
Una pista nueva cambia todo en Río Grande y suma tecnología para operar al límite
Actualidad18/04/2026
REDACCIÓNEl aeropuerto fue renovado tras una inversión millonaria y ahora incorpora sistemas que permiten operar incluso en condiciones climáticas extremas.

El movimiento en la pista no es lo único que cambió. La transformación del aeropuerto de Río Grande introduce un nuevo escenario operativo que modifica cómo se vuela en una de las zonas más exigentes del país.
La obra incluyó una intervención integral que no se limitó a mejorar infraestructura existente. Con una inversión de 34 millones de dólares, el rediseño incorporó tecnología orientada a enfrentar condiciones climáticas adversas.


Uno de los puntos centrales fue la renovación completa de la pista 08-26. Para eso se utilizaron más de 40 mil toneladas de asfalto modificado, un material preparado para soportar variaciones térmicas y exigencias operativas constantes.
A esto se sumó la adecuación de las cabeceras según las normativas vigentes, lo que permite mejorar la seguridad en despegues y aterrizajes. La intervención también incluyó un cambio total en el sistema de iluminación. El antiguo esquema de balizamiento fue reemplazado por tecnología LED. En total, se instalaron 250 nuevas luminarias, que consumen menos energía y ofrecen mayor durabilidad en condiciones adversas.
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El aeropuerto también incorporó un sistema de energía ininterrumpida. Este mecanismo asegura que las ayudas visuales sigan funcionando incluso ante fallas eléctricas, un factor clave en operaciones nocturnas o con baja visibilidad.
Uno de los avances más relevantes es la incorporación de un sistema de detección de hielo en pista. Esta herramienta permite conocer en tiempo real el estado de la superficie y anticipar riesgos vinculados a escarcha o congelamiento.

A ese sistema se suma la tecnología MARWIS, que monitorea variables como temperatura del pavimento, humedad, presencia de agua o nieve y niveles de fricción. Estos datos resultan determinantes para la toma de decisiones en pista.
El sector operativo también fue ampliado con una nueva plataforma de hormigón. Para lograrlo, se demolió la estructura anterior y se generó un espacio más amplio para la circulación y estacionamiento de aeronaves. En paralelo, la terminal de pasajeros recibió mejoras visibles. El área de preembarque se amplió en 100 metros cuadrados, alcanzando los 300 m² y aumentando su capacidad en un 50 por ciento.
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Además, se incorporaron nuevas propuestas gastronómicas, lo que modifica la experiencia de quienes utilizan el aeropuerto. Este tipo de cambios apunta a acompañar el crecimiento sostenido del tránsito aéreo en la ciudad.
Durante 2025, la terminal registró 1.546 vuelos y más de 143 mil pasajeros, con un incremento del 3,1 por ciento respecto al año anterior. Esos números explican la necesidad de adaptar la infraestructura a una demanda en expansión.
En el acto de reinauguración, el CEO de Aeropuertos Argentina, Daniel Ketchibachian, destacó el proceso de trabajo conjunto. “El trabajo en equipo es lo que tiene que ocurrir para que al país le vaya mejor”, afirmó. La renovación no solo responde a una mejora edilicia, sino a una lógica de operación más compleja. En un entorno donde el clima condiciona cada movimiento, la tecnología pasa a ser una herramienta decisiva.














