Puerto San Julián asoma como el epicentro de una industria basada en los bosques de algas

Actualidad20/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La localidad de Santa Cruz busca aprovechar sus praderas submarinas para la producción de insumos biotecnológicos. El proyecto integra el litoral con la provincia de Chubut para alcanzar volumen de exportación.

San Julián bosque de algas
San Julián bosque de algas

Las mareas en la zona de Puerto San Julián exponen cada día una extensión de biomasa vegetal que hasta ahora no había sido explotada con fines industriales de gran escala. Estos ecosistemas, definidos como los "bosques argentinos que no se ven", albergan una variedad de algas pardas con propiedades únicas para la industria química y alimenticia. El aprovechamiento de este recurso sitúa a la costa santacruceña en un lugar de privilegio para la captación de inversiones destinadas a la denominada economía azul.

El "proyecto que impulsa la cosecha de algas marinas en el mar patagónico" tiene en esta región un componente diferenciador por la temperatura del agua y la pureza de sus costas. La intención es que las provincias de Chubut y Santa Cruz coordinen sus esfuerzos para estandarizar los procesos de recolección y garantizar un suministro constante al mercado externo. Esta alianza regional permitiría consolidar un volumen de carga suficiente para que los buques comerciales consideren a los puertos del sur como paradas estratégicas.

La técnica elegida para la obtención de la materia prima consiste en una poda controlada que evita el desprendimiento total de la planta del lecho marino. A diferencia de lo que ocurre con el material que llega muerto a la orilla, la cosecha directa asegura que las algas mantengan intactos sus compuestos activos, como los alginatos y las proteínas. Los especialistas destacan que este método de "turismo más consciente" aplicado a la industria permite que los bosques sigan funcionando como sumideros de carbono vitales.


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El interés por estas especies no es casual, ya que el mercado global busca desesperadamente sustitutos para el plástico de un solo uso. Las algas extraídas en el litoral santacruceño poseen la estructura molecular necesaria para crear polímeros que se degradan de forma natural sin dejar residuos tóxicos en el medio ambiente. Para los habitantes de Puerto San Julián, esto representa la posibilidad de insertarse en una cadena de valor que combina ciencia aplicada con trabajo operativo en el mar.

La provincia de Chubut aporta a este esquema su experiencia previa en la gestión de áreas protegidas y el desarrollo de laboratorios de investigación marina. El intercambio de conocimientos entre ambas jurisdicciones es fundamental para determinar cuáles son las épocas del año con mayor rendimiento biológico de las plantas. La coordinación entre los Estados provinciales busca evitar la sobreexplotación y asegurar que la actividad sea rentable a través de las décadas, protegiendo el recurso genuino.

La industria cosmética y farmacéutica también puso la mirada en los extractos obtenidos en el sur argentino por su alta concentración de minerales y antioxidantes. Las algas de Santa Cruz crecen en un entorno de baja contaminación, lo que les otorga una certificación de origen muy valorada en el hemisferio norte. El procesamiento inicial en la zona de cosecha reduciría significativamente los costos logísticos, permitiendo exportar un producto refinado en lugar de biomasa en bruto.


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El impacto social de esta nueva matriz productiva se siente en las expectativas de diversificación para los trabajadores vinculados históricamente a la pesca o la minería. La cosecha de algas ofrece una alternativa estacional que podría cubrir los baches de actividad que dejan otras industrias extractivas en la región de San Julián. Sin embargo, la transición hacia este modelo requiere de programas de capacitación técnica para que los operarios locales puedan manejar las herramientas de corte y clasificación.

A pesar del optimismo reinante, el crecimiento del sector enfrenta un cuello de botella logístico debido a la escasez de plantas de deshidratación cercanas a los puntos de extracción. Transportar algas frescas, que contienen un alto porcentaje de agua, encarece el flete y reduce el margen de ganancia de los productores locales. El desarrollo de infraestructura mínima de secado en las inmediaciones de Puerto San Julián es la condición indispensable para que el proyecto deje de ser una prueba piloto.

El marco legal para la concesión de las praderas submarinas sigue siendo un tema de debate en las legislaturas provinciales de la región. Sin reglas claras sobre la propiedad del recurso y los límites de extracción, el flujo de capitales hacia la zona se mantiene en una actitud de cautela. La Patagonia tiene la oportunidad de liderar un mercado verde en expansión, pero la consolidación de este polo industrial depende de decisiones políticas que den seguridad a largo plazo.

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