
Frenan la privatización del gas por la guerra en Medio Oriente y ENARSA seguirá a cargo
Actualidad23/04/2026
REDACCIÓNEl Ejecutivo canceló la adjudicación prevista para abril por el aumento en los precios internacionales del combustible. Buscan proteger los costos del sistema local.

La fecha del 21 de abril pasó sin que el Gobierno firmara la adjudicación que pretendía cambiar la matriz del negocio energético en el país. El intento por entregar el manejo del Gas Natural Licuado (GNL) a manos de compañías privadas terminó archivado ante la volatilidad extrema de los mercados. La realidad geopolítica terminó imponiendo condiciones sobre el plan de desregulación que se proyectaba para este invierno.
El estallido de la guerra en Medio Oriente provocó una escalada en los valores internacionales que el sistema local no estaba en condiciones de absorber mediante comercializadores particulares. Las autoridades decidieron cancelar el traspaso de la operatoria para evitar que un costo desmedido terminara impactando directamente en las boletas de los usuarios residenciales e industriales. Esta decisión protege los costos operativos de un invierno que se presenta complejo por el contexto bélico exterior.
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Las empresas Naturgy y Trafigura llegaron a la recta final del proceso con propuestas técnicas y económicas muy similares entre sí para quedarse con la comercialización del fluido. El pliego quedó sin efecto por una resolución política de último momento que priorizó la estabilidad de precios por sobre el cambio de modelo. La licitación pública nacional e internacional se cerró de forma abrupta, dejando a los oferentes sin el negocio que los despachos gubernamentales les habían prometido.
ENARSA mantendrá el control absoluto de las compras y la comercialización interna, una función que desempeña de manera ininterrumpida desde el año 2008. Aquel fue el momento en que la Argentina perdió su autonomía energética y debió salir a buscar barcos en el mercado spot para cubrir los picos de consumo invernal. El Estado nacional volverá a ser el único interlocutor frente a los proveedores globales para garantizar que el fluido llegue a todo el territorio nacional.
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El volumen de importación muestra un descenso sostenido gracias al rendimiento de Vaca Muerta y la operatividad del gasoducto Perito Moreno. Aunque la dependencia externa es menor que en décadas pasadas, la demora en la finalización de obras de infraestructura necesarias impide que el país prescinda totalmente de los cargamentos extranjeros. Estos retrasos en las redes de transporte obligan a sostener una logística costosa que el sector privado todavía no está dispuesto a financiar sin garantías de rentabilidad mínima.
La caída en la cantidad de buques necesarios para abastecer la demanda es evidente cuando se analizan los registros oficiales de los últimos tres años de gestión. En el 2023, la empresa estatal adquirió un total de 30 buques, cifra que descendió a 28 cargamentos durante el transcurso del 2024. El año pasado la tendencia continuó con la compra de 27 barcos, marcando un piso que el Gobierno espera perforar mediante la expansión de los gasoductos troncales.
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A pesar de este freno coyuntural, el espíritu privatista del Gobierno nacional se mantiene intacto según confirmaron diversas fuentes oficiales consultadas. Los funcionarios del área energética insisten en que el esquema de compras centralizadas debe morir para dar paso a un mercado de competencia transparente entre privados. Sin embargo, la premura por garantizar el abastecimiento invernal sin un estallido tarifario obligó a postergar los deseos de liberalización económica.
Los responsables del área defienden la necesidad de transparentar los números del sector para que la sociedad comprenda el valor real de la producción y el transporte de energía. “Seguimos convencidos de privatizar esta operatoria y avanzar hacia un esquema competitivo, transparente y con señales de precio para que se conozca el costo real de la energía”, explicaron desde el Ejecutivo al confirmar la suspensión. Este discurso marca la hoja de ruta que intentarán retomar una vez que la situación en Medio Oriente deje de presionar los precios de los commodities energéticos.
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La licitación fallida deja un interrogante abierto sobre cómo reaccionará el mercado ante una señal de precio que seguirá controlada por la empresa estatal. El sector privado observa con desconfianza el regreso forzado a un modelo que se pretendía jubilar en favor de la comercialización directa entre las petroleras y los grandes usuarios. El invierno determinará si la decisión de sostener a ENARSA fue una medida de prudencia fiscal o simplemente una demora administrativa en la transición hacia un mercado liberado.
Fuente: NA.
















