
La autoridad monetaria sumó USD 71 millones, sostuvo 79 ruedas compradoras y volvió a dejar las reservas por encima de los USD 45.000 millones.

El Banco Central volvió a comprar dólares este lunes y consolidó una racha de 79 jornadas consecutivas con saldo favorable en el mercado cambiario. La autoridad monetaria adquirió USD 71 millones y elevó a USD 7.226 millones el acumulado de compras durante 2026. Con ese volumen, la entidad ya cubrió más del 72% de la meta prevista para todo el año, en una etapa marcada por fuerte oferta de divisas y administración del esquema monetario.
La cifra adquiere peso porque el objetivo anual estimado se ubica en torno a los USD 10.000 millones como piso de acumulación. El Banco Central ya superó el 70% de ese recorrido en los primeros meses del año, aunque el avance neto de reservas resultó condicionado por pagos de deuda del Tesoro. Esos compromisos implicaron el uso de dólares que el propio Tesoro compró al Central, lo que moderó el impacto final sobre las arcas internacionales.


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Abril fue el mes más fuerte desde el inicio del nuevo esquema monetario. Durante ese período, las compras oficiales alcanzaron USD 2.769 millones, el mejor registro del año para la autoridad monetaria. El dato se combina con una mayor liquidación de divisas, vinculada al flujo exportador de la temporada, que sostiene la capacidad de intervención del Banco Central.
Las reservas internacionales cerraron la última jornada en USD 45.683 millones, luego de una suba diaria de USD 1.200 millones. Ese salto respondió a movimientos técnicos de bancos, que suelen retirar temporalmente depósitos en divisas del Banco Central hacia fin de mes. Los fondos regresaron a las arcas de la autoridad monetaria durante el primer día hábil de esta semana.
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El nivel actual de reservas queda cerca del máximo alcanzado bajo la administración vigente. Ese pico se registró en febrero, cuando las reservas llegaron a USD 46.905 millones, el valor más alto desde 2018. La baja posterior se explicó por pagos de deuda en moneda extranjera y por la volatilidad de los mercados internacionales, con impacto sobre activos como el oro y los títulos públicos.
La estrategia oficial para sostener las compras incluyó emisión de pesos sin aplicar mecanismos de absorción directa de liquidez desde el Banco Central. Al mismo tiempo, el Tesoro colocó deuda en moneda nacional para retirar dinero del sistema. Esa combinación buscó evitar presiones adicionales sobre el tipo de cambio y la inflación, mientras se mantenía activo el proceso de acumulación de divisas.
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Las estimaciones oficiales proyectan que el saldo neto de compras en 2026 podría ubicarse entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones. El resultado dependerá del flujo de divisas y de la demanda de pesos, dos variables que el titular del Banco Central, Santiago Bausili, ubicó como determinantes para el cierre del ejercicio. La próxima liquidación de la cosecha gruesa aparece como un factor capaz de acelerar el ingreso de dólares.
Otro aporte previsto provendría de emisiones de deuda corporativa en el exterior. Según las proyecciones, esos fondos podrían sumar más de USD 3.200 millones en las próximas semanas. Ese ingreso ayudaría a sostener el ritmo de compras oficiales y a reforzar la estabilidad cambiaria, siempre que la demanda privada de divisas no absorba una porción mayor del flujo disponible.
















