
Se detectaron más de 300 casos de la enfermedad de Chagas en embarazadas
Actualidad24/06/2026
REDACCIÓNEl BEN registró 310 casos confirmados hasta la SE 15, con descenso nacional, subas en Centro y Cuyo y 294 sospechosos congénitos bajo estudio.

El control sanitario del Chagas en embarazadas mostró una baja nacional, pero todavía deja una brecha sensible en el seguimiento de madres y recién nacidos. Hasta la semana epidemiológica 15 de 2026, el Boletín Epidemiológico Nacional registró 310 casos confirmados en embarazadas, un 23% menos que en el mismo período de 2025. La cifra marca una mejora general, aunque no alcanza para cerrar el problema de fondo: una parte importante de las gestantes todavía llega al sistema sin estudio serológico registrado. El dato más relevante no está solo en la baja de casos, sino en la necesidad de detectar a tiempo para cortar la transmisión congénita. Esa lectura obliga a mirar tamizaje, seguimiento nominal y calidad de la información.
La caída nacional convive con comportamientos regionales muy distintos, un punto que modifica cualquier lectura uniforme del informe. El Noreste argentino pasó de 137 a 63 casos y el Noroeste bajó de 120 a 74, mientras que la región Sur también mostró una disminución del 30%, con un pasaje de 10 a 7 casos. Esos números explican buena parte del descenso general, sobre todo en áreas históricamente asociadas a mayor carga de la enfermedad. El retroceso fue más claro en NEA, NOA y Sur, donde la comparación interanual mostró bajas consistentes. La mejora, sin embargo, no se distribuyó del mismo modo en todo el país.


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El Centro y Cuyo marcaron la contracara del informe, porque allí los registros crecieron respecto del año anterior. La región Centro pasó de 109 a 118 casos, mientras que Cuyo subió de 27 a 48, un incremento que exige observación específica. Esos aumentos no necesariamente contradicen la baja nacional, pero sí muestran que la vigilancia necesita lecturas territoriales más finas. La presencia de subas regionales impide interpretar el descenso como una mejora homogénea del escenario sanitario. En enfermedades de transmisión vectorial o congénita, los promedios nacionales pueden ocultar zonas donde el seguimiento todavía requiere mayor intensidad.
El tamizaje en embarazadas aparece como una de las variables más sensibles del informe. Entre 2019 y 2025, el porcentaje de embarazadas sin estudio serológico de Chagas mostró una tendencia general descendente: pasó del 60% en 2019 al 49% en 2024. En 2025 se observó un leve aumento al 52%, aunque la reducción se mantiene en la serie completa. La cobertura mejoró respecto de 2019, pero todavía una proporción alta de embarazadas queda sin estudio registrado. Esa brecha resulta decisiva porque el diagnóstico materno permite activar el control del recién nacido y el tratamiento cuando corresponde.
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La transmisión congénita ocupa un lugar central dentro del seguimiento actual del Chagas. En lo que va del año se confirmaron 10 casos de Chagas agudo congénito, mientras que 294 permanecen como sospechosos bajo estudio. Esa cantidad de eventos pendientes muestra que el problema no termina con identificar a la embarazada positiva, sino que exige controlar al bebé, completar estudios y cerrar cada caso en el sistema. Los sospechosos congénitos bajo seguimiento son el punto operativo que puede cambiar el balance final del año. Cada cierre tardío dificulta saber cuántos niños requieren tratamiento y cuántos pueden descartarse.
La serie nacional muestra una baja de casos congénitos confirmados respecto de años previos. El informe indica que el registro pasó de 71 casos en 2022 a 50 en 2025, una reducción del 29,6%. Provincia de Buenos Aires acumula el mayor número de casos durante el período analizado, con 55, seguida por Salta con 37. También aparecen registros relevantes en Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Chaco y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Buenos Aires y Salta concentran las mayores cargas acumuladas de Chagas congénito confirmado. Catamarca y La Rioja, en cambio, no notificaron casos confirmados durante el período observado.
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El Ministerio de Salud sostiene la vigilancia epidemiológica nacional a partir de la información remitida por las jurisdicciones. Esa tarea busca caracterizar a las poblaciones más afectadas, evaluar capacidades de tamizaje, monitorear la respuesta sanitaria y desarrollar estrategias de seguimiento activo. En una enfermedad como Chagas, la información incompleta puede demorar decisiones clínicas y territoriales, especialmente cuando hay embarazadas, recién nacidos o zonas con antecedentes entomológicos. La calidad del dato sanitario se vuelve tan importante como el número final de casos confirmados. Sin registros oportunos, el sistema pierde capacidad para detectar fallas, priorizar recursos y completar tratamientos.
El control vectorial también forma parte del mismo cuadro sanitario, aunque la nota esté centrada en embarazadas y transmisión congénita. Entre el primer trimestre de 2025 y el segundo trimestre de 2026 se realizaron acciones de vigilancia entomológica y control químico en más de 40.000 viviendas del país. Además, se concretaron cerca de 17.000 rociados, con intervenciones concentradas principalmente en provincias con antecedentes de mayor riesgo, como San Juan y Santiago del Estero. La vigilancia domiciliaria y el control del vector siguen siendo necesarios para sostener la interrupción de la transmisión. Esa línea complementa el seguimiento clínico de madres y niños.
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La provisión de medicamentos antiparasitarios aparece como otro componente del abordaje nacional. Según el informe, en lo que va de 2026 se distribuyeron 863 unidades a las jurisdicciones para asegurar acceso oportuno al tratamiento específico. Esa distribución resulta clave cuando el diagnóstico llega en etapas donde la intervención puede ser más efectiva, especialmente en niños y niñas con infección congénita. Detectar sin garantizar tratamiento dejaría incompleta la respuesta sanitaria frente al Chagas. Por eso el circuito debe unir diagnóstico serológico, seguimiento del recién nacido, confirmación de casos y disponibilidad de medicación.
La estrategia de Vigilancia Intensificada de Chagas congénito y en embarazadas, puesta en marcha en octubre de 2025, busca ordenar esa cadena de seguimiento. La iniciativa permitió trabajar con las 24 jurisdicciones, monitorear más de 4.000 casos en seguimiento, elaborar y distribuir 15 informes periódicos y acompañar a los equipos responsables de la notificación y cierre de eventos. El descenso de casos confirmados ofrece una señal favorable, pero la brecha de tamizaje y los sospechosos congénitos todavía abiertos mantienen la exigencia sobre el sistema. La consecuencia pendiente será cerrar diagnósticos, mejorar estudios en embarazadas y asegurar tratamiento oportuno en cada jurisdicción. Allí se definirá si la baja registrada se transforma en control sostenido.
Fuente: NA.
















