
Wimbledon le abrió la puerta a Serena Williams para volver al singles a los 44 años
Deporte22/06/2026
REDACCIÓNLa estadounidense recibió una invitación para el cuadro principal, jugará singles después de cuatro años y también hará dupla con Venus en Londres.

Serena Williams volverá a caminar el césped de Wimbledon como jugadora de singles, cuatro años después de su último partido individual en el circuito profesional. La organización del Grand Slam británico le otorgó una invitación para ingresar al cuadro principal y la noticia cambió el pulso previo del torneo. A los 44 años, la estadounidense no regresa por una exhibición ni por un homenaje protocolar, sino para competir en el escenario donde construyó una parte enorme de su historia. La primera rival todavía no está confirmada y ese dato mantiene abierto el costado deportivo más inmediato.
El regreso al singles llega con una condición que vuelve más fuerte el impacto competitivo: Serena no entra por ranking, sino por una invitación del torneo. Esa puerta le permite meterse directo en el cuadro principal, aunque también la deja expuesta a un sorteo sin privilegios de preclasificada. El dato pesa porque su último recorrido individual quedó en el US Open de 2022, cuando se alejó del circuito profesional. Desde entonces, su nombre siguió asociado a la historia del tenis, pero no a una agenda regular de partidos oficiales.


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Wimbledon no representa una escala más en la carrera de Serena, sino el territorio donde su dominio tomó una dimensión especial. La estadounidense fue campeona 13 veces sobre ese césped, con siete títulos en singles y seis en dobles. Esa relación con Londres explica el peso de la invitación y también el valor simbólico de su regreso. La organización recupera a una figura que marcó época, pero la propia jugadora vuelve a un torneo que conoce cada rincón de su juego, de sus presiones y de sus recuerdos competitivos.
La cifra de 23 títulos de Grand Slam en singles ubica a Serena entre las tenistas más importantes de la historia y le da al regreso una lectura que excede la nostalgia. Entre 1999 y 2017 construyó una colección de conquistas que modificó el mapa del tenis femenino. También acumuló 858 victorias individuales y 73 títulos WTA, números que explican por qué su presencia altera cualquier cuadro, incluso después de una ausencia tan prolongada. La pregunta deportiva ya no pasa sólo por el nombre, sino por cuánto puede sostener en cancha.
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El retorno a la competencia no apareció de golpe con la invitación de Wimbledon. En 2025 surgió la señal de que Serena volvió a realizar controles antidopaje, un requisito necesario para quedar habilitada dentro del circuito. Luego, el 1 de junio de este año, la propia jugadora confirmó su regreso al tenis profesional. Ese recorrido administrativo y deportivo marcó el paso previo antes de volver a disputar partidos, primero en dobles y ahora con la posibilidad concreta de medirse otra vez en singles.
La gira de césped ya le dio minutos de competencia antes de Londres, aunque en una modalidad distinta. Serena jugó dos torneos de dobles, uno en Londres junto a Victoria Mboko y otro en Berlín con Karolina Muchova. En el primero de esos partidos consiguió una victoria por 7-6 (2) y 6-2 ante Erin Routliffe y Nicole Melichar, una pareja fuerte dentro del circuito. Esa aparición permitió observar ritmo, desplazamientos y adaptación al césped antes del salto más exigente al cuadro individual de Wimbledon.
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El estilo que la convirtió en una jugadora dominante siempre tuvo en el césped un aliado natural. Serena construyó buena parte de su superioridad con un saque potente, una derecha de enorme velocidad y una capacidad para cerrar puntos sin entrar siempre en intercambios largos. Ese perfil ayuda a entender por qué Wimbledon aparece como el lugar elegido para volver al singles. La superficie puede favorecer partidos con puntos más cortos, aunque el ritmo competitivo después de cuatro años sin singles oficiales será una prueba concreta desde la primera ronda.
La invitación también instala una escena familiar fuerte, porque Serena recibió otro ingreso especial para disputar el cuadro de dobles junto a Venus Williams. Las hermanas volverán a jugar juntas por primera vez desde el US Open de 2022 y lo harán en un torneo donde ya dejaron una marca enorme. Venus, de 46 años, también carga una historia propia dentro del tenis femenino. Entre ambas acumulan 99 títulos individuales, una cifra que convierte su presencia compartida en uno de los atractivos principales de la temporada.
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El doble regreso obliga a mirar Wimbledon desde dos planos distintos. En singles, Serena afrontará la exigencia individual de volver a competir contra jugadoras con ritmo pleno de circuito. En dobles, el atractivo estará en la reunión con Venus y en la memoria competitiva de una pareja que ganó grandes torneos durante años. La misma semana puede mostrar dos versiones de Serena: la campeona que prueba cuánto conserva en soledad y la hermana que vuelve a compartir cancha con una compañera histórica.
La primera rival del singles será el dato que ordene la expectativa deportiva cuando se conozca el cuadro. Hasta entonces, el regreso queda marcado por una certeza y una incógnita: Serena Williams volverá a Wimbledon, pero su verdadera medida aparecerá cuando empiece el partido. El torneo ya le reservó un lugar en la cancha; ahora falta saber qué respuesta encuentra una jugadora que dominó una era, se alejó del singles durante cuatro años y decidió volver al césped donde más veces levantó los brazos.
Fuente: NA.
















