
Qué pasa con los octógonos: nutricionistas piden cambios, pero rechazan borrarlos
Actualidad30/05/2026
REDACCIÓNLa discusión sobre el etiquetado frontal sumó una nueva postura técnica. Especialistas reclaman corregir criterios científicos sin eliminar herramientas vigentes.

Los envases de alimentos volvieron a ocupar un lugar central en la discusión pública a partir de la intención del Gobierno nacional de derogar la ley de etiquetado frontal. La propuesta abrió un escenario donde ya no sólo se debate la presencia de los octógonos negros en los productos, sino también el conjunto de regulaciones que acompañan a esa normativa y que alcanzan ámbitos como las escuelas, la publicidad y la información nutricional.
En ese contexto, la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) difundió una posición que se aparta de los extremos del debate. La entidad sostiene que el sistema actual necesita modificaciones y revisión científica, aunque al mismo tiempo considera que el etiquetado frontal debe continuar formando parte de la política alimentaria nacional.


La discusión impulsada por los especialistas no se concentra únicamente en el diseño visual de los envases. Para la SAN, el aspecto central pasa por los criterios utilizados para determinar cuándo un producto recibe advertencias nutricionales. Ese punto, afirman, requiere una actualización basada en evidencia y una evaluación permanente de resultados.
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La organización recuerda que participó de la discusión parlamentaria que concluyó con la sanción de la ley en 2021 y que ese mismo año elaboró un documento técnico sobre etiquetado frontal y perfil de nutrientes. Cuatro años después de la reglamentación, la postura institucional sigue apoyándose en aquellos lineamientos, especialmente en la necesidad de contar con información rigurosa y sistemas de evaluación de impacto.
Uno de los aspectos que más preocupa a la entidad es la posibilidad de que una eventual derogación elimine también otras herramientas contempladas en la legislación vigente. Entre ellas aparecen regulaciones vinculadas a la promoción y publicidad de alimentos, además de medidas destinadas a mejorar los entornos alimentarios dentro de establecimientos educativos.
La SAN sostiene que “estos capítulos son relevantes —y deberían preservarse u optimizarse— para la adopción de regulaciones que cuiden los entornos alimentarios en que se desenvuelven los niños/as en sus hogares y en las escuelas a las que asisten”. La observación desplaza la atención desde el envase hacia las condiciones en las que se construyen hábitos de alimentación.
El debate también incorpora una dimensión internacional. Según la entidad, los octógonos utilizados en Argentina tienen equivalentes en distintos países de la región, aunque existen diferencias en los mecanismos técnicos empleados para definir advertencias. Allí aparece una de las principales observaciones formuladas por los especialistas.
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De acuerdo con el documento difundido, Argentina comparte con México y Colombia un sistema basado en criterios promovidos por la Organización Panamericana de la Salud. Para la SAN, precisamente en ese esquema de perfil de nutrientes se concentran varias de las inconsistencias que merecen una revisión profunda y actualizada.
La asociación considera que el etiquetado frontal debe mantener coherencia con el resto de las políticas destinadas a mejorar la alimentación de la población. En ese sentido, advirtió que la calidad de la dieta en Argentina presenta problemas relacionados con una escasa diversidad alimentaria y con desequilibrios que inciden sobre distintas formas de malnutrición y enfermedades crónicas.
La postura difundida combina dos planteos simultáneos. Por un lado, la defensa de instrumentos que permitan orientar decisiones de consumo y proteger entornos alimentarios. Por otro, la necesidad de revisar los fundamentos técnicos que determinan cómo se aplica el sistema actual. En esa línea, la SAN convocó a autoridades, profesionales y actores vinculados al sector a discutir “los mejores criterios científicos con base en la evidencia que permitan corregir las inconsistencias del etiquetado frontal en vigencia” antes de avanzar hacia cambios definitivos.














