
Otro allanamiento a Elías Piccirillo por las amenazas a Francisco Hauque
Policiales23/06/2026
REDACCIÓNLa Justicia secuestró celulares y dispositivos en el departamento de Banfield donde el empresario cumple prisión domiciliaria por la causa Hauque.

Elías Piccirillo volvió a quedar bajo una medida judicial en la causa que investiga las amenazas denunciadas por Francisco Hauque, el financista que lo acusa de haber montado un operativo falso en su contra. El juez federal Ariel Lijo ordenó este martes un nuevo allanamiento en el departamento de Banfield donde el empresario cumple prisión domiciliaria. La decisión fue tomada a pedido del fiscal Franco Picardi, que busca incorporar nuevos elementos de prueba al expediente.
El procedimiento tuvo como objetivo principal el secuestro de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos. Los investigadores intentan determinar si desde esos equipos pueden reconstruirse comunicaciones, mensajes o datos vinculados a las presuntas amenazas contra Hauque. La medida se produjo en un momento de alta exposición pública para Piccirillo, que enfrenta distintos frentes judiciales en paralelo.


La causa central investiga una maniobra que, según la hipótesis judicial, habría sido organizada para incriminar a Hauque. El episodio se remonta al 17 de enero de 2025, después de una cena en el Palacio Duhau, cuando el financista y su pareja fueron interceptados por policías de civil. En el vehículo en el que circulaban se encontraron cocaína y un arma, aunque la defensa de Hauque denunció desde el inicio que se trataba de un procedimiento armado.
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La investigación sostiene que Piccirillo habría colocado esos elementos en el Audi Q8 de Hauque para perjudicarlo. Uno de los puntos analizados por los investigadores es que esa noche el empresario se ubicó en el asiento trasero del vehículo y llevaba un tapado, pese a que hacía mucho calor. Para la acusación, ese detalle podría explicar cómo se habría ocultado el arma y la droga antes de que fueran halladas por los efectivos.
Piccirillo rechazó esa versión y aseguró que el trasfondo del caso no era una deuda común, sino una maniobra de presión en su contra. En su descargo, sostuvo: “Esto no se trata de una deuda. Si fuese así yo tengo una empresa y 330 empleados, por lo que se resolvería”. También afirmó que Hauque lo había secuestrado y obligado a firmar documentación relacionada con una entrega de dinero.
El conflicto económico entre ambos es uno de los ejes del expediente. Según la causa, la reunión en el Palacio Duhau había sido convocada para hablar de una deuda millonaria que Piccirillo mantenía con Hauque. El monto mencionado en la investigación ronda los 6 millones de dólares, aunque las partes ofrecen versiones diferentes sobre el origen y la naturaleza de ese vínculo.
La noche del procedimiento también quedó registrada en videos que forman parte del caso. En una de esas imágenes, la pareja de Hauque cuestionó el operativo mientras el financista estaba esposado y era interrogado por los policías. Allí se escucha la frase “Es obvio que está todo armado”, que luego fue incorporada al relato de la defensa para sostener la denuncia por una presunta maniobra fabricada.
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El nuevo allanamiento se suma a otra medida realizada durante el fin de semana, aunque en un expediente distinto. En ese caso, el juez federal Luis Armella ordenó procedimientos en domicilios vinculados a Jésica Cirio y a Piccirillo tras la difusión de videos donde se observan fajos de dólares en un vestidor. Esa causa está relacionada con la investigación por presunto enriquecimiento ilícito que involucra a Martín Insaurralde y a Cirio, por lo que no forma parte directa del expediente de Hauque.
Los dos allanamientos, sin embargo, volvieron a colocar a Piccirillo en el centro de la escena judicial. En menos de 48 horas, el empresario fue alcanzado por medidas de prueba en causas distintas, con jueces y objetos procesales diferentes. La situación refuerza la atención sobre su prisión domiciliaria en Banfield y sobre el contenido de los dispositivos que ahora quedaron en manos de la Justicia.
Mientras tanto, el expediente por las amenazas y el presunto operativo trucho continúa bajo análisis de Lijo y Picardi. Los investigadores buscan establecer si las comunicaciones secuestradas aportan datos sobre los mensajes recibidos por Hauque o sobre la planificación de la maniobra denunciada. La causa todavía mantiene interrogantes abiertos sobre la participación de Piccirillo, el rol de los policías que intervinieron y la verdadera secuencia de aquella noche en el Palacio Duhau.














