
El petróleo dio respiro, pero los surtidores argentinos deberán esperar
Actualidad15/06/2026
REDACCIÓNEl Brent cayó tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, pero las petroleras primero deberán compensar la brecha acumulada por meses de crudo caro.

La caída del precio internacional del petróleo después del anuncio de acuerdo entre Estados Unidos e Irán abrió una pregunta directa para los consumidores argentinos: cuándo bajará la nafta. El Brent, referencia global del crudo, retrocedió con fuerza y se ubicó en torno a los USD 82/83 por barril, luego de que se informara el avance del pacto y la reapertura del estrecho de Ormuz. Sin embargo, ese alivio externo no se trasladará de manera inmediata a los surtidores.
El motivo principal está en el mecanismo de amortiguación que aplican las petroleras en el mercado local. Desde abril, YPF implementó un esquema conocido como buffer de precios, destinado a evitar que cada salto del Brent impactara de forma automática sobre los combustibles. Ese sistema, luego replicado por otras compañías, permitió moderar aumentos en medio de la tensión internacional, pero dejó una brecha acumulada que ahora debe ser compensada.


En la práctica, las refinerías tomaron como referencia interna un precio del crudo menor al valor internacional que llegó a marcar el mercado durante los momentos más críticos del conflicto. Mientras el Brent escalaba por la incertidumbre geopolítica, el surtidor no absorbió toda esa presión en la misma proporción. Esa diferencia quedó registrada dentro de un esquema de compensación que ahora condiciona cualquier baja futura.
Por eso, aunque el petróleo haya retrocedido, las empresas no esperan reducir los precios de inmediato. Primero deberán recuperar parte del desfasaje generado durante los meses en los que el crudo estuvo caro y los combustibles subieron menos de lo que habría indicado una traslación plena. En el sector estiman que ese proceso puede demorar al menos dos meses, siempre que la baja internacional se sostenga.
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La clave será la estabilidad del Brent en las próximas semanas. Si el barril vuelve a niveles cercanos a los USD 70, el período de compensación podría acortarse y abrir la puerta a una revisión más rápida de los precios en surtidor. Si, en cambio, el crudo queda estabilizado entre USD 80 y USD 90, el margen para una baja inmediata será mucho más limitado.
Desde el sector petrolero sostienen que cualquier decisión dependerá de que el acuerdo entre Washington y Teherán se formalice y se mantenga en el tiempo. En ese sentido, una fuente de YPF citada por Infobae advirtió: "En caso de que haya una baja sustancial y sostenida en el tiempo del precio del crudo, podríamos analizar el tema precios en un plazo menor". La condición central, entonces, no es solo que el petróleo baje, sino que esa baja deje de ser una reacción de corto plazo y se transforme en una tendencia.
El impacto del pacto también excede al precio de la nafta. La reapertura del estrecho de Ormuz puede descomprimir el mercado mundial de petróleo y gas natural licuado, ya que por esa vía circula una parte importante del suministro global. Pero la normalización operativa no será automática: antes deben recomponerse rutas, logística, producción, seguros marítimos y operaciones de carga en los puertos de la región.
Para la Argentina, el nuevo escenario energético tiene una doble lectura. Por un lado, una baja sostenida del Brent puede aliviar costos internos y reducir presión sobre los combustibles. Por otro, si el precio internacional cae demasiado, puede afectar la rentabilidad esperada de inversiones en Vaca Muerta, donde muchos proyectos necesitan un valor del barril que justifique desarrollos de largo plazo.
El mismo interrogante aparece en los proyectos de GNL. Las iniciativas de exportación de gas licuado, como Argentina LNG y Southern Energy, dependen de precios internacionales capaces de sostener inversiones millonarias en infraestructura, transporte y licuefacción. Si la reapertura de Ormuz empuja también hacia abajo el precio global del gas, la competitividad de esos planes quedará bajo mayor presión.
En el corto plazo, el consumidor no debería esperar una baja inmediata en los surtidores. La caída del Brent es una señal positiva, pero todavía debe consolidarse y atravesar el filtro del esquema de compensación aplicado por las refinadoras. Para que la nafta baje, el petróleo deberá mantenerse en niveles más bajos durante varias semanas y las petroleras deberán completar primero el reacomodamiento de la brecha acumulada.












