
La nafta podría tener una baja si el petróleo sostiene la caída internacional
Actualidad24/06/2026
REDACCIÓNEl esquema de YPF vence a fin de mes y el retroceso del Brent abre un margen para revisar los surtidores, aunque la baja no sería inmediata.

La posibilidad de una baja en el precio de la nafta volvió a instalarse en el mercado argentino después de varios meses de aumentos y tensión internacional. El dato que cambió el escenario es la caída del petróleo Brent, que se alejó de los valores más altos registrados durante el conflicto en Medio Oriente. En ese contexto, las petroleras empiezan a mirar con más margen la próxima actualización de los surtidores, aunque en el sector aclaran que una rebaja no está garantizada de manera inmediata.
El punto de inflexión llegará a fines de junio, cuando vence el mecanismo de amortiguación que YPF aplicó para evitar que la suba del crudo se trasladara de lleno al consumidor. Ese esquema, conocido como buffer de precios, permitió sostener cierta estabilidad en los combustibles durante abril, mayo y junio. La empresa lo había presentado como una herramienta transitoria para moderar la volatilidad internacional y dar previsibilidad en un mercado muy sensible para la inflación.


La medida tuvo impacto en todo el país porque YPF funciona como referencia para el resto de las compañías del sector. Cuando la petrolera de mayoría estatal mueve sus precios, las demás marcas suelen acomodar sus valores en un plazo corto. Por eso, el vencimiento del esquema abre una pregunta concreta para automovilistas, transportistas y comerciantes: si el crudo internacional bajó, cuánto de esa baja puede llegar al precio final por litro.
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El cambio más importante se produjo en el mercado externo. El Brent, que había trepado por la incertidumbre en Medio Oriente, retrocedió luego de señales de distensión entre Estados Unidos e Irán y de una mejora en la circulación por el estrecho de Ormuz. Esa vía es central para el comercio mundial de hidrocarburos, por lo que cualquier interrupción o normalización afecta de manera directa las expectativas sobre el costo del petróleo.
Sin embargo, la baja internacional no se traslada automáticamente al surtidor argentino. Durante los meses de mayor tensión, el buffer permitió contener parte del aumento que hubiera correspondido por la evolución del Brent. Ahora, según explican en el sector, las petroleras buscan recomponer primero los márgenes resignados antes de aplicar una eventual reducción visible para el consumidor.
Esa dinámica explica por qué puede haber expectativa sin que todavía exista una decisión concreta. El precio que hoy pagan los usuarios refleja una referencia del crudo más alta que la cotización actual, pero también incluye impuestos, tipo de cambio, biocombustibles, logística y márgenes de refinación. En la práctica, una baja sostenida del Brent durante varias semanas tendría más posibilidades de reflejarse que un retroceso puntual y volátil.
Los análisis privados también miran la relación entre combustibles y crudo para medir el margen de la cadena. Desde Empiria, el economista Santiago Capdevila señaló que, hacia adelante, “la mejora del margen podría venir más por una caída del costo del crudo” que por nuevos incrementos de combustibles. Esa lectura refuerza la idea de que el alivio podría llegar si el petróleo se estabiliza en niveles más bajos.
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Otras voces del sector energético son más cautelosas y advierten que los surtidores podrían demorarse en mostrar cambios. Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy, estimó que incluso con el Brent en baja haría falta un plazo mínimo de alrededor de dos meses para ver un impacto concreto. La velocidad dependerá de dónde se acomode el barril: cerca de los USD 70 acortaría la espera, mientras que valores más próximos a USD 80 o USD 90 extenderían la compensación.
Para los consumidores, el dato central es que el escenario dejó de ser únicamente de aumentos. La estabilidad o baja del Brent ofrece una ventana para que las compañías revisen sus precios sin afectar la cadena de refinación. Aun así, la definición dependerá de la continuidad del acuerdo internacional, del tipo de cambio y de las cuentas internas que las petroleras terminen de cerrar en las próximas semanas.













