
Un jean cuesta el doble que afuera y Argentina quedó entre los países más caros
Actualidad12/05/2026
REDACCIÓNUn informe internacional mostró que ropa, zapatillas y tecnología tienen precios mucho más altos en Argentina incluso frente a mercados vecinos.

Comprar ropa o tecnología en Argentina volvió a convertirse en una experiencia mucho más cara que en buena parte del mundo. Un informe elaborado por el IERAL de la Fundación Mediterránea ubicó al país entre los más costosos en indumentaria, calzado y bienes durables medidos en dólares, con diferencias que en algunos productos llegan a duplicar los valores de Brasil, Chile o Estados Unidos.
La comparación tomó precios relevados a fines de abril de 2026 y detectó que Argentina aparece como el país más caro en el 81% de los bienes durables, prendas y artículos de calzado incluidos en el estudio. El dato llamó la atención porque las diferencias se mantuvieron prácticamente iguales a las registradas a fines de 2025, pese a la apertura gradual de importaciones y algunas reducciones tributarias implementadas durante los últimos meses.


Entre los productos que quedaron al tope del ranking aparecen jeans, vestidos, zapatillas deportivas y freidoras de aire. En todos esos casos, los precios argentinos superaron incluso a mercados históricamente más caros. Un jean tipo Levi’s 501 o similar figura a USD 107 en Argentina, mientras que el mismo producto cuesta USD 55 en Brasil, USD 48 en Chile y USD 53 en Estados Unidos.
El informe también mostró diferencias muy marcadas en ropa femenina. Un vestido de verano de marcas internacionales como Zara o H&M aparece a USD 87 en Argentina. Ese mismo artículo vale USD 49 en Brasil, USD 30 en Chile y USD 43 en Estados Unidos, una brecha que volvió a dejar a la Argentina en el primer puesto mundial dentro del ranking elaborado con datos internacionales.
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Las zapatillas deportivas también quedaron entre los artículos más caros del mundo. Según la medición construida con datos de Numbeo, Argentina ocupa el sexto lugar global en ese rubro. En el caso de los vestidos de marca internacional, directamente aparece en el primer puesto mundial, mientras que en jeans tipo Levi’s quedó séptima entre cien países comparados.
La investigación atribuye estas diferencias a una combinación de factores económicos internos. Entre ellos aparecen la protección comercial, los derechos de importación y la elevada carga tributaria. El trabajo menciona además el peso del IVA, Ingresos Brutos, impuestos municipales y otras cargas específicas que terminan impactando sobre el precio final que pagan los consumidores.
El estudio también relaciona el encarecimiento con la estabilidad cambiaria y la baja del dólar registrada desde comienzos de 2026. Desde enero, la cotización cayó alrededor del 5% y eso dejó a muchos precios locales más expuestos en la comparación internacional. Según el IERAL, el tipo de cambio real multilateral se ubicó en abril un 28% por debajo del promedio histórico de largo plazo.
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Sin embargo, los investigadores remarcaron que el dólar no alcanza para explicar por sí solo las diferencias. El informe sostiene que también influyen problemas estructurales vinculados a productividad y competitividad, especialmente en bienes industriales y transables. Esa situación provoca que productos similares aparezcan en Argentina con valores considerablemente más altos que en otros mercados.
En alimentos y bebidas el panorama resultó algo menos extremo, aunque también surgieron diferencias importantes. La cerveza nacional, por ejemplo, cuesta USD 2,40 en Argentina contra USD 1,30 en Brasil y USD 1,50 en Chile. La carne vacuna también mostró un fuerte encarecimiento relativo, con cortes que quedaron hasta 40% más caros en dólares respecto de países vecinos.
La comparación cambia cuando el foco se pone sobre algunos servicios. En rubros como gimnasios, transporte urbano o educación preescolar, Argentina mantiene precios más bajos que varias economías desarrolladas. El informe concluye que la economía local muestra actualmente una estructura dividida: bienes industriales muy caros, alimentos en una posición intermedia y servicios que todavía conservan cierta competitividad frente al resto del mundo.














