milímetros acumulados y explicó que “en los primeros 20 minutos se concentraron dos tercios del total, lo que explica la violencia del fenómeno y la velocidad con que el sistema de drenaje fue superado”.


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Ese desborde tuvo traducción directa en la vida de decenas de familias. Desde la Municipalidad revelaron que, después del temporal, se contactaron con 72 familias en distintos sectores de la ciudad para brindar asistencia, con foco en Zona Norte, Almafuerte, El Nuevo Salitral, El Amanecer y Butaló. Las situaciones más repetidas fueron ingreso de agua en viviendas y filtraciones, mientras la ayuda incluyó alimentos, camas, colchones, productos de limpieza y frazadas.
La emergencia también tuvo personas que no pudieron regresar de inmediato a sus casas. Hasta las 21 de este viernes, tres familias continuaban alojadas en hoteles a cargo del municipio y otras once se encontraban en casas de familiares. La comuna informó además que durante la tarde acompañó a quienes estaban evacuados para revisar el estado de sus viviendas y definir, junto con cada grupo familiar, si podían volver o necesitaban seguir fuera de sus hogares.
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El otro frente crítico estuvo en la infraestructura hídrica y en la necesidad de sostenerla operativa mientras la ciudad seguía absorbiendo el impacto. Las nueve estaciones de bombeo funcionaban durante la tarde y el trasvasamiento hacia el Canal Sur seguía en marcha, aunque el propio municipio reconoció que el canal “estuvo colapsado pero ya está bajando su nivel”. A la vez, detalló comportamientos distintos en los cuencos: los de calle Farinatti y Procrear operaban sin problemas, el de Barrio Escondido lo hacía con capacidad limitada y los de Villa Germinal y Malvinas Argentinas aparecían entre los más comprometidos.
Con el correr de las horas, el nivel de vigilancia se sostuvo incluso de noche. El municipio ratificó que las estaciones de bombeo y los cuencos seguían operativos, añadió que en el cuenco del Tiro Federal se instaló un grupo electrógeno externo y dispuso guardia nocturna permanente. Al mismo tiempo advirtió que “el nivel hídrico de la Laguna está por encima de los 2 metros, lo que supera el umbral de riesgo”, razón por la cual se cerró la compuerta principal y se montaron 4 bombas capaces de trasvasar en conjunto 13 millones de litros por hora.
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La tormenta también golpeó sobre los servicios esenciales y el funcionamiento cotidiano de la ciudad. Algunas subestaciones eléctricas salieron de servicio y provocaron cortes de energía en distintos sectores, mientras la Cooperativa Popular de Electricidad reportó interrupciones en internet y desplegó cuadrillas para restablecer prestaciones. Hacia la noche, la comuna informó la reanudación de la recolección de residuos desde las 22, el regreso del barrido de calles a partir de las 21 y un operativo de limpieza con barredoras, pala bobcat, palas cargadoras y camiones volcadores sobre arterias estratégicas.
La circulación urbana quedó atravesada por restricciones, monitoreo y cambios de recorrido. El municipio sostuvo que los semáforos funcionaban con normalidad, salvo aquellos que requirieron intervención, y mantuvo cortes preventivos en varios cruces, además de señalizar la calle Pichihuinca entre Belgrano y Victoria para resguardar la seguridad. En paralelo, el EMTU siguió con horarios habituales, aunque restringió el acceso a Los Hornos por calle Felice hasta Uruguay y suspendió de forma preventiva el ingreso a Inti Hué para evitar un mayor deterioro de las calles de tierra; hasta las 21, el sistema de atención 147 y sus líneas de refuerzo habían recibido 202 llamadas.
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La actividad educativa tampoco quedó al margen del impacto del temporal. Las clases se suspendieron en todas las escuelas de la ciudad para el turno tarde y varias instituciones sufrieron consecuencias directas, entre ellas la Escuela 27 del barrio Butaló, donde se rompieron vidrios y se reportaron inundaciones, además de la Escuela Adventista, donde cayó el techo. Más tarde, el Ministerio de Educación confirmó que se registró “una escuela con rotura de vidrios. Sí hubo ingreso de agua, pero no hay daños estructurales”, un dato que alivió sobre el estado edilicio más grave, aunque no alteró el cuadro de una jornada completamente fuera de rutina.
La universidad y la actividad comercial también sintieron el golpe. En la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la UNLPam, estudiantes grabaron pisos inundados por la acumulación de agua y la jornada académica perdió ritmo, al punto que debieron suspenderse los actos de colación previstos para la tarde en el Aula Magna. A eso se sumó la caída del techo en la estación de servicio Puma de Avenida Pedro Luro y Poblador Desconocido, la evacuación de la cochera subterránea en la Cooperativa de Viviendas de Ameghino y Circunvalación y el traslado de vehículos al boulevard de Santiago Marzo, con una vecina que recordó que “al ser subterráneo ingresa mucha agua” y que “ya había ocurrido lo mismo en febrero”.
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La ciudad terminó el viernes con bombas funcionando, familias todavía fuera de sus casas y sectores urbanos bajo vigilancia permanente. El temporal volvió a exponer un punto sensible que ya había quedado a la vista dos meses atrás: cuando la lluvia cae con esa violencia, el margen de respuesta se achica rápido y el daño se multiplica sobre viviendas, escuelas, calles y servicios. Ese límite operativo, más que la tormenta en sí misma, es lo que vuelve especialmente delicado el próximo episodio de estas características.

















