Dos barcos llegarán frente a Sierra Grande y durante 250 días montarán la salida del crudo

Política22/04/2026Sergio BustosSergio Bustos

La postal que se viene para la costa de Sierra Grande no se parece a ninguna obra tradicional. A varios kilómetros de tierra, dos barcos especializados trabajarán durante buena parte de 2026 para montar la infraestructura que permitirá despachar petróleo desde Río Negro hacia el exterior. El movimiento no ocurrirá en un muelle ni dentro de un puerto clásico, sino en mar abierto, con un sistema pensado para transferir crudo directamente a buques petroleros.

barco boyas
Uno de los buques que instalarán las monoboyas.

El dato que empieza a modificar la escala del proyecto es el tiempo de trabajo previsto. La contratación contempla 250 días de tareas, divididos en dos campañas: una durante el segundo trimestre del año y otra entre el tercer y el cuarto. Ese cronograma marca que la instalación de las monoboyas en Punta Colorada ya dejó de ser una hipótesis de largo plazo y entró en una fase de ejecución concreta.

La firma Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) cerró para esa etapa un contrato con la noruega DOF Group ASA, con un monto estimado de entre 25 y 50 millones de dólares. El acuerdo apunta a resolver una pieza decisiva de la operatoria offshore: el punto exacto donde los buques podrán amarrar y cargar el crudo que llegará por ductos submarinos. La elección de ese esquema evita depender de infraestructura portuaria convencional y traslada la maniobra principal mar adentro.


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Los trabajos no se apoyarán en una sola embarcación, sino en dos unidades con funciones bien diferenciadas. El Skandi Hera, de 94 metros de eslora y construido en 2013, asumirá las maniobras de anclaje y remolque pesado. Su potencia de tiro, estimada en 300 toneladas, y sus sistemas de posicionamiento dinámico resultan centrales para fijar estructuras en el lecho marino con precisión operativa.

A su lado trabajará el Skandi Patagonia, un buque de 93 metros preparado para tareas técnicas y submarinas. Esa embarcación cuenta con campana de buceo, grúas de carga y capacidad para 60 personas, una combinación que le permite intervenir en el montaje de colectores de tuberías y en el precomisionamiento de las boyas tipo CALM. En términos prácticos, será una de las piezas que conectará la ingeniería submarina con la futura carga de crudo en alta mar.

La magnitud humana del despliegue también explica por qué el operativo tendrá un ritmo sostenido durante meses. Entre las dos embarcaciones habrá una dotación conjunta de 126 personas, con perfiles que van desde tripulaciones de navegación hasta buzos especializados, técnicos en robótica submarina y supervisores de montaje. No se trata solo de barcos en espera frente a la costa, sino de una base flotante de trabajo continuo sobre uno de los tramos más sensibles del esquema exportador.


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En el caso del Skandi Hera, la capacidad de alojamiento llega a 68 personas. Allí convivirán la tripulación marina con el personal técnico dedicado a maniobras de anclaje y remolque pesado, una tarea que exige coordinación fina y resistencia operativa en campañas prolongadas. Su diseño más reciente también aporta soporte logístico para equipos de ingeniería que deberán sostener la tarea durante semanas completas.

El Skandi Patagonia, por su parte, puede alojar a 60 personas y tendrá una composición de abordo todavía más diversa. Además de la tripulación habitual, suele transportar especialistas en buceo, operadores de ROVs y equipos de supervisión para estructuras PLEM. Esa mezcla técnica lo convierte en un buque clave para resolver los trabajos submarinos que no se ven desde la costa, pero que definen si el sistema queda listo para funcionar.

La operación combinada incluirá la preinstalación de sistemas de amarre y la conexión de los mecanismos de transferencia de petróleo. Todo ese dispositivo se apoyará en estudios previos del lecho marino realizados a entre cinco y nueve kilómetros de la costa rionegrina, una franja que ya fue analizada para definir dónde ubicar la infraestructura. La meta es que Punta Colorada quede habilitada como nodo de salida para la producción de Vaca Muerta hacia el Atlántico.

Detrás de esa ingeniería offshore aparece una consecuencia más amplia para la provincia. Si el operativo se cumple en los plazos previstos, Río Negro quedará vinculada de manera directa a la exportación de petróleo con una operatoria montada frente a sus costas. El movimiento de estos dos barcos noruegos será, en ese escenario, mucho más que una tarea técnica: será la imagen visible de cómo empieza a tomar forma la salida marítima del crudo argentino.

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