Otros hechos históricos del 25 de mayo: cuatro pilotos y una misión en Malvinas

Enfoques25/05/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

A 44 años del hundimiento del HMS Coventry, la fecha patria también recuerda una de las misiones aéreas más audaces de Malvinas.

25 de mayo de 1982
25 de mayo de 1982

El 25 de mayo quedó asociado al nacimiento de la Patria, pero también guarda una de las jornadas más recordadas de la aviación argentina en la Guerra de Malvinas. Ese día de 1982, en pleno conflicto del Atlántico Sur, pilotos de la Fuerza Aérea Argentina atacaron a unidades de la flota británica que operaban en la zona del estrecho de San Carlos. La misión terminó con el hundimiento del destructor HMS Coventry, uno de los buques más importantes perdidos por el Reino Unido durante la guerra.

La fecha unía dos planos de la historia nacional. Mientras se recordaba la conformación del Primer Gobierno Patrioen 1810, en el Atlántico Sur un grupo de aviadores argentinos enfrentaba una operación de enorme riesgo. La flota británica intentaba consolidar su desembarco en el área de San Carlos, entre la Isla Soledad y Gran Malvina, y los ataques aéreos buscaban golpear esa maniobra.

El ataque contra el Coventry se produjo en una jornada de intensa actividad aérea. Los aviones argentinos debieron volar a baja altura, con poco margen de combustible y bajo amenaza constante de las patrullas de Sea Harrier. A eso se sumaba el fuego antiaéreo de fragatas y destructores, junto con sistemas de misiles como Sea Cat, Sea Dart y Sea Wolf, diseñados para derribar aeronaves atacantes.


OTRAS NOTICIAS:

Vista aérea de Puerto Madryn en la noche"Vuelven los vuelos nocturnos en julio, ayudando mucho al turismo además del ingreso de insumos"


La operación estuvo a cargo de dos secciones de aviones A-4B Skyhawk. La escuadrilla Vulcano fue liderada por el capitán Pablo Carballo, acompañado por el teniente Carlos Rinke como numeral. La otra formación, conocida como sección Zeus, estuvo al mando del teniente Mariano Velasco, con el alférez Jorge Barrionuevo.

Las formaciones habían partido con tres aviones cada una, pero una aeronave de cada grupo tuvo que regresar por desperfectos. Eso dejó a cuatro pilotos argentinos frente a una misión en la que cualquier error podía resultar fatal. La aproximación hacia los buques exigía precisión, velocidad y una exposición directa al fuego enemigo en los segundos finales del ataque.


Las dos escuadrillas llegaron a la zona cercana a la Isla Borbón con una diferencia de pocos minutos. Allí se encontraban el destructor HMS Coventry y la fragata HMS Broadsword, dos unidades británicas que cumplían funciones de defensa aérea para proteger la operación en San Carlos. La combinación de esos buques representaba un obstáculo serio para los aviones argentinos.

La sección Vulcano atacó primero a la Broadsword. Tres bombas no dieron en el blanco y una atravesó la fragata de lado a lado, pero cayó al mar sin explotar. Pese a no provocar el hundimiento, el ataque obligó a los británicos a concentrar su defensa y abrió paso al segundo golpe argentino sobre el Coventry.


OTRAS NOTICIAS:

Avión de Aerolíneas"Durante muchos años se hizo el esfuerzo se subsidiar vuelos pero los aviones iban y volvían vacíos"


Minutos después, la sección Zeus descargó su ataque contra el destructor británico. Las bombas impactaron en el buque y provocaron daños decisivos. El HMS Coventry terminó hundiéndose, en una acción que quedó grabada como una de las misiones más significativas de la Fuerza Aérea Argentina durante la guerra.

El 25 de mayo de 1982 también tuvo un costo humano para la aviación argentina. Ese día murió el piloto Hugo Ángel del Valle Palaver, quien participó de un ataque durante la madrugada. Su nombre quedó asociado a una jornada en la que las misiones se sucedieron bajo condiciones extremas y con alto riesgo para las tripulaciones.

25 de mayo de 1982-2
Foto del ataque en el estrecho de San Carlos el 25 de mayo de 1982

Los pilotos argentinos enfrentaban una marcada desventaja tecnológica frente a los sistemas británicos. Los Sea Harrier tenían superioridad técnica y los buques contaban con defensas antiaéreas sofisticadas. Sin embargo, los ataques a muy baja altura, la decisión de los pilotos y la coordinación de las escuadrillas permitieron alcanzar objetivos de alto valor militar.

Las dificultades no terminaban en el combate. El combustible era escaso, el salitre se adhería a los parabrisas y la navegación sobre el mar exigía una concentración absoluta. En esas condiciones, cada aproximación al blanco implicaba atravesar una línea de fuego antes de soltar las bombas y escapar con los segundos contados.

El hundimiento del HMS Coventry se convirtió en uno de los episodios más recordados de la guerra del Atlántico Sur. Para la Argentina, significó un golpe fuerte contra la flota británica en una fecha cargada de simbolismo nacional. A 44 años de aquella jornada, la historia de Carballo, Rinke, Velasco y Barrionuevo sigue ocupando un lugar central en la memoria de Malvinas.

Te puede interesar
Suscribite al newsletter de #LA17