
La carrera por la inteligencia artificial pone a Argentina frente a una oportunidad millonaria
Actualidad22/06/2026
REDACCIÓNLa demanda energética de los centros de datos crece a escala global y posiciona a los países con recursos abundantes en un lugar estratégico para captar inversiones.

La expansión de la inteligencia artificial está modificando el mapa mundial de las inversiones energéticas. La necesidad de abastecer centros de datos cada vez más potentes empuja a empresas tecnológicas y fondos de inversión a buscar territorios capaces de garantizar grandes volúmenes de energía, estabilidad operativa y capacidad de crecimiento a largo plazo.
En ese escenario, Argentina aparece entre los países que buscan ganar protagonismo a partir de sus recursos energéticos. La disponibilidad de gas, el potencial de generación renovable y los proyectos de infraestructura que se encuentran en distintas etapas de desarrollo forman parte de una combinación que distintos actores del sector consideran atractiva para el desembarco de nuevas inversiones.


Durante un encuentro internacional realizado en Panamá, el presidente de Genneia, Jorge Brito, planteó que el país reúne condiciones para insertarse en esa nueva dinámica global. "Argentina puede convertirse en un hub global de energía e inteligencia artificial porque cuenta con una combinación única de recursos naturales, infraestructura en desarrollo y un marco regulatorio que empieza a brindar la previsibilidad que demandan las inversiones de largo plazo", sostuvo.
La discusión sobre el futuro energético ya no se limita al abastecimiento de hogares o industrias tradicionales. Los desarrollos vinculados al procesamiento de datos requieren una demanda eléctrica creciente y constante, una característica que está modificando los criterios utilizados por las compañías para definir dónde radicar sus operaciones.
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Brito señaló que la disponibilidad de energía limpia será uno de los factores centrales en esa competencia internacional. "Hoy la inteligencia artificial demanda gigavatios de energía limpia en todo el mundo. Argentina ya cuenta con más de 6.000 MW de capacidad renovable instalada y algunos de los mejores factores de carga eólicos del planeta. Eso nos convierte en un destino altamente competitivo para la radicación de centros de datos de nueva generación", afirmó.
La posibilidad de captar proyectos tecnológicos aparece vinculada también a la diversidad de recursos energéticos disponibles. El ejecutivo destacó que el país puede responder a distintos tipos de demanda gracias a la coexistencia de desarrollos convencionales, no convencionales y renovables dentro de una misma matriz de crecimiento.
En esa línea, remarcó que Vaca Muerta, el desarrollo del GNL, el potencial eólico de la Patagonia y la radiación solar del NOA conforman una plataforma capaz de abastecer mercados cada vez más exigentes. "La combinación de Vaca Muerta, el desarrollo del GNL, el potencial eólico de la Patagonia y la radiación solar del NOA nos coloca en una posición privilegiada para responder a la creciente demanda global de energía", expresó.
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La posibilidad de transformar esos recursos en inversiones concretas depende también de la ejecución de obras de gran escala. Redes eléctricas, infraestructura de transporte energético y proyectos industriales aparecen entre las necesidades señaladas por los principales actores del sector para sostener un crecimiento sostenido.
Dentro de ese debate, Brito destacó el papel del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). "El RIGI es la herramienta jurídica y fiscal que el sector privado necesitaba para viabilizar grandes inversiones. Ofrece previsibilidad impositiva, aduanera y cambiaria por 30 años y cambia radicalmente la ecuación para proyectos como plantas de licuefacción de GNL y nuevas líneas de transmisión eléctrica", indicó.
La discusión formó parte del diálogo de alto nivel organizado en el marco de la 56° Asamblea General de la OEA, donde participaron líderes empresariales, funcionarios gubernamentales y representantes de organismos internacionales. Allí, uno de los temas dominantes fue cómo la creciente necesidad de energía asociada a la tecnología está redefiniendo los flujos de inversión y las oportunidades para los países que logren ampliar su capacidad de generación e infraestructura.














