La carne vacuna pierde terreno en la mesa y el cerdo gana lugar por el precio

Actualidad21/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El consumo cayó fuerte en un año mientras suben los costos y la presión impositiva impacta en lo que pagan las familias.

Carne de Cerdo
Carne de Cerdo

El cambio se nota en las carnicerías y también en las decisiones diarias dentro de los hogares: la carne vacuna dejó de ocupar el lugar que tenía en la mesa de los argentinos. En paralelo, otras opciones comenzaron a ganar protagonismo como alternativa más accesible. La tendencia se consolidó en el último año y refleja el impacto directo de los precios.

Según un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), el consumo de carne vacuna cayó en cinco kilos por persona en comparación con el año pasado. El promedio anual pasó de 49,5 a 44,5 kilos. La baja marca un cambio sostenido en los hábitos alimentarios.


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En contraste, el consumo de carne de cerdo creció y alcanzó los 19,3 kilos por habitante, con un aumento de 1,5 kilos en el mismo período. Este desplazamiento responde a una diferencia de precios cada vez más marcada entre ambos productos. El cerdo aparece como una opción más económica.

Desde FADA explicaron que “la suba de los precios cambia los hábitos de consumo”, al analizar el comportamiento de las familias frente a la inflación. La carne vacuna registró un incremento del 64% en el último año. En el mismo lapso, el cerdo subió un 25%.


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Esa diferencia se da en un contexto donde la inflación general fue del 33%, lo que profundizó la pérdida de poder de compra en alimentos. La variación de precios impacta de manera directa en el consumo cotidiano. Las decisiones se ajustan al presupuesto disponible.

El informe también detalla cómo se compone el precio final de la carne, donde más de la mitad corresponde a costos de producción. En ese esquema, los impuestos representan un 28% del valor. La estructura evidencia la carga que recae sobre el consumidor.


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En términos productivos, el proceso para llegar al producto final incluye múltiples etapas que suman costos: cría, alimentación, transporte y comercialización. Cada eslabón aporta al precio que se paga en el mostrador. La cadena completa influye en el resultado final.

La situación internacional también juega un rol en la formación de precios, especialmente por el costo del combustible. La guerra en Medio Oriente impacta en la logística global. Ese factor se traslada a los valores internos.


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Otro dato relevante es el peso impositivo en alimentos básicos, donde “$1 de cada $4 que pagamos son impuestos”, según el informe. Esta proporción se repite en productos como pan y leche. La presión fiscal se mantiene como un componente constante.

En paralelo, la carne vacuna continúa siendo uno de los productos que más empujan la inflación. En marzo subió 6,9% mensual, por encima del índice general. Algunos cortes registraron aumentos aún mayores.

El escenario combina costos internos, variables externas y cambios en el consumo, con una tendencia que se consolida en el tiempo. La evolución de los precios seguirá siendo determinante para definir qué lugar ocupa cada tipo de carne en la mesa.

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