“Seis de cada diez máquinas están paradas”: la industria metalúrgica atraviesa su peor momento

Actualidad27/05/2026Sergio BustosSergio Bustos

La crisis que atraviesa la industria metalúrgica argentina ya no se refleja solamente en números negativos o balances empresariales. En distintas regiones del país, referentes fabriles comenzaron a advertir que el deterioro productivo amenaza el empleo, acelera cierres de empresas y pone en riesgo la supervivencia económica de localidades enteras vinculadas históricamente a la actividad industrial.

Maquinaria industrial (Foto: KamranAydinov/Freepik)
Maquinaria industrial (Foto: KamranAydinov/Freepik)

El panorama fue expuesto por dirigentes de cámaras metalúrgicas de distintas provincias, quienes coincidieron en que el sector atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años, con caída sostenida de producción, fuerte capacidad ociosa y dificultades crecientes para sostener puestos de trabajo.

El presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), Elio Del Re, resumió el escenario con cifras que reflejan el freno productivo que atraviesa la actividad. “En el acumulado del año está cayendo 6,2%”, señaló, y agregó que “el uso de la capacidad instalada nos está dando 40,1%”.


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La descripción dejó una imagen contundente sobre la situación actual del sector. “De diez máquinas que están en la actividad metalúrgica, seis están paradas”, afirmó el dirigente empresarial al explicar el nivel de ociosidad que afecta hoy a las fábricas argentinas.

El impacto ya empezó a trasladarse al mercado laboral. Según detalló Del Re, en los últimos dos años la industria metalúrgica perdió cerca de 22 mil puestos de trabajo, en un contexto donde muchas empresas reducen producción, frenan inversiones o directamente abandonan líneas de fabricación.

Desde la provincia de Buenos Aires, Marcelo Mirón, representante de la entidad industrial bonaerense, coincidió en que la situación atraviesa a casi todos los rubros del sector. “Tenemos más del 60% de las máquinas en promedio ociosas”, sostuvo.


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Además, advirtió que la reconversión industrial no siempre resulta posible para muchas empresas. “En diferentes rubros realmente la posibilidad de reconversión es muy baja y a veces implica cerrar”, explicó. Según indicó, cuando una fábrica deja de producir o pierde capacidad operativa, la recuperación posterior suele resultar extremadamente difícil incluso si mejora el contexto económico.

En Santa Fe, las alarmas también se encendieron alrededor del impacto social que puede provocar el deterioro industrial. Graciela Accastello, presidenta de la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Rafaela, planteó que algunas localidades dependen casi exclusivamente de una empresa o actividad productiva.

“Desaparece la empresa y desaparece el pueblo; no hay ninguna forma de sustento de vida. Lamentablemente, eso creo que va a pasar”, sostuvo. También alertó sobre un proceso creciente de sustitución de producción nacional por productos importados. “Muchas empresas, para subsistir, van a tener que seguir reemplazando producto nacional por importado y eso, sin duda, va a generar más desempleo”, afirmó.


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La situación en Rosario tampoco muestra señales de recuperación. Rafael Catalano, de AIM Rosario, aseguró que la ciudad acumula “34 meses de caída ininterrumpida de la actividad metalúrgica” y remarcó que gran parte de las industrias trabaja prácticamente sin rentabilidad.

“Hace ya más de un año que el 60-70% de las industrias no está teniendo ganancia”, señaló el dirigente, describiendo un escenario donde muchas empresas apenas logran sostener su funcionamiento operativo.

Desde Córdoba, Robert Maggi, representante de AIM San Francisco, indicó que entre el 44% y el 45% de las industrias provinciales presentan resultados negativos y advirtió sobre la pérdida progresiva de mano de obra calificada.


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“La caída laboral se nota bastante”, sostuvo. Además, remarcó una preocupación creciente dentro del sector industrial: la dificultad para recuperar trabajadores especializados una vez que abandonan la actividad. “Las empresas nos estamos quedando sin gente, o se nos está yendo gente que realmente tiene un valor muy importante y muy grande y, ya una vez que se va, no quiere volver a trabajar dentro de las industrias”, afirmó.

Los empresarios también cuestionaron el funcionamiento del sistema financiero y las dificultades para acceder al crédito productivo. Sergio De Luca, de ADIMER Entre Ríos, sostuvo que las PyMEs enfrentan condiciones extremadamente desfavorables para financiar producción o inversión.

“El sistema financiero ha tenido una actitud vergonzosa con respecto a la producción”, expresó al denunciar tasas elevadas y escasas posibilidades de acceso al crédito para pequeñas y medianas empresas industriales.


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En paralelo, distintos referentes manifestaron preocupación por el avance de importaciones en un contexto de retracción del mercado interno. Guillermo Freund, presidente de CADDIEL, sostuvo que el país necesita una política industrial que contemple tanto la competitividad externa como la protección de la producción nacional.

“Argentina tiene que encontrar una política industrial sensata para el mercado interno y para el mercado externo”, afirmó. Además, consideró que la recuperación del sector requiere un rol más activo del Estado. “Se necesita un Estado activo, no solamente un sector privado activo”, remarcó.

Mientras continúan los reclamos empresariales, el sector metalúrgico enfrenta una combinación compleja de caída de actividad, menor consumo, apertura importadora y pérdida de empleo que ya impacta directamente sobre el entramado productivo de numerosas regiones del país.

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