
El índice cedió por segundo mes seguido, acumuló 14,7% en 2026 y mostró menor presión de precios núcleo, aunque estacionales lideraron las subas.

La inflación de mayo quedó en 2,1% y confirmó una nueva desaceleración del ritmo mensual de precios. El dato difundido por el INDEC marcó una baja de 0,5 puntos porcentuales respecto de abril y dejó al acumulado anual en 14,7%. La variación interanual se ubicó en 33,2%, en un registro que volvió a quedar en el centro de la lectura económica del Gobierno y del mercado.
El dato más observado no estuvo solo en el número general, sino en la composición interna del índice. El IPC núcleo perforó la barrera del 2% y cerró en 1,9%, una señal que el mercado suele mirar para medir la dinámica más persistente de los precios. En paralelo, los precios estacionales subieron 3,5% y lideraron la variación del mes por el aumento de las verduras, compensado parcialmente por la caída de las frutas.


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La desaceleración de mayo completó el segundo mes consecutivo de baja en el IPC. Después del 3,4% registrado en marzo, la inflación descendió a 2,6% en abril y volvió a reducirse hasta 2,1% en mayo. En ese tramo, el índice perdió 1,3 puntos porcentuales, un movimiento que reforzó la expectativa de continuidad en la baja.
Las divisiones con mayor incremento mostraron una presión concentrada en rubros específicos. Comunicación encabezó las subas con 3,4%, impulsada por aumentos en servicios de telefonía. En segundo lugar quedó Educación, con una variación de 2,9%, mientras el resto de los rubros tuvo comportamientos más moderados.
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En el otro extremo, las menores variaciones se registraron en categorías de consumo masivo y bienes estacionales de indumentaria. Bebidas alcohólicas y tabaco subió 0,8%, mientras Prendas de vestir y calzado avanzó apenas 0,3%. Esa diferencia entre rubros ayudó a contener el promedio general, aun con incrementos superiores en servicios regulados o estacionales.
El resultado quedó por debajo de algunas proyecciones privadas que esperaban una cifra algo más alta. El mercado había estimado una suba de 2,3% para el costo de vida de mayo. El relevamiento de consultoras ubicaba el número entre 2,1% y 2,4%, por lo que el dato oficial quedó en el piso de ese rango.
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El comportamiento de los precios regulados también formó parte del análisis. Esa categoría avanzó 2,4%, por encima del índice general, pero sin modificar la tendencia de desaceleración que mostró el IPC. La lectura combinada entre núcleo, regulados y estacionales permite observar una inflación más baja, aunque todavía con focos de presión en sectores puntuales.
La Fundación Libertad y Progreso fue una de las consultoras que acertó el dato de mayo y vinculó la baja con factores cambiarios, fiscales y energéticos. Desde la entidad explicaron: “El shock que se temía por el vencimiento del buffer de YPF el 15 de mayo no tuvo la escala que descontábamos y el traslado a las naftas fue acotado, mientras que el ancla fiscal y la estabilidad cambiaria siguieron haciendo su trabajo sobre el resto de la canasta”. La mirada apuntó a que el impacto esperado sobre combustibles no se trasladó con la intensidad prevista.
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El Gobierno también sostuvo una lectura favorable sobre la tendencia futura de los precios. El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó durante su exposición en el IAEF que “es una cuestión de tiempo que la inflación converja a los niveles de la inflación internacional”. Esa definición quedó alineada con las expectativas que anticipan una continuidad de la baja en los próximos meses.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta que la inflación debería seguir en descenso y perforar el umbral del 2% en agosto. Ese horizonte aparece como el próximo dato político y económico relevante para el oficialismo. La evolución de los precios, sin embargo, convivirá con otra preocupación creciente vinculada al desempeño de la actividad.
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El economista Joaquín Mian, de Fundación Libertad, marcó ese desplazamiento del foco económico. “Hacia adelante, el contexto macroeconómico aparece relativamente más favorable, con tasas de referencia estabilizadas en niveles más bajos y un frente externo sin perturbaciones significativas. Sin embargo, el foco comienza a desplazarse gradualmente desde la inflación hacia la actividad económica, que todavía muestra una recuperación heterogénea y elevada volatilidad entre sectores (dinámica en forma de ‘serrucho’)”, señaló. La advertencia deja planteado que la baja del IPC no elimina las diferencias entre sectores de la economía real.
La inflación de la Ciudad de Buenos Aires ya había funcionado como anticipo del dato nacional, con una desaceleración al 2,1% y una baja de 0,4 puntos porcentuales frente a abril. Ese registro terminó coincidiendo con el número difundido por el INDEC para todo el país. El límite pendiente estará en comprobar si la baja logra sostenerse sin que la actividad económica pierda dinamismo en los sectores más rezagados.
Fuente: N A

















