
Un combo inesperado disparó dólares récord y cambió el mapa energético argentino
Actualidad22/04/2026
Sergio BustosEl tablero energético argentino dio un giro que se tradujo directamente en dólares. En marzo, el país alcanzó un superávit comercial energético récord de 1.090 millones de dólares, un resultado que no se explica por una sola variable, sino por la combinación de producción local en alza y un escenario internacional atravesado por tensiones geopolíticas.

Detrás de ese número aparece con fuerza Vaca Muerta, que volvió a consolidarse como el principal motor de exportaciones. Pero también jugó un rol clave el contexto global, con la guerra en Medio Oriente presionando al alza los precios del petróleo y generando una ventana de oportunidad para países exportadores como Argentina.
El impacto se reflejó en las ventas externas, que crecieron un 23,2% interanual y alcanzaron los 1.235 millones de dólares. En paralelo, las importaciones se desplomaron un 38,5%, ubicándose en apenas 145 millones. Esa combinación explica el saldo positivo más alto registrado en un solo mes.


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El resultado de marzo también reconfiguró el balance del año. Con ese impulso, el primer trimestre de 2026 cerró con un superávit energético acumulado de 2.405 millones de dólares, el mayor para ese período en la historia argentina, incluso con un inicio de año más débil en enero y febrero.
El petróleo volvió a ocupar el centro de la escena luego de algunos meses de menor protagonismo. Solo ese rubro generó exportaciones por 710 millones de dólares, muy por encima de otros productos energéticos. Las naftas aportaron unos 58 millones y el gas natural otros 54 millones, completando el esquema de ingresos.
Sin embargo, hay un dato técnico que matiza la lectura inmediata. Las cifras de marzo reflejan operaciones iniciadas hasta 45 días antes, por lo que el impacto pleno de la suba de precios internacionales se verá con mayor claridad en abril. Es decir, el efecto del contexto global todavía tiene margen para profundizarse.
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Otro factor determinante fue el aumento en los volúmenes exportados. Las cantidades vendidas al exterior crecieron un 29,1%, lo que indica que el salto no respondió solo a precios más altos, sino también a una mayor capacidad de producción y despacho.
Del lado de las importaciones, la caída se explicó tanto por menores precios como por una reducción en las cantidades compradas. Los valores bajaron un 31% y los volúmenes un 10,2%, lo que permitió reducir significativamente la salida de divisas en ese rubro durante el mes.
Aun así, el escenario no será lineal en los próximos meses. En abril se espera un mayor impacto de los precios internacionales en las exportaciones, pero también comenzará a sentirse el encarecimiento de los insumos energéticos importados. Más adelante, con la llegada del invierno, la necesidad de importar gas natural licuado y gasoil podría volver a presionar la balanza.
En ese contexto, el superávit energético aparece como un fenómeno dinámico, atado tanto a la evolución de Vaca Muerta como a factores externos que Argentina no controla. Por ahora, la combinación de ambos permitió alcanzar un récord que redefine el peso del sector en la generación de divisas.














