Día del periodista: un recorrido por las cicatrices, los quiebres y la resistencia de la profesión

Enfoques07/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Un recorrido por las cicatrices, los quiebres y la resistencia de una profesión que nació para disputar el sentido del poder en el país.

DÍA DEL PERIODISTA
DÍA DEL PERIODISTA

El periodismo argentino no se explica desde las estatuas de bronce ni desde los discursos formales de los aniversarios institucionales. La profesión lleva en el cuerpo las marcas de un país que se narra a los golpes, donde una foto o un dato preciso colgaron históricamente un signo de pregunta sobre los relatos oficiales. Desde los tiempos en que las hojas impresas hacían las veces de partidos políticos hasta las actuales redacciones virtuales desbordadas por el tiempo real, la búsqueda de información sobrevive como una pulseada constante contra el silencio y la pauta oficial.

La impunidad político-policial de fines del siglo pasado encontró su límite más trágico en una cava de Pinamar, dejando en claro que investigar en Argentina podía costar la vida. El asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas, ejecutado el 25 de enero de 1997 por la banda de "Los Horneros" bajo las órdenes del poder oculto de Alfredo Yabrán, sacó a las redacciones a la calle bajo una sola bandera: "No se olviden de Cabezas". Aquel crimen no fue un hecho aislado, sino el punto de quiebre donde la violencia directa expuso la matriz de las mafias que intentaban disciplinar a quienes ponían el ojo donde el poder exigía oscuridad.


OTRAS NOTICIAS:

CASO FANTASMITA 20-7-95 copia“El Fantasmita”: una seguidilla de robos que desveló a Puerto Madryn en los ‘90

Mucho antes de que los grandes multimedios concentraran las audiencias y bajaran línea de forma unificada desde la Capital Federal, los trabajadores de prensa buscaron organizarse para salir de la precariedad legal. En 1938, durante el Primer Congreso Nacional de Periodistas en Córdoba, se trabajó el cambio administrativo al fijar el 7 de junio como la fecha oficial para conmemorar el oficio y empezar a escribir el Estatuto del Periodista Profesional (Ley 12.908). Esa ley, que recién se sancionó en 1944, nació como un escudo para los redactores frente a los atropellos de las patronales y los sucesivos golpes de Estado de 1930, 1943 y 1955 que clausuraban talleres y armaban listas negras.

El mapa de los medios masivos se modernizó a mitad de siglo con la llegada de la radio y la televisión, un salto tecnológico que sacó la información de las élites letradas pero que centralizó la agenda nacional en Buenos Aires. Cuando la última dictadura militar instaló el terrorismo de Estado entre 1976 y 1983, esa centralidad se volvió complicidad o autocensura para sobrevivir en las grandes empresas. Sin embargo, los proyectos colaborativos entre sindicatos y universidades se encargaron de raspar esa costra para investigar el costo humano más alto del oficio: la desaparición y asesinato de decenas de trabajadores de prensa que se plantaron desde la resistencia.


OTRAS NOTICIAS:

El 44,9% de las empresas tuvo dificultades para cumplir con alguno de esos compromisos durante el período relevado.Casi la mitad de las industrias vendió menos y debió renegociar pagos urgentes

El retorno a la vida democrática en 1983 no vino con las manos vacías ni con soluciones mágicas, sino con la necesidad urgente de ponerle nombre y apellido al horror. El periodismo de investigación de la naciente transición se convirtió en el combustible esencial para las hojas del informe "Nunca Más" de la CONADEP en 1984, sistematizando los secuestros y las torturas en los centros clandestinos. Esa documentación cruda, recopilada por las pocas redacciones que no habían claudicado ante el miedo, terminó siendo la base probatoria indiscutible para el histórico Juicio a las Juntas y las causas de lesa humanidad que siguen abiertas hoy.

Durante los años noventa, con el desembarco del menemismo y las privatizaciones salvajes, la trinchera de la investigación periodística cambió de frente y se metió de lleno con la corrupción estructural. El diario Página/12 pateó el hormiguero de la convertibilidad al desnudar los retornos, los contratos espurios y los vínculos del poder económico con la Casa Rosada, convirtiendo a la denuncia en un género central y diario. La sociedad aprendió a leer entre líneas los escándalos que el relato oficial intentaba tapar, instalando en la opinión pública la sospecha permanente sobre el destino de los fondos del Estado.

La Patagonia también arrastra su propia historia de silencios y transformaciones narrativas, dejando atrás la vieja costumbre porteña de mirar al sur como una periferia exótica o una postal de vacaciones. Los portales regionales se vieron en la obligación de romper la dependencia de las agencias nacionales y a construir una agenda propia sobre territorio. Esa maduración periodística local tuvo su prueba de fuego más dura años después con las coberturas de los casos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, donde las radios y portales patagónicos aportaron el contexto real frente a los discursos oficiales del "enemigo interno".


OTRAS NOTICIAS:

Diego Lapenna, Secretario de Turismo del ChubutLapenna negó que Trevelin quedara afuera de la agenda del Banco Mundial

El siglo XXI trajo la digitalización a las apuradas y, con ella, la profundización de una grieta mediática donde la verdad muchas veces se disuelve en operaciones de prensa cruzadas y algoritmos de redes sociales. La muerte del fiscal Alberto Nisman en 2015 funcionó como el laboratorio perfecto de la polarización, mostrando cómo un mismo hecho judicial se transformaba en dos relatos completamente opuestos según la línea editorial del canal o diario que sintonizaras. En medio de ese ruido, la supervivencia de los medios nativos digitales se volvió una pelea diaria por la sustentabilidad económica en un mercado asfixiado por la concentración.

La contracara de esa crisis fue la inserción del periodismo local en los consorcios internacionales para rastrear la ruta del dinero sucio a escala global a través de grandes filtraciones de datos. El estallido de los Panama Papers en 2016 y los Pandora Papers en 2021 salpicaron de frente a la gestión de Mauricio Macri y a empresarios nacionales, demostrando que la opacidad financiera de las offshore no tiene fronteras. Esa misma matriz de corrupción de largo aliento quedó plasmada en el plano local con la causa de los "Cuadernos de las coimas" en 2018, donde las anotaciones de un chofer tradujeron a la opinión pública los circuitos de retornos de la obra pública.


OTRAS NOTICIAS:

El Banco Central comenzó a delinear una estrategia que apunta a disponer de hasta USD 22.000 millones en herramientas financieras.El Banco Central suma un colchón de USD 22.000 millones para llegar con más margen a las elecciones

El origen de toda esta historia de tensión permanente se remonta a los días en que el barro de la Revolución de Mayo exigía una herramienta para difundir las ideas de la independencia de forma directa. El 7 de junio de 1810, Mariano Moreno fundó la Gazeta de Buenos Ayres como el órgano oficial de la Primera Junta, abriendo un espacio donde plumas como las de Manuel Belgrano y Juan José Castelli salieron a disputar el sentido de la patria nueva. Hoy, a más de dos siglos de ese primer número impreso a pulmón, la celebración incorpora la perspectiva de género bajo el nombre de Día del Periodista y de la Periodista, con el desafío de fondo que sigue siendo exactamente el mismo de su origen.

Te puede interesar
Suscribite al newsletter de #LA17